La OCDE pone cifras al descontento en los países ricos: los salarios suben menos que el PIB
El ingreso real per cápita de los hogares en la OCDE aumenta un 0,3%, mientras que el crecimiento del PIB real per cápita es del 0,5%. Es decir, los salarios crecen menos que el PIB, lo que puede explicar las convulsiones políticas
El descontento social tiene bases sólidas. Al menos, desde el punto de vista de los ingresos familiares. Lo acaba de constatar la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), que, con datos hasta el tercer trimestre del año pasado, muestra que el crecimiento del ingreso real per cápita de los hogares en la zona del G7 —los países más avanzados— se ha detenido. Es más, en la mayoría de las principales economías se registra una contracción, sostiene la organización que aglutina a la mayor parte de los países más ricos del planeta.
¿La causa? Principalmente, como consecuencia del débil crecimiento de la remuneración de los asalariados, que crece por debajo de lo que lo está haciendo el PIB real, sin inflación y a precios constantes. En concreto, y en el tercer trimestre de 2025, el ingreso real per cápita de los hogares en la OCDE aumentó un 0,3%, mientras que el crecimiento del PIB real per cápita fue del 0,5%. Expresado en otros términos, los salarios crecen menos que el PIB, lo que puede explicar, sólo en parte, las convulsiones políticas que viven muchos países avanzados. Es decir, el crecimiento no se traslada en su totalidad a los salarios.
De los 20 países con datos disponibles, once registraron crecimiento de los ingresos reales, ocho (entre ellos los más relevantes) sufrieron una disminución y uno se mantuvo sin cambios. Sin embargo, y más en detalle, el crecimiento del ingreso real per cápita de los hogares en la zona del G7 se detuvo, y la mayoría de las principales economías registraron una contracción.
Entre los países del G7, el Reino Unido registró la mayor caída (-0,8 %) en el tercer trimestre de 2025, impulsada principalmente por el aumento de los impuestos sobre la renta y el patrimonio, mientras que el crecimiento del PIB real per cápita se mantuvo sin cambios. En Francia y Canadá, el ingreso real per cápita de los hogares disminuyó (-0,3% y -0,1%, respectivamente). En este caso, como respuesta a un repunte de los precios. El PIB per cápita, por el contrario, se expandió un 0,4% y un 0,5%. Esta aparente contradicción, sube el PIB per cápita pero cae el ingreso per cápita, tiene mucho que ver, aunque no en todos sus extremos, ya que influye la productividad, con los flujos migratorios. O expresado en otros términos, el PIB en términos de volumen avanza, pero, al crecer también la población, los incrementos no se reflejan en los salarios.
Crisis financiera
¿Qué ocurre en España? Los datos de la OCDE muestran que, con base 100 en el cuarto trimestre de 2022, la remuneración de los asalariados se ha situado en el 115%, por encima de EEUU (109%) e Italia (111%), pero por debajo de Reino Unido (123%) o Hungría, 127%. En todo caso, por encima del crecimiento del PIB real, que si en 2007, al comienzo de la crisis financiera, se situaba en el 100%, hoy alcanza el 110%, cinco puntos menos que lo que ha aumentado la remuneración salarial. Es decir, en este caso sí que se ha producido un avance real de las nóminas respecto del PIB, fundamentalmente debido al fuerte incremento que se ha registrado desde 2019 en el salario mínimo interprofesional. Ahora bien, entre el año 2009 y el año 2019 el salario real cayó un 2,5%, según un estudio publicado en Fedea por los profesores Ferri y Boscá.
No se trata de un fenómeno nuevo. El estancamiento de la remuneración real de los asalariados es un hecho después de los dos shocks que han sufrido las economías avanzadas en 2008 (crisis financiera) y 2020 (pandemia). Desde entonces, no se ha producido una mejora significativa de los ingresos procedentes del trabajo, que han crecido incluso por debajo de las escasas ganancias de productividad y, por supuesto, del PIB.
De hecho, según la OCDE, aunque los salarios nominales aumentaron considerablemente en 2023 y 2024, los salarios reales en el primer trimestre de 2025 se mantuvieron todavía un 4,2% por debajo del primer trimestre de 2021. Esto sitúa a España en línea con la evolución salarial de la zona euro, pero por detrás de la mayoría de las principales economías de la OCDE. Entre éstas, Australia experimentó un descenso de los salarios reales más pronunciado que España en el mismo período.
El aumento de la inflación, aclara la OCDE, también tiene un impacto negativo en la renta real per cápita en EEUU (-0,1%), poniendo fin al período más largo de crecimiento continuo post-COVID en la OCDE, que comenzó en el tercer trimestre de 2022. El PIB real per cápita en EEUU crece a un ritmo del 0,9%.
En Italia, por el contrario, se observa un aumento de la renta real per cápita de los hogares del 1,7%. En este caso, impulsada por aumentos en la remuneración de los asalariados y las rentas netas de la propiedad. Alemania también mostró crecimiento (0,5%), impulsado principalmente por la remuneración de los empleados.
Entre otros países de la OCDE, Hungría registró el mayor aumento de la renta real per cápita de los hogares (1,6%), con un PIB real per cápita también en aumento (0,9%). El aumento de la renta real se vio impulsado en parte por el crecimiento sostenido de la remuneración de los empleados, que, junto con Polonia, fue uno de los más fuertes que la OCDE ha registrado desde el cuarto trimestre de 2022. El mayor descenso del ingreso familiar real per cápita se observó en los Países Bajos (-1,6%), donde los aumentos en las contribuciones sociales netas y los impuestos sobre la renta y el patrimonio han compensado los aumentos en la remuneración de los empleados, mientras que el PIB per cápita creció (0,2%).
El descontento social tiene bases sólidas. Al menos, desde el punto de vista de los ingresos familiares. Lo acaba de constatar la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), que, con datos hasta el tercer trimestre del año pasado, muestra que el crecimiento del ingreso real per cápita de los hogares en la zona del G7 —los países más avanzados— se ha detenido. Es más, en la mayoría de las principales economías se registra una contracción, sostiene la organización que aglutina a la mayor parte de los países más ricos del planeta.