Los ministros de Finanzas de la Eurozona gritan: Benjamin Franklin ha muerto, ¡viva el euro!
Los problemas del dólar a nivel global abren la oportunidad para un rol más destacado para el euro. En lo que no tienen consenso los ministros es en cómo conseguirlo
El comisario de Economía, Valdis Dombrovskis. (DPA/Alexandros Michailidis)
Benjamin Franklin, uno de los padres fundadores de los Estados Unidos, es conocido por su ética, basada en la frugalidad y la contención. Su preocupación permanente por la cosa pública, su visión del internacionalismo como una necesidad paraEstados Unidos y de las instituciones como un andamiaje necesario para limitar el poder, le convirtieron en un faro moral de la ilustración americana, y provocó que se estampara su cara en uno de los mayores símbolos del poder estadounidense, los billetes de cien dólares. Hoy poca gente lo vincularía con los valores de quienes están al frente de la Casa Blanca. Franklin ha muerto, y con él sus valores que ayudaron a construir los Estados Unidos que acabarían convertidos en el hegemón; está sufriendo el dólar.
La divisa estadounidense lleva siendo la moneda refugio desde después de la Segunda Guerra Mundial. Hay muchas razones para ello, como la estabilidad política e institucional, o el nivel de interconexión de EEUU con la economía global. Pero algo se rompió en el "Liberation Day", la jornada de abril de 2025 en la que Donald Trump, presidente de EEUU, lanzó su andanada de aranceles generales. A partir de ese punto el índice de volatilidad de los mercados,VIX, se disparó, y en vez de apreciarse, el dólar cayó. La moneda refugio es ahora la moneda del país que genera desorden. Al intento americano por cambiar la estructura del comercio internacional se han sumado las presiones de la Casa Blanca a la Reserva Federal, incluyendo la persecución a su gobernador, Jerome Powell. Todo eso ha alimentado un proceso de desdolarización que lleva tiempo en marcha.
Ese poder internacional de una divisa se puede medir, simplificando mucho, por en qué moneda se cierran contratos internacionales, en qué moneda tienen sus reservas los bancos centrales de otros países, y a qué bonos acuden los inversores en tiempos de turbulencias. El papel del dólar en estos ámbitos parecía totalmente indiscutido. Pero las cosas están cambiando. La cuota de la moneda americana en las reservas globales ha caído dos puntos, hasta el 57,8%, y aunque el euro es la segunda, la moneda de la Eurozona no se ha beneficiado, manteniéndose en una cuota del 20%. Los que han ganado terreno son monedas no tradicionales, como el dólar australiano o el canadiense, cuya cuota combinada roza ahora el 10%.
Los ministros de Finanzas de la zona euro han mantenido este lunes una reunión en la que uno de los temas fundamentales ha sido cómo potenciar el rol internacional del euro. Como parte del encuentro han discutido con Kenneth Rogoff, profesor de Economía Internacional de la Universidad de Harvard y autor del libro "Our Dollar, Your Problem", publicado en 2025. La idea no es para nada nueva: como muchas de las que se están poniendo ahora sobre la mesa y de las que se discute como si fueran una novedad, la realidad es que ya se pusieron en el foco durante la primera presidencia Trump, solamente para ser olvidadas después. En 2018 la Comisión Europea ya propuso reducir la dependencia del dólar y potenciar el rol internacional del euro.
Recientemente, Piero Cipollone, miembro del comité ejecutivo del BCE, escribió sobre la necesidad de garantizar y reforzar el rol internacional del euro. "La historia demuestra que la evolución de las monedas mundiales está profundamente entrelazada con la del orden geopolítico mundial. En un mundo cada vez más multipolar, hay indicios de que la fragmentación del sistema monetario mundial ya no es una posibilidad remota", señalaba en un artículo publicado en el diario británico Financial Times. "Para diversificar y protegerse contra los riesgos geopolíticos, los bancos centrales —encabezados por el de China— están acumulando oro al ritmo más rápido visto desde la Segunda Guerra Mundial", explicaba el economista italiano. En 2024, los bancos centrales globales compraron unas 1.000 toneladas de oro, el doble de la cantidad anual media de la década anterior, según datos del propio eurobanco.
Lo políticamente espinoso no es acordar que el dólar sufre una enorme "presión", como señalan fuentes del Ministerio de Economía, ni que eso no abra una ventana de oportunidad para el euro. Lo políticamente espinoso es qué debe hacer la Unión Europea para que el euro ocupe el terreno que el dólar está abandonando. La posición de España y de otros Estados miembros, como Francia, es que un paso fundamental debe ser la emisión de deuda conjunta de manera predecible y en una cantidad suficiente. Emmanuel Macron, presidente francés, ha sido muy claro al respecto: "El mercado mundial (...) teme cada vez más al dólar estadounidense. Está buscando alternativas. Ofrezcamos deuda europea". Pero para muchas capitales no hay alternativa.
