Los Gobiernos empiezan a intervenir el precio del petróleo para evitar una debacle
El objetivo es frenar la escabechina económica que se avecina si el conflicto no se detiene en un corto plazo de tiempo. Los gobiernos de Asia, por ahora, llevan la iniciativa habida cuenta de que la región es la más afectada del planeta
Los países se plantean liberar sus reservas estratégicas de crudo. (Pixabay)
"Esta es la alarma del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán (...), de ahora en adelante toda navegación a través del estrecho de Ormuz está prohibida". El mensaje, transmitido el pasado 28 de febrero a través del canal 16 de VHF, que sirve como la principal frecuencia de socorro marítimo, no dejaba lugar a interpretaciones. Desde entonces, el principal pasillo por el que transita entre el 15% y 20% del crudo del planeta está bloqueado con las consecuencias que todo el mundo conoce. Y la receta que se abre tampoco deja lugar a dudas: los gobiernos, principalmente los de los países asiáticos, están comenzando a intervenir en los precios de los hidrocarburos, es decir, petróleo y gas.
El objetivo es frenar la escabechina económica que se avecina si el conflicto no se detiene en un corto plazo de tiempo. Los gobiernos de Asia, por ahora, llevan la iniciativa, habida cuenta de que la región es la más afectada del planeta, pero el debate comienza a abrirse en Europa y EEUU, donde el crecimiento desbocado de la inflación ha dejado de ser una mera hipótesis para convertirse en una amenaza real. El G7, tras la reunión de urgencia este lunes (en línea), todavía no lo ha hecho, pero en un comunicado conjunto ha avanzado que los gobiernos "están listos para tomar las medidas necesarias, incluso para apoyar el suministro mundial de energía, como la liberación de reservas". Serán los ministros de energía quienes adopten esta semana alguna decisión. En todo caso, la simple amenaza de utilizar las reservas ya es, en sí mismo, una intervención en los mercados.
En Corea del Sur, que compra el 70% de su petróleo en Oriente Medio, el presidente Lee Jae-myung ha anunciado que Seúl limitará los precios del combustible por primera vez en casi 30 años y advirtió contra las compras motivadas por el pánico. Por su parte, un alto cargo del Parlamento japonés reveló que el Gobierno ha dado instrucciones para una posible liberación de parte de las reservas de crudo. Japón importa alrededor del 95% de su petróleo de Oriente Medio y cuenta con reservas para cubrir 206 días de consumo.
También en Asia, Vietnam ha eliminado los aranceles a la importación de combustibles, mientras que Bangladesh ha cerrado las universidades para ahorrar electricidad y combustible. China pidió la semana pasada a las refinerías que detengan las exportaciones de combustible e intenta cancelar los envíos ya comprometidos. Por último, los empleados públicos de Filipinas trabajarán cuatro días para ahorrar combustible, mientras que Pakistán, en esa línea, ha recomendado trabajar desde casa.
¿Petróleo a 150 dólares?
El pasado viernes, hay que recordar, Qatar —que ha visto dañadas sus instalaciones de gas— alertó de que el petróleo puede llegar a alcanzar los 150 dólares en un momento en el que el euro está perdiendo terreno frente al dólar y se cambia a 1,156 dólares. Esto complica más la situación a los países europeos, menos dependientes en términos de aprovisionamiento que los asiáticos, pero igualmente vulnerables en relación al precio, que se fija internacionalmente.
En EEUU, el país que comenzó la guerra junto a Israel, todavía no se han tomado decisiones para intervenir los precios, pero el líder de la minoría del Senado, el veterano demócrata Chuck Schumer, ha reclamado a la Casa Blanca que saque al mercado parte de las reservas estratégicas de petróleo —alrededor de 570 millones de barriles— para abaratar precios aumentando la oferta de crudo.
