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El nuevo régimen arancelario de Trump penaliza a sus aliados y beneficia a China
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HISTÓRICA SENTENCIA DEL TRIBUNAL SUPREMO

El nuevo régimen arancelario de Trump penaliza a sus aliados y beneficia a China

Habrá ganadores y perdedores con los nuevos aranceles de Trump. Los más perjudicados serán, precisamente, algunos de los socios estratégicos de Washington: Reino Unido e Italia. Entre los ganadores están Brasil, China e India

Foto: Trump y Xi. (Reuters)
Trump y Xi. (Reuters)
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El cambio de régimen arancelario en EEUU tras la histórica sentencia del Tribunal Supremo tendrá claros ganadores, pero también perdedores. Y entre estos estarán, precisamente, algunos de los socios estratégicos de Washington: Reino Unido e Italia. En el caso de los ganadores, tres países ajenos a la diplomacia de EEUU saldrán beneficiados. Son, en concreto, Brasil, China e India, que verán cómo los aranceles que venían pagando desde la llegada de Trump a la Casa Blanca caen de forma relevante.

El caso más significativo es el de Brasil, cuyo arancel medio en las exportaciones hacia EEUU descenderá en 13,2 puntos porcentuales. China, por su parte, verá una disminución de 7,1 puntos, mientras que la India se beneficiará de un descenso de 5,6 puntos. Los exportadores británicos, por el contrario, pagarán 2,1 puntos más, mientras que los italianos verán cómo la factura sube en 1,7 puntos. Las cifras las ha publicado Global Trade Alert, y no incluyen a España porque su peso en el comercio con EEUU es de escasa relevancia respecto de otros socios europeos.

El caso de China es el más relevante cualitativamente, ya que la sentencia del Supremo —equivalente al Constitucional español— le da una baza a Pekín un mes antes de que Trump haga un viaje de tres días al gigante asiático. China, por el momento, no ha anunciado una rebaja de las represalias arancelarias que impuso en su día como respuesta a la política comercial de EEUU, lo que le sitúa hoy en una situación de ventaja. El revés judicial sufrido por la Casa Blanca, de hecho, permite entender que Pekín ha ganado en la disputa comercial, mientras que Trump ha sido humillado por la justicia en su gran baza de la presidencia.

También es significativo el caso del Reino Unido, socio histórico de EEUU en Europa. William Bain, jefe de política comercial de la Cámara de Comercio Británica, dijo al FT que una amplia gama de productos británicos exportados a EEUU se enfrentarán a un aumento adicional de cinco puntos porcentuales en las tasas arancelarias. “Las 40.000 empresas británicas que exportan productos a EEUU estarán consternadas por este último giro de los acontecimientos”, declaró Bain. “Temíamos que la respuesta del presidente, el 'Plan B', pudiera ser peor para las empresas británicas, y así está siendo”, declaró.

Promedio mundial

Bajo el régimen arancelario anterior a la sentencia del Supremo —por seis votos a tres— la diferencia entre países era amplia. China e India se han enfrentado desde la llegada de Trump a impuestos a la exportación muy superiores al promedio mundial, mientras que Canadá, México –por el acuerdo T-MEC– y la mayoría de los exportadores europeos se situaban muy por debajo. La decisión de la Casa Blanca de acogerse al régimen de la Sección 122, del 15% como regla general, reduce poderosamente esta diferencia. China, en todo caso, es todavía el país que sufre una carga arancelaria mayor, pero la brecha se ha reducido. Los países que antes tenían impuestos bajos ahora se sitúan más cerca del promedio.

Tras la sentencia, la tasa arancelaria promedio ponderada para el comercio con EEUU bajo el régimen de la Sección 122 se situará en el 13,2%, por debajo del 15,3% antes del fallo y el 8,3% si la Casa Blanca no hubiera improvisado una nueva norma para evitar una caída de la recaudación que hubiera puesto contra las cuerdas el presupuesto de EEUU. El recargo, en todo caso, es de naturaleza temporal. Se aplicará durante 150 días a partir de mañana, 24 de febrero, y expira el 24 de julio, a menos que el Congreso lo prorrogue.

La caída de la recaudación tiene que ver con la existencia de numerosas exenciones arancelarias. Por ejemplo, los productos ya sujetos a otros aranceles, como el acero, aluminio, cobre, madera y automóviles, quedarán excluidos del recargo en la medida en que se aplicará el arancel 232. Igualmente, tienen preferencia los artículos que ingresan en EEUU libres de aranceles bajo el acuerdo comercial con México y Canadá, que seguirán exentos. En la misma línea, los artículos textiles y de confección que ingresan libres de aranceles bajo el Tratado de Libre Comercio República Dominicana-Centroamérica, y, por último, aproximadamente 1.100 códigos de productos de diversa procedencia no pagarán aranceles.

La Casa Blanca, como se sabe, ha invocado el artículo 122 de la Ley de Comercio de 1974, que autoriza al presidente a imponer recargos temporales a las importaciones de hasta el 15% ad valorem cuando se observen desequilibrios fundamentales en la balanza por cuenta corriente. La propia proclamación cita el déficit comercial de bienes, el primer saldo negativo de la historia en la renta primaria de la balanza de pagos, es decir, todos los ingresos y pagos, entre residentes y no residentes, por los rendimientos derivados del proceso de producción, y una posición de inversión internacional neta (deuda externa) negativa del 90% del PIB, una de las más altas del mundo.

El año pasado, aunque los aranceles no se aplicaron durante todo el ejercicio, las importaciones totales de bienes y servicios crecieron un 4,7%, hasta los 4,3 billones de dólares, mientras que las exportaciones aumentaron un 6,2%, hasta los 3,4 billones de dólares. El déficit comercial, incluyendo los servicios, fue, por lo tanto, equivalente a 901.000 millones de dólares, frente a los 903 000 millones de dólares de 2024. Ahora bien, si sólo se tiene en cuenta el déficit de bienes, que es lo que le preocupa a la Casa Blanca porque pretende que vuelvan las fábricas a EEUU, el desequilibrio supera los 1,2 billones de dólares.

Lo que sí ha logrado la Casa Blanca es fracturar las relaciones comerciales con China, que ha visto cómo sus exportaciones a EEUU se han desplomado un 30%, alcanzando su nivel más bajo desde 2009. La parte negativa para Washington, sin embargo, es que sus exportaciones dirigidas a China, que también aplicó represalias comerciales, se han hundido. En todo caso, el déficit comercial de bienes con China se redujo a 202.000 millones de dólares en 2025, el menor en más de dos décadas y, por primera vez desde que se tienen registros, más bajo que el déficit con la Unión Europea.

El cambio de régimen arancelario en EEUU tras la histórica sentencia del Tribunal Supremo tendrá claros ganadores, pero también perdedores. Y entre estos estarán, precisamente, algunos de los socios estratégicos de Washington: Reino Unido e Italia. En el caso de los ganadores, tres países ajenos a la diplomacia de EEUU saldrán beneficiados. Son, en concreto, Brasil, China e India, que verán cómo los aranceles que venían pagando desde la llegada de Trump a la Casa Blanca caen de forma relevante.

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