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La inmigración y el mejor uso del capital impulsan el potencial de crecimiento de España
  1. Economía
Estudio publicado por el BdE

La inmigración y el mejor uso del capital impulsan el potencial de crecimiento de España

En lo que va de siglo no se había visto un crecimiento tan fuerte impulsado por la eficiencia en el uso de los recursos productivos y la selección de los proyectos de inversión

Foto: Vista general de una cadena de producción y envasado de bebidas. (Europa Press)
Vista general de una cadena de producción y envasado de bebidas. (Europa Press)
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En el año 2025, la economía de España alcanzó un crecimiento potencial próximo al 2,5%, el dato más alto en casi dos décadas (desde 2006). El crecimiento potencial, entendido como el nivel máximo de PIB al que un país puede aspirar con el trabajo, el capital y la tecnología disponible, ha crecido y acelerado ininterrumpidamente desde el final de la pandemia, superando así todas las expectativas. Hay tres factores clave que explican este desempeño: la inmigración, la mejora de la inversión productiva y mayor eficiencia en el uso de la capacidad instalada. Un avance que refleja que algo podría estar cambiando en la economía española.

El crecimiento potencial es un concepto clave para los economistas, ya que indica el crecimiento que puede experimentar un país con los recursos productivos disponibles sin generar presiones inflacionistas. Es, por así decirlo, el máximo nivel de actividad posible sin provocar desequilibrios. Que suba este listón implica que el país tiene mayor capacidad de crecimiento a futuro. Y para subirlo hay tres palancas: mejorar el capital humano, el capital productivo o la eficiencia en el uso de estos recursos. España ha conseguido activar las tres y con una intensidad que no se había visto en lo que va de siglo.

Así se desprende de un estudio de cuatro investigadores del Banco de España (Rubén Domínguez-Díaz, Marta García-Rodríguez, Javier Quintana y Rubén Veiga-Duarte), que actualizan los cálculos de la posición de la economía española incorporando los últimos datos disponibles y mayor granularidad en la información empleada. Los resultados reflejan una mejora del crecimiento potencial respecto a lo calculado hasta ahora.

"La magnitud de este repunte en el crecimiento potencial resulta particularmente significativa al contrastarlo con las proyecciones realizadas a finales de 2021", escriben los autores. En la salida de la pandemia, el Banco de España esperaba que el crecimiento potencial fuese similar al que había antes del covid, del 1,3% anual. Sin embargo, los datos han sorprendido al alza, superando el 2% anual medio en el periodo 2022-2025.

La acumulación de mano de obra sigue siendo el principal motor del crecimiento potencial y también la gran sorpresa positiva de estos últimos años. Durante los años de la burbuja inmobiliaria, el crecimiento de la población activa se apoyaba tanto por la inmigración como por la incorporación de la mujer al trabajo. Pero este segundo motor ya se ha agotado y queda la inmigración como el soporte del aumento de la oferta de trabajo. Desde enero 2021 hasta finales de 2025 entraron en España algo más de 2,5 millones de extranjeros, lo que ha permitido alimentar la oferta de mano de obra en España y, por tanto, elevar la capacidad de crecimiento del país.

La caída de la tasa de desempleo también ha tenido una contribución positiva muy relevante (equivalente a casi el 65% de la aportación de la inmigración entre 2021 y 2025). Sin embargo, esto no es una novedad: siempre que la economía crece, baja el desempleo.

La inversión también está contribuyendo a elevar el crecimiento potencial. En los últimos años, la inversión productiva está siendo uno de los motores de la economía española, impulsada también por los fondos europeos. Sin embargo, su contribución al crecimiento potencial está muy lejos de los niveles de la burbuja inmobiliaria, cuando aportaba más de un punto al año. Sin embargo, la composición de la inversión está siendo mejor en este momento. A principios de siglo, el dinero se orientaba principalmente a la construcción y a empresas y sectores poco productivos. Ahora, por el contrario, el dinero está fluyendo hacia inversiones que generan mayor valor añadido, como activos de propiedad intelectual, energía, digitalización, redes, etc.

