Los jóvenes tardan hasta casi los 40 años en tener la misma renta real que los jubilados
Un estudio revela las diferencias generacionales en España. Durante los primeros años de carrera laboral, los jóvenes pagan en impuestos más del 40% de lo que ganan
Una mujer trabaja en una tienda del casco histórico de Toledo. (EFE/Ismael Herrero)
En los últimos años ha surgido un sentimiento de discriminación generacionalen los jóvenes por las dificultades económicas que sufren. Hay tres factores que juegan en su contra: bajos salarios, alto coste de la vida y subidas de impuestos y cotizaciones para mantener el Estado del Bienestar. El resultado es que sus ingresos a final de mes son insuficientes para poder desarrollar su proyecto vital.
Un nuevo estudio revela que los jóvenes tienen que esperar hasta los 38 años de media para tener unos ingresos equivalentes a los que tienen los jubilados. Los que hoy tienen casi 40 años generan unos ingresos brutos anuales de poco más de 33.000 euros anuales. Sin embargo, de esa cuantía, tienen que pagar algo más de 12.000 euros anuales en impuestos y cotizaciones sociales. El resultado es que sus ingresos netos se sitúan en 20.800 euros per cápita, el mismo nivel que la media de personas de 66 años o más.
Si se mantienen las diferencias actuales en el tiempo, un joven que entre hoy en el mercado laboral con 25 años tendrá que esperar hasta 2040 para aspirar a tener los mismos ingresos que los mayores en media. Esto es, tendrá que trabajar durante unos 14 años para cerrar la brecha de ingresos con quienes ya no trabajan. Así lo muestra un estudio publicado este miércoles por Fedea y la Fundación Mapfre.
Los ingresos laborales de los jóvenes son bajos durante la primera fase de su carrera laboral. A los 25 años, el ingreso laboral bruto medio apenas alcanza los 14.000 euros anuales, una cifra que es inferior al salario mínimo interprofesional. Muchos jóvenes no trabajan a esa edad y, quienes lo hacen, cobran salarios bajos. Pero los ingresos aceleran rápidamente en los siguientes años a medida que la experiencia permite acceder a mejores salarios y que aumenta la tasa de empleo de los jóvenes.
A los 30 años, los ingresos laborales brutos medios ya superan los 22.000 euros. Sin embargo, en este momento vital, los jóvenes se enfrentan a otro problema: los impuestos y las cotizaciones sociales, que no dejan de subir en términos reales. La suma de todo lo que pagan, incluyendo los impuestos indirectos como el IVA, los impuestos y las cotizaciones, se lleva una media de 10.000 euros al año.
Los jóvenes son el grupo social que más contribuye al sostenimiento de las cuentas públicas. Hasta los 29 años, la carga de impuestos y cotizaciones sociales supone algo más del 40% de sus ingresos. Este porcentaje se reduce levemente a partir de los 30 años, ya que los hogares van generando cierta capacidad de ahorro. Esa renta que no se consume, no tributa por IVA, de modo que está menos penalizada. Este porcentaje se reduce hasta el 38% a los 40 años y sigue bajando muy lentamente hasta el 35% con 60 años.
El resultado es que los jóvenes llegan a los 29 años con unos ingresos brutos de 24.000 euros, de los cuales 10.000 se van a pagar impuestos y cotizaciones. Al final, sus ingresos netos se quedan en 14.000 euros, cifra que es claramente insuficiente para emanciparse.
La carga de impuestos y cotizaciones baja de forma drástica a partir de los 65 años. En primer lugar, porque los trabajadores se jubilan y dejan de cotizar. En segundo lugar, porque la carga del IRPF es algo más baja para los mayores. Y en tercero, porque su alta capacidad de ahorro permite que una parte de sus ingresos esté libre de pagar IVA.
A partir de los 66 años, la principal fuente de ingresos deja de ser el salario para ser la pensión de jubilación. Las prestaciones públicas alcanzan su máximo en los primeros años de la jubilación, quedándose a las puertas de los 18.000 euros anuales de media. A esta cifra hay que sumarle algo más de 7.000 euros adicionales al año en las rentas del capital y 5.800 euros de rentas del trabajo de quienes siguen en activo más allá de la edad legal de jubilación.
De esta forma, la media de ingresos netos con 67 años se acerca a los 24.000 euros anuales, debido a que las pensiones previas a la generación del baby boom son algo más bajas porque cotizaron menos (en especial, las mujeres). Además, sus rentas del capital también son inferiores. Hacia los 85 años, los ingresos netos de los mayores ya son inferiores a 19.000 euros. A medida que las mujeres van siendo mayoría en este grupo social por la menor esperanza de vida de los hombres, la renta media va disminuyendo.
Aun así, los jóvenes tienen que esperar hasta tener casi 40 años para conseguir unos ingresos similares a los que tienen quienes son mayores de 66 años. Una espera que implica sacrificar muchos proyectos vitales.
En los últimos años ha surgido un sentimiento de discriminación generacionalen los jóvenes por las dificultades económicas que sufren. Hay tres factores que juegan en su contra: bajos salarios, alto coste de la vida y subidas de impuestos y cotizaciones para mantener el Estado del Bienestar. El resultado es que sus ingresos a final de mes son insuficientes para poder desarrollar su proyecto vital.