Esta medida ya la adoptó la Administración Biden en abril de 2022, poco después del comienzo de la guerra de Ucrania, y es verdaderamente extraordinaria. Tan solo en tres ocasiones anteriores el presidente de EEUU ha liberado reservas, creadas tras los choques petrolíferos de los años 70. En concreto, en 1991, al comienzo de la Operación Tormenta del Desierto; después del huracán Katrina en 2005 y en junio de 2011, en respuesta a las interrupciones del suministro de petróleo crudo en Libia y otros países, además de 2022. En el caso de EEUU, la venta de reservas de crudo significa un intercambio entre el Estado y una petrolera privada, quien posteriormente devuelve el petróleo pagando una prima en forma de una cantidad adicional de petróleo. Cuando se producen ventas, el Departamento de Energía realiza subastas al mejor postor.
Las reservas de petróleo de propiedad federal se almacenan en grandes cavernas subterráneas de sal en cuatro lugares a lo largo de la costa del golfo de México. Su capacidad de almacenamiento equivale a 714 millones de barriles, lo que convierte a las reservas en un factor de disuasión. Esto, sin ir más lejos, explica que el petróleo cayera ayer por debajo de los 100 dólares (había llegado a rozar los 120 dólares) tras la amenaza del G7 de inundar el mercado. Todo antes de que se produzcan cortes en el suministro o se instalen precios desorbitados, como ahora.
Se trata también de una herramienta clave en la política exterior. Lo singular es que EEUU, al ser un exportador neto de petróleo, no está obligado a tener reservas. Entre los países consumidores, Japón y Corea (206 días y 214, respectivamente) son quienes disponen de mayores reservas, mientras que en Europa destacan Países Bajos (413 días) y Dinamarca (345 días).
Reservas públicas
Según ‘Financial Times', los países miembro de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) poseen más de 1.240 millones de barriles de reservas públicas, además de otros 600 millones en manos de las petroleras. Estas reservas podrían cubrir casi un mes de la demanda total de petróleo en los países de la AIE y más de 140 días de importaciones netas, según un documento confidencial. Solo EEUU y Japón representan algo más de 700 millones de barriles, lo que representa alrededor del 56%.
Para hacerse una idea de lo que significan esas reservas, hay que tener en cuenta que el consumo mundial de petróleo se sitúa ligeramente por encima de los 100 millones de barriles al día, lo que significa que si se han retirado del mercado por la guerra entre 15 y 20 millones de barriles, la falta de suministro es muy relevante. Entre otras razones, porque el problema no es solo de transporte y logística, sino también de producción, ya que algunas refinerías de la región han sido dañadas por los drones y misiles lanzados desde Irán. Pese a ello, Trump está intentando quitar hierro asegurando que el aumento de precios será de corta duración, mientras que su secretario de energía, Chris Wright, lo achacó "a la percepción de miedo", no a que hubiera problemas de suministro.
La realidad, sin embargo, es bien distinta. Los seguros de emergencia para los buques que transitan por el estrecho de Ormuz se han disparado, y eso también repercute en los costes. En concreto, las tarifas diarias de fletamento de los superpetroleros se han cuadruplicado en una semana, alcanzando casi los 800.000 dólares. Las aseguradoras internacionales, igualmente, han comenzado a firmar nuevos contratos de riesgo de guerra para los buques que entran en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, con una tasa del 1% del valor de reposición del casco, renovable cada siete días, según ha publicado Caixin. Antes del reciente conflicto, la tasa era del 0,25%.
Lo que no se está planteando por el momento, ni de forma oficial ni oficiosa, tanto en EEUU como en la Unión Europea, es intervenir directamente los precios, justo lo contrario de lo que sucedió en 2022, cuando Bruselas autorizó a los gobiernos a subvencionar los combustibles. En el caso español, se subvencionó con 20 céntimos por litro de gasolina, de los que cinco los pagaron las petroleras. Hoy, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, habla de recuperar el escudo social, pero sin dar más detalles.
Existe un acuerdo internacional que obliga a todos los países a establecer unas reservas estratégicas de crudo equivalentes a 90 días de consumo. Los 30 primeros días se consideran propiamente reservas estratégicas, y, en el caso de España, están bajo el control de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (Cores), organismo que depende del Ministerio de Economía. El resto son reservas comerciales que las compañías petrolíferas han de mantener intactas para prevenir necesidades futuras.
