España es el país europeo con más porcentaje de recién nacidos de madres de 40 años o más
España no solo destaca por la baja maternidad, también por la llegada cada vez más tardía de los hijos. España es, junto a Grecia, el único en el que más del 10% de los niños nacen de madres de 40 años o más
España es uno de los países del mundo con mayores problemas de natalidad. En 2024 la tasa de fertilidad marcó un nuevo mínimo histórico: 1,1 hijos por mujer. Sólo hay un país en Europa con una tasa más baja: Malta. Este descenso de la fertilidad se explica en gran medida por preferencias sociales (cada vez hay más parejas que no quieren tener hijos), pero también hay un factor económico muy importante.
Las dificultades que tienen los jóvenes para emanciparse, consecuencia de la subida del precio de la vivienda y los alquileres, junto con unos salarios insuficientes, obligan a retrasar sus planes vitales. Y eso se observa en la edad de las mujeres cuando son madres. España es el país de Europa con más porcentaje de niños nacidos de madres que ya han cumplido los 40 años.
En concreto, el 10,4% de los niños que nacieron en 2024 tenían una madre de 40 años o más. Es casi el doble que el promedio de todos los países de la Unión Europea, del 6%. En el extremo opuesto están Rumanía y Eslovaquia, los dos únicos países en los que el porcentaje baja del 4%. Si se compara la situación de España con la de otros grandes países europeos, también se constatan los pobres datos de España. En Francia, el porcentaje de recién nacidos con madres de 40 años o más es del 5,6% y en Italia, del 9,1%.
Por el contrario, España es el segundo país de la UE con menos niños nacidos antes de que la madre cumpliera 30 años, apenas el 27% del total. El único país que está en peor situación es Irlanda.
En general, los países del Sur de Europa tienen tasas de fertilidad más bajas y, además, hijos a edades más tardías. Es un fenómeno que ocurre desde Turquía hasta Portugal, pasando por Chipre, Grecia, Italia o Malta. Es posible que las diferencias de clima entre el sur y el norte de Europa influyan en la predisposición de las familias a tener hijos.
Pero lo que está claro es que la economía de estos países también explica parte de estas diferencias. En España, la edad media de emancipación de los jóvenes es los 30 años, cuatro años más tarde que en el conjunto de la Unión Europea y también el quinto peor dato de los Veintisiete. Además, en las últimas posiciones están otros países del sur del continente, como Italia, Portugal, Grecia, Malta o, el peor de todos, Croacia.
En estos países se junta la mala calidad del empleo con el alto coste de la vida. La presencia de sectores de bajo valor añadido es más frecuente en el sur de Europa, con un puesto destacado del turismo, lo que deriva en empleos precarios. Pero el coste de la vida es alto precisamente debido a la cantidad de personas del resto de Europa que quieren tener una residencia en estas zonas.
Una de las consecuencias del turismo es la subida del precio de la vivienda en estos países del Mediterráneo. Lo hace por tres vías. La más evidente es que la demanda de alquileres vacacionales compite directamente con los alquileres tradicionales. La segunda es que muchos residentes europeos compran segundas residencias en la costa sur, especialmente cuando se jubilan y pueden pasar el verano en estos países. Y, en tercer lugar, porque el turismo es muy intensivo en mano de obra, por lo que estas zonas también atraen migración que llega para trabajar. Todo ello calienta el precio de la vivienda.
El siguiente gráfico compara el encarecimiento relativo de la vivienda en comparación con los salarios en la última década, con el porcentaje de niños nacidos de madres de menos de 30 años. Aunque hay excepciones muy claras, se observa un claro patrón: los países en los que la vivienda se ha encarecido menos, se tienen los hijos antes. Y viceversa.
En España, los precios de la vivienda en la última década han subido un 43% por encima de los salarios, el cuarto peor dato de la UE, sólo por debajo de Portugal, Países Bajos y Eslovenia. Esto explica, en parte, que sea también el país con más hijos a partir de los 40 años.
El retraso de la maternidad a edades tardías revela que hay muchas mujeres que quieren ser madres, pero no pueden serlo antes. En algunas ocasiones será por decisión propia, pero en otras será consecuencia de las dificultades económicas. Retrasar la llegada del primer hijo reduce drásticamente la natalidad, porque la ventana de fertilidad se va cerrando con la edad. Estos problemas económicos hoy serán un lastre para el país en el futuro. De ahí que sea una de las tareas pendientes para las Administraciones Públicas españolas: ayudar a las familias que todavía quieren tener hijos.
España es uno de los países del mundo con mayores problemas de natalidad. En 2024 la tasa de fertilidad marcó un nuevo mínimo histórico: 1,1 hijos por mujer. Sólo hay un país en Europa con una tasa más baja: Malta. Este descenso de la fertilidad se explica en gran medida por preferencias sociales (cada vez hay más parejas que no quieren tener hijos), pero también hay un factor económico muy importante.