Es noticia
Uno de cada cuatro trabajadores declara una enfermedad crónica, el doble que en 2019
  1. Economía
Datos de la ECV

Uno de cada cuatro trabajadores declara una enfermedad crónica, el doble que en 2019

El deterioro percibido de la salud en todas las edades está tensionando los sistemas sanitarios públicos, que no logran absorber la demanda asistencial de al menos un millón de personas

Foto: Un centro de salud de Madrid. (Europa Press/Eduardo Parra)
Un centro de salud de Madrid. (Europa Press/Eduardo Parra)
EC EXCLUSIVO

El aumento de las bajas laborales se ha convertido en una de las principales preocupaciones de las empresas españolas y las patronales están pidiendo cambios legislativos y en la negociación colectiva para reducir el absentismo. Sin embargo, en medio de la discusión regulatoria, apenas se está analizando si detrás de las cifras hay un deterioro real de la salud de los trabajadores.

La pandemia disparó los problemas respiratorios y los de salud mental, y algunos estudios apuntan a un efecto posterior duradero. De manera paralela, también pueden estar influyendo otros factores, como el envejecimiento de la población en el caso de España y la exposición constante a redes sociales y pantallas.

En este contexto, las preguntas relativas a la salud que el INE realiza en la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) reflejan una peor salud autopercibida, también entre los trabajadores, y en todas las franjas de edad. En concreto, según se desprende de los microdatos de la estadística, el 26,6% de los encuestados afirmó padecer alguna enfermedad o problema de salud crónico en 2025 que haya durado o que se espera que dure al menos seis meses.

En 2019, el porcentaje era 11,4 puntos inferior, el 15,2%, de manera que los trabajadores que marcan esta opción casi se duplican, pasando de 2,62 millones a 5,13 millones. El INE pregunta tanto por dolencias físicas como mentales que tengan diagnóstico médico para que la respuesta sea menos subjetiva. "Se considera que una enfermedad es crónica cuando es de larga duración y no se debe a procesos agudos aislados. Solo se recogen aquellas enfermedades que hayan sido diagnosticadas por personal sanitario, no aquellas que la persona cree que padece”, explica en su metodología.

La evolución es negativa en todas las franjas de edad y el porcentaje de trabajadores que dicen padecer una enfermedad crónica aumenta con los años. En 2025, el 10,3% de los trabajadores entre 16 y 24 años afirmó encontrarse en esta situación frente al 6,1% de 2019. En la franja de trabajadores más mayores, entre los 55 y los 64 años, declaran una enfermedad crónica el 39,2% respecto al 27,4% de 2019.

Otro indicador de la ECV refuerza la idea de una autopercepción más negativa de la salud. Los trabajadores que consideran que su estado de salud es regular, malo o muy malo ha crecido hasta el 19,1% en 2025, frente al 10,6% en 2019. Cabe destacar que las ratios de ambos indicadores son más bajas que entre la población general (en la que se incluyen jubilados, inactivos, incapacitados permanentes y parados mayores de 16 años), pero las de los trabajadores han empeorado más en el transcurso de los seis años analizados.

Esto puede deberse, al menos en parte, a un efecto composición derivado del envejecimiento de la fuerza laboral, que aumenta la incidencia de las enfermedades y su duración. A modo de ejemplo, la EPA señala que el 16,7% de los trabajadores tenían en 2019 entre 55 y 64 años, pero en 2025 había aumentado hasta el 19,8%.

Por tanto, todo apunta a que la autopercepción de una salud peor podría ser un determinante clave para el aumento de las bajas. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) apunta en su informe sobre los motivos de la incapacidad temporal (IT) de los trabajadores que los dos principales motivos del aumento de las bajas son el ciclo económico (a menos paro, más bajas) y los "factores idiosincráticos de la persona".

Foto: seguridad-social-observatorio-bajas-medicas-airef

Sin embargo, advierte de que dentro de estos últimos hay "aspectos no observables cuya contribución relativa no es posible descomponer, por ejemplo, condiciones de salud crónica". Es decir, la AIReF reconoce que no puede separar qué parte del aumento de las bajas se debe a una peor salud y qué parte a otros motivos, lo cual supone una clara limitación en el análisis de las causas y en la elaboración de propuestas de mejora.

La ECV no pregunta a los trabajadores por sus enfermedades, pero la última Encuesta de Salud de España del INE, relativa a 2023, señala que los cuadros depresivos habían aumentado 3,7 puntos respecto a 2020, afectando ya al 14,6% de la población de 15 y más años. Los depresivos severos también habían crecido en 5,5 puntos, con una afectación del 8% de la población.

Si se aproxima el fenómeno en los datos de la sala segura del INSS publicados por la AIReF, las bajas que tienen mayor incidencia son las relacionadas con dolencias de huesos y articulaciones y las respiratorias, por encima ambas de seis casos cada 1.000 afiliados a la Seguridad Social. Las mentales se sitúan en quinto lugar con una incidencia de 3,4 frente al 2,3 de 2019.

Demanda sanitaria no cubierta

La AIReF constata también en su informe que cada vez hay más demanda sanitaria, de manera que los incrementos de la incidencia de IT van en paralelo a un incremento de nuevos episodios asistenciales en los servicios de salud, algo que no sucedía antes de la pandemia. Un aumento de la demanda (en parte, por el crecimiento de la población) al que el Sistema Nacional de Salud no está pudiendo dar respuesta.

Según la ECV, un millón de personas no pudieron consultar a un médico al menos una vez durante 2025 aunque lo necesitaron, cifra que multiplica por ocho a las personas que señalaron tener ese problema en 2019 (121.997). Existe, por tanto, una demanda de servicios sanitarios no satisfecha, siendo los motivos principales estar en una lista de espera (550.435 personas), no poder permitirse pagar el médico que necesitaban (57.321) y esperar por si el problema se resolvía solo (72.811). Otros motivos minoritarios están relacionados con falta de tiempo por el trabajo y miedo a los médicos.

Al final, el crecimiento de la demanda superior al de la oferta sanitaria ha derivado en mayores listas de espera en cirugías y consultas de especialista, lo cual repercute a su vez en un deterioro de la salud al incrementar la duración de las enfermedades, según detecta la AIReF.

El aumento de las bajas laborales se ha convertido en una de las principales preocupaciones de las empresas españolas y las patronales están pidiendo cambios legislativos y en la negociación colectiva para reducir el absentismo. Sin embargo, en medio de la discusión regulatoria, apenas se está analizando si detrás de las cifras hay un deterioro real de la salud de los trabajadores.

Empleo Salud Salud mental
El redactor recomienda