México acelera y empuja la inversión de las empresas multilatinas en España
Si hasta hace pocos años los flujos de inversión extranjera directa (IED) se dirigían desde España hacia Latinoamérica, ahora se está produciendo un fenómeno similar, pero en dirección inversa. A la cabeza, México
Los tiempos están cambiando. Y si hasta hace pocos años los flujos de inversión extranjera directa (IED) se dirigían desde España hacia Latinoamérica, ahora se está produciendo un fenómeno similar, pero en dirección inversa. Son las empresas latinoamericanas las que han puesto sus ojos en España.
Aunque el volumen de inversiones está todavía a años luz del nivel registrado en los años 90, cuando las grandes compañías del Ibex conquistaron algunos de los sectores estratégicos de la región, ahora ocurre lo contrario. Hasta el punto de que, según datos de la Secretaría de Estado de Comercio, el 5% de los flujos de IED que recibe España procede de América Latina, con México, Costa Rica, Panamá y Brasil, a la cabeza, superando los 2.350 millones de dólares. Destaca, en este sentido, la presencia mexicana, con el 5,1% del stock total ---no de los flujos--- concentrado especialmente en el sector cementero.
En concreto, España ocupa el quinto lugar entre los países donde se localizan filiales de empresas Latam fuera de la región; pero pasa a sexto lugar cuando esas filiales son directas. Sin embargo, cuando se observa cuáles de esas filiales actúan como trampolín directo hacía terceros países, España pasa a segundo lugar en el mundo, solo superado por EEUU, y el primero de Europa. Es decir, España viene a ser un destino de paso hacia otros destinos, en particular la Unión Europea.
Aún así, la inversión española en Latinoamérica sigue siendo muy relevante. Pese al repliegue que ha hecho España en los últimos años, cerca del 38% de la IED emitida desde nuestro país tuvo como destino algún país de América Latina. De hecho, España se consolida como segundo inversionista individual en América Latina (tras EEUU), representando un 11% de la IED extranjera, siendo los principales destinos tanto Brasil, que recibe el 38% de la inversión española en la región, como México con el 35% y Colombia con el 15%.
Lo singular, en ambas direcciones de la inversión extranjera, es su enorme concentración en pocos países. Tan solo cinco economías latinoamericanas concentran más de la mitad de la inversión hacia y desde la economía española: 64% y 53%, respectivamente.
Los datos proceden del Observatorio Empresarial Iberoamericano Ceapi, un consejo empresarial que reúne a las mayores empresas de la región, y que ha publicado un documento en el que sostiene que Latinoamérica “ha emergido como un inversor central en España, en buena medida por la consolidación de las multilatinas”.
Sistema fiscal favorable
Destaca, como se ha dicho, el caso de México, pero también el de Uruguay, en este caso como inversor inmediato, no el último destino, ya que opera, gracias a un sistema fiscal favorable para las empresas, como un paso intermedio entre el país emisor y el receptor. Como aclara el informe de Ceapi, muchas veces estos pasos intermedios son meramente instrumentales; obedecen a ventajas fiscales, legales, de estabilidad económica o política, cercanía cultural o incluso cambios de residencia de los propietarios.
Una primera conclusión que saca el informe es que la IED latinoamericana ha dejado de ser un fenómeno puramente regional para insertarse en redes globales más sofisticadas. Las multilatinas, sostiene, han ido expandiendo sus operaciones mediante estrategias cada vez más complejas, que incluyen el uso deliberado de filiales intermedias ubicadas en países que ofrecen ventajas institucionales, logísticas, fiscales o culturales. En este contexto, continúa, España desempeña un papel central gracias a su proximidad cultural, su marco normativo estable, su infraestructura avanzada y su posición geopolítica como nexo entre Europa y América Latina.
En cuanto al patrón sectorial de la IED española en América Latina, dice el informe, éste se asemeja al que se perfila a nivel global, siendo predominante el sector servicios. En particular, los servicios financieros y de seguros representan el 35% del stock, reflejo de la expansión bancaria española desde los años noventa. Le siguen telecomunicaciones, con más del 9%.
La diversificación ha reducido la participación de sectores que antes eran centrales tales como la distribución de energía y agua (alrededor del 8% en 2022) y el comercio minorista (menos del 5%), ambos en retroceso desde 2015. Por su parte, los recursos naturales, especialmente hidrocarburos, han captado mayores inversiones que en otras regiones. También cabe destacar que se ha dado un incremento de la IED en metalurgia, transporte y automoción, mientras que sectores manufactureros como alimentación y química se mantienen estables, en niveles bajos. Recientemente, se observa un ascenso en servicios de alta cualificación como programación y consultoría, aunque su peso sigue siendo reducido.
Los tiempos están cambiando. Y si hasta hace pocos años los flujos de inversión extranjera directa (IED) se dirigían desde España hacia Latinoamérica, ahora se está produciendo un fenómeno similar, pero en dirección inversa. Son las empresas latinoamericanas las que han puesto sus ojos en España.