España necesita duplicar su productividad para compensar el envejecimiento de la población
La demografía llegará a restar hasta un punto al PIB per cápita en los años de mayor número de jubilaciones. El Consejo de la Productividad percibe mejoras en la productividad, pero son insuficientes
Tres pensionistas dan un paseo en Bilbao. (EFE/Luis Tejido)
El envejecimiento de la población va a suponer un shock para el crecimiento de España durante las próximas décadas. El ritmo de las jubilaciones va a ser tan intenso que difícilmente se podrá compensar con la inmigración. Con las tendencias actuales, España llegará a perder hasta 1 punto porcentual de PIB per cápita al año en el momento de mayor número de jubilaciones. Una situación que España nunca ha vivido (salvo en épocas de crisis), lo que supondrá un gran desafío económico y social.
La única esperanza para compensar el envejecimiento está en la productividad, pero el reto es mayúsculo. Para mantener el ritmo de crecimiento del PIB per cápita de las tres últimas décadas, España tendría que duplicar el ritmo de la productividad por hora trabajada. Esto es, sería necesario un cambio tecnológico de profundo calado -¿tal vez la IA pueda lograrlo?- que pueda cambie una tendencia secular de bajo crecimiento de la productividad. De lo contrario, España corre el riesgo de sufrir un largo proceso de empobrecimiento.
Así se extrae del primer informe publicado por el recién creado Consejo de la Productividad, un órgano independiente adscrito al Ministerio de Economía. En su primer documento, el Consejo ha querido exponer el enorme reto al que se enfrenta España como consecuencia del envejecimiento. Y también mostrar cómo la productividad es el único camino para minimizar el golpe.
El crecimiento del PIB per cápita en las tres últimas décadas (desde 1995) ha sido del 0,8% anual. Una cifra baja (una décima inferior a la de la UE y la mitad que la de Estados Unidos), pero que será un objetivo muy ambicioso para el futuro. El motivo es que la pérdida de población activa provocará que crezca el porcentaje de la población que no produce. "El dividendo demográfico sería negativo, incluso aunque se consiguiera alcanzar el pleno empleo, y se convertiría en una rémora para el crecimiento económico", apunta el Consejo de la Productividad.
"El dividendo demográfico sería negativo, incluso alcanzando el pleno empleo"
En 2024, el porcentaje de la población que estaba trabajando era del 46,5%, algo menos de la mitad. Sin embargo, en 2050 bajará hasta el 41% si se mantiene la tasa de empleo actual, sobre la base de las proyecciones demográficas del INE (que ya tienen en cuenta el ritmo de la inmigración). En el mejor de los casos, incluso alcanzando un pleno empleo histórico (el 75% de la población en edad de trabajar ocupada), el porcentaje de personas trabajando seguiría siendo inferior a la actual en casi dos puntos porcentuales.
Esta pérdida de trabajadores sobre el total de la población pondrá a prueba a la población española. De ahí la importancia de impulsar hoy mejoras de la productividad que permitan compensar el impacto. Una cifra permite comprender la magnitud del reto: España tendría que multiplicar el crecimiento de la productividad por 2,5 sólo para mantener el pobre ritmo del PIB per cápita de las tres últimas décadas (el 0,8%).
Incluso en el mejor de los casos, en el que el país alcance el pleno empleo (que el 75% de la población en edad de trabajar esté ocupada), el ritmo de la productividad debería duplicarse. Objetivos que parecen hoy difícilmente alcanzables.
El envejecimiento también reducirá las posibilidades de recortar el tiempo de trabajo, tal y como proponía el Gobierno. Reducir la jornada laboral acelerará aún más la caída del PIB per cápita. El Consejo señala que recortar la jornada laboral sólo mejora la productividad por hora trabajada "bajo determinadas condiciones". Y recuerda al Ejecutivo que "este efecto no se produce ni en todo momento ni en todas las empresas".
En definitiva, el Consejo de la Productividad insiste en "la importancia del crecimiento de la productividad para el bienestar económico y social, especialmente en el actual contexto demográfico condicionado por el envejecimiento de la población y ante la incertidumbre tecnológica que se prevé en las próximas décadas".
Una esperanza
El Consejo de la Productividad detecta una leve mejoría de la productividad en España en los últimos años, en línea con un trabajo reciente publicado por el Banco de España. Entre 2022 y 2025 se ha logrado un crecimiento del PIB per cápita del 1%. Cifra que supera claramente la media de las tres últimas décadas, pero que todavía está muy lejos de poder compensar el impacto del envejecimiento.
Este crecimiento ha venido impulsado por un uso más eficiente de los recursos disponibles, lo que los economistas llaman Productividad Total de los Factores (PTF). "El crecimiento de la PTF desde 2021 ha repuntado considerablemente y se ha producido al margen de lo observado en otros países de nuestro entorno", señala el informe.
"Hay señales positivas en favor de la tesis de que el repunte de la productividad tiene una vocación de permanencia"
Esta mejora es todavía muy reciente, por lo que los economistas invitan a ser prudentes. Sin embargo, perciben que hay "algunas señales positivas en favor de la tesis de que el repunte de la productividad tiene una vocación de permanencia". En concreto, señalan lareforma laboral, la creación de empleo en ocupaciones cualificadas y sectores de alto valor añadido, las mejoras del capital humano (reducción del abandono escolar y reducción de la brecha educativa con la OCDE) y el aumento de la inversión en I+D como porcentaje del PIB.
El Consejo valora estos avances de los últimos años, sin embargo recuerda que el crecimiento de la productividad está todavía en niveles "reducidos", muy lejos de "las tasas necesarias para mantener un crecimiento económico robusto en las próximas décadas". Las mejoras son reseñables, pero insuficientes para evitar el impacto sobre el PIB per cápita que supondrá el envejecimiento.
El envejecimiento de la población va a suponer un shock para el crecimiento de España durante las próximas décadas. El ritmo de las jubilaciones va a ser tan intenso que difícilmente se podrá compensar con la inmigración. Con las tendencias actuales, España llegará a perder hasta 1 punto porcentual de PIB per cápita al año en el momento de mayor número de jubilaciones. Una situación que España nunca ha vivido (salvo en épocas de crisis), lo que supondrá un gran desafío económico y social.