La gasolina está subiendo más que el petróleo en esta crisis y la explicación viene de China
El precio de los productos refinados ha subido el triple que el del crudo. El cuello de botella está en el refinado por el peso que ha adquirido China en la cadena de valor del petróleo
Unas chimeneas de la refinería de Nanjing, en China. (Reuters/Archivo/Sean Yong)
El precio del barril de Brent, referencia en Europa, ha escalado un 16% desde que comenzó la guerra en Irán. Sin embargo, la escalada que ha experimentado la gasolina en el mercado mayorista, donde compran las empresas y grandes operadores del sector, ha sido muy superior. El triple, ni más ni menos. El principal contrato de gasolina europeo se ha disparado un 47%, hasta marcar máximos históricos.
Esta es una anomalía histórica, ya que las crisis suelen estar protagonizadas por la escalada del petróleo crudo. Sin embargo, esta vez son los productos refinados los que más están subiendo en los mercados. Esto augura que el precio en el surtidor de la gasolina y el diésel va a escalar también por encima del petróleo.
La explicación a este fenómeno está en China. El gigante asiático es el mayor importador de crudo del mundo, pero también es una potencia exportadora de productos refinados. Según los datos del Energy Institute, China superó a EEUU en capacidad de refino en el año 2023, alcanzando una cuota mundial del 17%. La mayor parte de su producción se destina al mercado doméstico, pero hay una parte que exporta, principalmente a los países de su entorno (Singapur, Malasia, Filipinas, Australia, Corea del Sur…).
El gigante asiático es ya el noveno exportador mundial de productos refinados, según los datos del Observatory of Economic Complexity, superando a Kuwait. Básicamente, lo que hace es comprar crudo barato a sus socios sancionados por los países occidentales (Rusia, Venezuela o Irán), procesarlo y venderlo posteriormente más caro. De esta forma, China se ha convertido en un actor protagonista dentro de la cadena de valor del petróleo, a pesar de que apenas cuenta con crudo en su territorio. Pero su suministro se ha reducido tras las intervenciones de Estados Unidos en Venezuela e Irán.
Las autoridades chinas decidieron el jueves prohibir la venta de productos refinados, según informó la agencia Bloomberg. El Gobierno solicitó a las grandes empresas de refino del país suspender las ventas al extranjero de diésel y gasolina ante el temor a sufrir escasez de suministro doméstico. La comunicación fue enviada a las grandes petroleras del país como CNOOC, PetroChina, Sinopec o Sinochem Group. Todas estas empresas funcionan bajo un sistema de cuotas que fija Pekín con el objetivo de controlar los precios en los mercados internacionales y aprovechar las fluctuaciones.
La prohibición de las exportaciones provocó una escalada del precio del diésel y la gasolina en todos los mercados globales. En Europa, como se ha señalado, la subida de precios alcanzó el jueves el 47%, frente a una subida del 16% del petróleo crudo. Incluso en Estados Unidos está subiendo más rápido el precio de la gasolina refinada (un 27%) que el barril de crudo West Texas (un 18%). Y eso a pesar de que Estados Unidos tiene una gran capacidad de refino.
Esto ha provocado que, mientras el crudo está todavía muy lejos de susmáximos históricos, el precio de la gasolina ya ha batido los máximos alcanzados tras la invasión de Ucrania. En Europa, está ya un 35% por encima del nivel más alto alcanzado en el verano de 2022.
Una crisis larga
Lo normal de las crisis energéticas es que se produzcan por el desabastecimiento de crudo y no tanto en el refino, porque las refinerías no están situadas en los países susceptibles de sufrir conflictos. Pero en esta ocasión el principal cuello de botella está en el proceso de refino, porque China ha ido acaparando cuota de mercado. Por el contrario, la oferta de crudo a nivel mundial lleva varios trimestres siendo superior a la demanda. De ahí que el precio del Brent siga un 43% por debajo de los máximos alcanzados tras la invasión de Ucrania, pese al cierre del Estrecho de Ormuz.
El temor de los inversores es que China mantenga las restricciones a la exportación de gasolina y diésel incluso aunque el Estrecho de Ormuz vuelva a abrirse. El motivo es que toda la zona de Oriente Próximo y Medio está en un momento de tal inestabilidad que el suministro está en riesgo permanente.
La región lleva ya más de dos años de conflictos, desde que Gaza e Israel entraron en guerra en el otoño de 2023. Los inversores temen que Pekín prefiera adoptar una posición prudente con sus exportaciones de productos refinados que seguiría incluso más allá del final de las hostilidades en Irán. Una vez más, se vuelve a demostrar que China tiene una gran capacidad para incrustarse en medio de las cadenas de valor globales y tener un papel relevante en prácticamente todos los sectores industriales.
En Europa todavía no hay datos agregados sobre el precio de los combustibles en las gasolineras. La Comisión Europea publicó el jueves el Boletín Petrolero Semanal que recoge los precios de cada lunes. Este lunes la guerra apenas había comenzado, de modo que el precio apenas subió un 1% en los surtidores españoles. Sin embargo, el boletín de la próxima semana ya recogerá el rápido incremento que están experimentando los precios.
Sin embargo, algunos grandes consumidores empiezan a denunciar que el precio de los combustibles ya se les está disparando. La organización agraria UPA denunció el jueves que "los operadores petrolíferos están disparando los precios del gasóleo agrícola de forma desmesurada". Los agricultores denuncian que este comportamiento es fruto de la "usura y la especulación" de algunas operadoras, pero es posible que en esta crisis, la lógica de comparar el precio de la gasolina con el crudo no sirva.
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El precio del barril de Brent, referencia en Europa, ha escalado un 16% desde que comenzó la guerra en Irán. Sin embargo, la escalada que ha experimentado la gasolina en el mercado mayorista, donde compran las empresas y grandes operadores del sector, ha sido muy superior. El triple, ni más ni menos. El principal contrato de gasolina europeo se ha disparado un 47%, hasta marcar máximos históricos.