Fuentes comunitarias explican que la palabra eurobonos sigue siendo un anatema para muchos socios, aunque estos mismos países se muestran flexibles a la emisión de deuda conjunta dependiendo del uso, como demuestra el reciente acuerdo para emitir 90.000 millones de euros en eurobonos para financiar aUcrania, o los 150.000 millones emitidos para el programa de compra de armamento (SAFE). En un movimiento sorprendente y que no se puede desvincular de la carrera por la presidencia del BCE, Joachim Nagel, presidente delBundesbank, ha defendido recientemente que la "nueva realidad" lleva a que deba emitirse más deuda común europea.
La Comisión Europea ha entregado a los ministros de Finanzas un documento con algunas ideas concretas para reforzar el rol del euro, y entre ellas incluyen la creación de un emisor único de deuda conjunta. Actualmente tanto el Ejecutivo comunitario como el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), la Facilidad Europea de Estabilidad Financiera y el Fondo Único de Resolución (FUR) tienen capacidad de emitir bonos. La idea de Bruselas sería dejar un único emisor, introduciendo el MEDE dentro de la arquitectura institucional de la UE, un paso que los Estados miembros ya bloquearon la última vez que lo propuso la Comisión, en 2017.
Hay otras cosas que se pueden hacer. Este mismo fin de semana, Christine Lagarde, presidenta delBanco Central Europeo (BCE), ha extendido sus líneas de crédito con todos los bancos centrales de países terceros para facilitar que estos puedan, si así lo desean, tener más reservas en euros frente a optar por dólares americanos.
En una publicación reciente titulada "Trade War and the Dollar Anchor", los economistas Tarek A. Hassan, Thomas M. Mertens, Jingye Wang y Tony Zhang apuestan, sin embargo, que más que el hecho de que Europa logre lanzar un activo seguro conjunto, la clave es hasta qué punto Estados Unidos se pega un tiro en el pie. Los autores trabajan con un modelo según el cual "si bien una guerra comercial con aranceles medios inferiores al 26% solo puede debilitar la función de ancla del dólar, nuestro modelo predice que las guerras comerciales graves con aranceles medios superiores al 26% provocan un cambio de fase en el sistema monetario mundial, en el que el euro emerge como moneda de ancla alternativa". Actualmente, los aranceles americanos se sitúan, de media, en un 17%.
En realidad no se trata de sustituir al dólar, sino de proteger el rol del euro y, en la medida de lo posible, beneficiarse del debilitamiento de la divisa norteamericana. La Comisión Europea ha presentado a los ministros de Finanzas un documento de reflexión en el que reflejan "cuáles son los obstáculos para un mayor uso del euro, y cómo resolverlos", ha explicado Valdis Dombrovskis, comisario de Economía. Además, Bruselas propone que ciertos sectores clave, como los de la energía, la aviación o las materias primas críticas, realicen más operaciones y más actividades en euros.
Kyriakos Pierrakakis, presidente del Eurogrupo y ministro de Finanzas griego, ha subrayado el carácter defensivo de la discusión, y ha señalado que "en el contexto geopolítico actual hay riesgos de que el sistema financiero y monetario mundial se utilice como una herramienta política, así que es existencial proteger el papel internacional del euro". El debate se envuelve en una discusión más amplia sobre la autonomía respecto a Estados Unidos, que en el ámbito financiero incluye un intento por potenciar el mercado de capitales autóctono, pero también por poner en pie una infraestructura de pagos autónoma respecto a las opciones americanas, que controlan la inmensa mayoría del mercado, como son Visa o Mastercard.
Benjamin Franklin, uno de los padres fundadores de los Estados Unidos, es conocido por su ética, basada en la frugalidad y la contención. Su preocupación permanente por la cosa pública, su visión del internacionalismo como una necesidad paraEstados Unidos y de las instituciones como un andamiaje necesario para limitar el poder, le convirtieron en un faro moral de la ilustración americana, y provocó que se estampara su cara en uno de los mayores símbolos del poder estadounidense, los billetes de cien dólares. Hoy poca gente lo vincularía con los valores de quienes están al frente de la Casa Blanca. Franklin ha muerto, y con él sus valores que ayudaron a construir los Estados Unidos que acabarían convertidos en el hegemón; está sufriendo el dólar.