Por último, las empresas españolas están empezando a lograr el gran objetivo de cualquier organización: ganar eficiencia con los recursos operativos. Es lo que los economistas llaman productividad total de los factores (PTF) y lo que mide es la eficiencia en el uso de las capacidades disponibles, tanto humanas como de capital.

Durante todos los años de la burbuja, la PTF fue el gran agujero negro de la economía española: estuvo en negativo de forma continuada desde 1999 hasta 2013. Por el contrario, desde 2023 está teniendo la contribución más alta en lo que va de siglo, generando medio punto de crecimiento del PIB potencial en 2025.

"Las estimaciones del crecimiento potencial de la economía española indican que, tras la ralentización que supuso el periodo de la pandemia, se habría producido una recuperación relativamente rápida hacia tasas de crecimiento superiores a las estimadas en los años previos", escriben los autores del estudio.

La mejora en la composición de la inversión productiva y las ganancias de eficiencia en su uso suponen el principal cambio de la economía española respecto a la tendencia histórica que había tenido España. Mantener este rumbo es el gran reto que tienen todas las empresas y trabajadores, porque es la única forma de que el país pueda dar un salto adelante, pasando de un crecimiento por acumulación a otro basado en la calidad del empleo.

Previsiones

Los investigadores del Banco de España hacen proyecciones del crecimiento potencial de la economía española hasta 2035. Para ello, emplean las previsiones hasta 2028 que tiene el propio BdE y completan el resto del horizonte con tendencias históricas y proyecciones de otros organismos (por ejemplo, para las de población utilizan las de Eurostat). El resultado es un escenario sujeto a importantes incertidumbres, pero que muestra una mejora paulatina de la aportación del capital y la eficiencia al crecimiento económico.

En concreto, esperan que la inversión y la composición del capital aporten casi nueve décimas al crecimiento potencial cada año hasta 2028 y siete décimas adicionales desde ese momento y hasta 2035. En cuanto a la productividad total de los factores, anticipan un avance de medio punto anual durante toda la década. Esta mejoría, tanto en la inversión como en la eficiencia, está potenciada por la utilización de los fondos europeos, que aportaría 1,2 décimas al año.

Estos nuevos cálculos de los investigadores del Banco de España muestran que la economía española ha mejorado su perfil de crecimiento en los últimos años. Las empresas están invirtiendo mejor y aprovechando de forma más eficiente sus recursos. El crecimiento de las exportaciones de bienes durante todo el año 2025, en un contexto internacional muy complicado, confirma que las empresas españolas están consiguiendo competir.

Sin embargo, hay un factor que va a ser clave a futuro: el envejecimiento. La pérdida de población activa por la jubilación de la generación del baby boom complicará que el país pueda sumar más mano de obra. De hecho, la previsión central es que el empleo pasará de aportar algo más de un punto al crecimiento potencial en la actualidad a apenas un 0,1 desde 2029 hasta 2035.

Esto significa que si España quiere seguir creciendo dentro de unos pocos años, no solo necesitará compensar con inmigración las jubilaciones de los boomers, sino que también tendrá que acumular más capital y usarlo mejor si quiere seguir creciendo. El reto es mayúsculo, pero las expectativas no son malas. El escenario conjunto que manejan hoy los cuatro expertos del Banco de España apuntan a un crecimiento potencial medio del 2,1% hasta 2028 y del 1,3% hasta 2035.

En el año 2025, la economía de España alcanzó un crecimiento potencial próximo al 2,5%, el dato más alto en casi dos décadas (desde 2006). El crecimiento potencial, entendido como el nivel máximo de PIB al que un país puede aspirar con el trabajo, el capital y la tecnología disponible, ha crecido y acelerado ininterrumpidamente desde el final de la pandemia, superando así todas las expectativas. Hay tres factores clave que explican este desempeño: la inmigración, la mejora de la inversión productiva y mayor eficiencia en el uso de la capacidad instalada. Un avance que refleja que algo podría estar cambiando en la economía española.

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