España, en la actualidad, y con datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) correspondientes al pasado 12 de febrero, posee reservas equivalentes a 96 días de consumo, de los que 56 están en poder de las petroleras y el resto en manos del Estado. En cuanto al gas, los comercializadores y ciertos consumidores tienen la obligación de mantener 10 días de reservas estratégicas, más otros 10 días de existencias mínimas operativas en función de la estación del año.
En Europa, por el momento, no hay movimientos significativos. Los ministros de finanzas, informa Nacho Alarcón desde Bruselas, abordaron este lunes el impacto del aumento de los precios y el mensaje de la Comisión Europea, que ha celebrado varios encuentros a nivel de expertos para analizar la situación, es de tranquilidad, explicando que no hay un riesgo de suministro y que el impacto es "limitado", aunque tanto Dan Jorgensen, comisario de energía, como otros miembros del Ejecutivo comunitario han mostrado su preocupación por el impacto que la crisis puede tener en los precios.
Valdis Dombrovskis, comisario de economía, ha explicado que el impacto sobre la economía dependerá de cuánto se prolongue el conflicto, señalando que no tendría grandes efectos si concluye en algunas semanas. "Sin embargo, si se prolonga, con interrupciones en el transporte marítimo en Ormuz y también con ataques a la infraestructura energética en los Estados del Golfo, podría acabar provocando una importante crisis de estanflación en la economía mundial y europea, con un aumento de los precios de la energía que se extendería a una inflación más generalizada", ha añadido el letón.
Kyriakos Pierrakakis, presidente del Eurogrupo, ha subrayado que la UE está lista para hacer frente a la crisis que pueda provocar el aumento de los precios. "Ya contamos con un conjunto de herramientas, el conjunto de herramientas de 2022 (el año del inicio de la guerra de Ucrania). Aún no hemos llegado a ese punto, pero las empresas y los hogares ya están indicando que necesitan apoyo a medida que los precios aumentan", ha explicado el griego este lunes.
El sector, por el momento, y ante la previsible caída de la demanda, ha reclamado ya una intervención de los precios. La Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES), en concreto, ha puesto sobre la mesa dos alternativas. Por un lado, reducir el IVA del 21% al 10% en los combustibles de automoción, lo que supondría un abaratamiento inmediato de 15 céntimos en los surtidores, o una reducción temporal del 50% en el Impuesto Especial de Hidrocarburos (IEH) aplicado al gasóleo para así compensar la recaudación extra por IVA derivada de los altos precios. Esta medida se traduciría en una bajada inmediata de 22 céntimos para cada litro de diésel. En el caso de la gasolina, la reducción temporal propuesta es del 40% del IEH vigente, de modo que el litro se abarataría 22 céntimos.
La crisis petrolífera, cuyo impacto dependerá de la duración, en todo caso, está ya arrastrando al resto de materias primas. JPMorgan, por ejemplo, ha rebajado la calificación de las empresas mineras y metalúrgicas debido al impacto de la guerra. El principal argumento es que el conflicto plantea riesgos similares a los provocados por la invasión rusa de Ucrania en 2022, que se tradujo en una contracción del crecimiento mundial, un endurecimiento de la política monetaria y una caída del 40% de las acciones de las empresas europeas de minería y metales.
En todo caso, el daño será especialmente intenso en algunos segmentos petroleros, en particular en los destilados intermedios como el diésel y el combustible para aviones, donde las existencias, según la consultora Energy Intelligence, son escasas y las disrupciones pueden propagarse rápidamente entre las economías.
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"Esta es la alarma del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán (...), de ahora en adelante toda navegación a través del estrecho de Ormuz está prohibida". El mensaje, transmitido el pasado 28 de febrero a través del canal 16 de VHF, que sirve como la principal frecuencia de socorro marítimo, no dejaba lugar a interpretaciones. Desde entonces, el principal pasillo por el que transita entre el 15% y 20% del crudo del planeta está bloqueado con las consecuencias que todo el mundo conoce. Y la receta que se abre tampoco deja lugar a dudas: los gobiernos, principalmente los de los países asiáticos, están comenzando a intervenir en los precios de los hidrocarburos, es decir, petróleo y gas.