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¿Bajará la gasolina al precio previo a la guerra? Cada crisis deja un suelo más alto
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Lo que nos dice la serie histórica

¿Bajará la gasolina al precio previo a la guerra? Cada crisis deja un suelo más alto

La historia reciente muestra que cada vez que se produce un gran salto de precios, la gasolina no vuelve a bajar a los niveles previos, aunque el petróleo sí lo haga

Foto: Imagen de un surtidor en Barcelona. (Europa Press/David Zorrakino)
Imagen de un surtidor en Barcelona. (Europa Press/David Zorrakino)
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Ya conocen el dicho popular: la gasolina sube como un cohete y baja como una pluma. Es una protesta contra las comercializadoras que, sin embargo, se corresponde mal con lo que ha ocurrido en las últimas décadas. Los precios en el surtidor reaccionan muy rápido a los cambios de cotización del petróleo. Y lo suelen hacer tanto al alza como a la baja, sobre todo cuando las variaciones son muy intensas. Esto permite anticipar lo que podría ocurrir en los próximos meses, tras crisis de precios provocada por la guerra en Oriente Medio.

Lo que ocurre es que cada subida de precios fija un suelo más alto en el surtidor. Aunque en los ciclos bajistas el precio de la gasolina cae a un ritmo muy similar al del crudo, llega un momento en el que el precio en el surtidor deja de bajar. No es que caiga lentamente como una pluma, es que llega un nivel en el que los precios se estabilizan aunque el crudo siga cayendo. Se fija así un suelo que es superior al que había antes de la subida del precio, lo que provoca que la brecha entre el precio del crudo y de la gasolina se vaya ensanchando en el tiempo.

Esto ha ocurrido de forma sistemática durante los últimos 20 años. Es la causa que explica que el precio del barril de Brent y la gasolina se haya ido separando paulatinamente en este periodo. Una brecha que precisamente ha crecido en las fases de caída del crudo con suelos más altos para los combustibles. Por el contrario, cuando los precios del crudo están estables, las distribuidoras tienen muy complicado desligar sus precios del Brent. Básicamente, lo que hacen es aprovechar los momentos de caída para ensanchar los márgenes.

El siguiente gráfico muestra que esta situación se ha repetido sistemáticamente, al menos desde que la Comisión Europea publica su Boletín de precios. El gráfico muestra la evolución del precio en euros del Brent y de la gasolina antes de impuestos con índice 100 en enero de 2006.

Se observa que las dos curvas se separan especialmente en las fases en las que el precio del petróleo baja a mínimos. Ocurrió tras la burbuja inmobiliaria, tras la primavera árabe, tras el covid y, más recientemente, tras la crisis energética provocada por la invasión de Ucrania. Este patrón anticipa que el precio de la gasolina no volverá a bajar a los niveles previos a la guerra en Oriente Medio.

El mismo precio

Da la casualidad que antes del conflicto en Irán, el precio del Brent era el mismo que en el año 2006, entre los 50 y 55 euros por barril. Sin embargo, el precio de la gasolina era mucho más alto. Nada menos que un 60% superior, pasando de la zona de 40 céntimos a superar los 70 céntimos por litro antes de impuestos.

Entre 2010 y 2011, el precio del petróleo escaló rápidamente hasta superar los 70 euros y se mantuvo en precios muy altos hasta el año 2014. Durante todo ese periodo, el precio de la gasolina evolucionó a la par que el crudo. Sin embargo, a finales de 2014 el precio del crudo empezó a caer por el aumento de la oferta y la ralentización de la economía global, especialmente en China. Inicialmente la gasolina también fue cayendo, pero la bajada se paró mucho antes.

En 2017, el precio del petróleo se estabilizó en los mismos niveles en los que cotizaba en 2006, sin embargo, el precio en las gasolineras se mantuvo casi un 30% por encima. Ya no volvería a los niveles de 2006 salvo en los meses de la pandemia, cuando el precio del barril estadounidense, el West Texas, incluso llegó a cotizar en negativo.

En 2018 y 2019 el precio del petróleo volvió a subir con fuerza tras suprimir el presidente de EEUU, Donald Trump, el acuerdo nuclear con Irán y establecer sanciones al país. El precio de la gasolina subió al mismo ritmo que el crudo y se mantuvo a la par hasta el inicio de la pandemia. En ese momento, el precio del crudo cayó más de un 50%, mientras que el de la gasolina lo hizo en apenas un 30%.

Tras la pandemia se volvió a repetir el patrón. La invasión de Ucrania disparó los precios del crudo, hasta superar los 110 euros por barril de Brent, el máximo histórico. También el precio de la gasolina marcó su máximo en esos momentos, superando los 90 céntimos por litro antes de impuestos.

A partir del año 2023 los precios volvieron a caer, y lo hicieron al mismo ritmo en el crudo que en la gasolina hasta principios de 2025. En ese momento, la gasolina marca un nuevo suelo, más alto que ninguno anterior, por encima de los 70 céntimos. En ese momento, se vuelve a ensanchar la brecha entre la evolución del precio del crudo y de la gasolina hasta el 60%, diferencial que se ha mantenido hasta ahora.

Esta estrategia de las comercializadoras baja el precio en las fases iniciales de corrección del crudo, que es cuando más foco público y mediático tienen encima. Cuando el ciclo de bajadas ya está avanzado, fijan un suelo de precios, desligándose de la caída del crudo. De esta forma, protegen sus márgenes y también cubren otros costes que tienen las distribuidoras. Esto último también es importante, porque sus gastos intermedios no están compuestos únicamente por el precio del crudo, sino también de todos los procesos de la cadena de valor, refino, transporte, distribución, costes salariales…

Todos estos costes justificarían que el precio de la gasolina no caiga tanto como el crudo en las fases bajistas. Sin embargo, también deberían mitigar las subidas, porque los costes de la cadena de valor son más estables que el precio del crudo. Y esto no ocurre. Si este patrón se mantiene, es de esperar que los precios en las gasolineras no vuelvan al nivel previo a la guerra o, al menos, que no bajen tanto como lo haga el barril de Brent.

Ya conocen el dicho popular: la gasolina sube como un cohete y baja como una pluma. Es una protesta contra las comercializadoras que, sin embargo, se corresponde mal con lo que ha ocurrido en las últimas décadas. Los precios en el surtidor reaccionan muy rápido a los cambios de cotización del petróleo. Y lo suelen hacer tanto al alza como a la baja, sobre todo cuando las variaciones son muy intensas. Esto permite anticipar lo que podría ocurrir en los próximos meses, tras crisis de precios provocada por la guerra en Oriente Medio.

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