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La inmigración enquista la pobreza: los extranjeros en España son de los más pobres de la UE
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La inmigración enquista la pobreza: los extranjeros en España son de los más pobres de la UE

La pobreza de los nacidos en España se ha reducido en los últimos años y ya está casi en línea con la media europea. Sin embargo, casi la mitad de los inmigrantes de fuera de la UE están en riesgo de pobreza o exclusión social

Foto: Inmigrantes que trabajan en un bar de Zamora. (EFE/Mariam A. Montesinos)
Inmigrantes que trabajan en un bar de Zamora. (EFE/Mariam A. Montesinos)
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A pesar del crecimiento económico y la creación de empleo, España sigue sufriendo un grave problema de pobreza. Según los últimos datos publicados por el INE esta semana, la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social (AROPE) en España se mantuvo estable en 2025 en el 24,3%. Esto es, una cuarta parte de la población está en dificultades económicas. Se trata del cuarto peor dato de toda la Unión Europea, según los datos de Eurostat, sólo mejorando los registros de Bulgaria, Rumanía y Grecia.

Las buenas cifras macroeconómicas no son suficientes para solucionar este grave problema. Pero hay una causa que ha pasado desapercibida y que explica la resistencia de la pobreza: el boom migratorio que está viviendo el país. España recibió algo más de 2,2 millones de inmigrantes entre 2021 y 2024. Ningún otro país ha recibido tal flujo de población extranjera. Es tanto como toda la inmigración de Francia, Italia y los Países Bajos juntos en el mismo periodo. Es una cifra tan grande (el 5,5% de la población) que condiciona las cifras económicas del país, incluyendo las de pobreza.

España no sólo recibe muchos inmigrantes, además son especialmente pobres. Su tasa AROPE es significativamente superior a la europea, mientras que la brecha de los españoles, casi se ha cerrado. Esto provoca que el boom migratorio sea la razón por la cual la tasa de pobreza se haya enquistado en los últimos años.

La llegada de extranjeros oculta una noticia positiva para España que ha pasado desapercibida en los últimos años: la tasa de pobreza de los nacionales sí se está reduciendo. En concreto, la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social (AROPE) de los nacidos en España se ha reducido hasta el 19,4%, el mejor dato de toda la serie histórica que arrancó en 2014. Actualmente, el nivel de pobreza de los españoles es casi 10 puntos inferior al que había en ese año 2014 y ya está casi en línea con la media europea. Se puede considerar, por tanto, que el crecimiento económico sí está sirviendo para mejorar la situación de quienes nacieron en España.

Según los datos de Eurostat, la tasa de pobreza de los españoles es ya solo 1,4 puntos superior a la media de los nativos del resto de la UE. Por el contrario, la brecha de pobreza de los nacidos en el extranjero se dispara hasta 9,3 puntos por encima de la media europea. Esto es lo que explica que España no esté consiguiendo converger hacia los niveles comunitarios. La pobreza entre los nativos se va reduciendo a medida que mejora la economía y el empleo, pero la llegada masiva de inmigrantes a los niveles más bajos de la distribución de ingresos impide que la media de pobreza del país mejore.

Los inmigrantes no comunitarios tienen un condicionante adicional: el largo periodo que pasan viviendo en España hasta que consiguen regularizar su situación. Durante este tiempo no pueden tener un trabajo legal, lo que supone una condena a la pobreza. El Gobierno está planteando una regularización masiva para solucionar este problema, dado que hay una bolsa de más de 800.000 extranjeros empadronados, pero sin permiso de residencia. En definitiva, tener mucha inmigración implica tener mucha población que empieza de cero. Y esto dificulta enormemente reducir los niveles de pobreza, como atestiguan también las ONG que ayudan a los más desfavorecidos.

Donde no llega el Estado

La tasa AROPE de los nacidos en España ha caído hasta el 19,4%. Esto supone mejorar los registros de países como Italia, Croacia o las repúblicas del Báltico. Por el contrario, la tasa AROPE de los extranjeros se sitúa en el 43,6%, el tercer peor dato de toda la Unión Europea y 9,3 puntos peor que el conjunto de los 27.

Esta cifra está marcada por la cantidad de inmigrantes que recibe España de fuera de la UE. Esta población llega con peor nivel formativo y, sobre todo, sin permiso de residencia, lo que complica mucho su inserción laboral. La tasa de pobreza de los extranjeros nacidos en la UE es del 33%, mientras que la de los nacidos fuera de la UE asciende al 46,4%. Esto es, casi la mitad de los extranjeros nacidos fuera de Europa está en situación de riesgo de pobreza o exclusión social. Una cifra que condiciona todos los datos agregados del país.

Estos datos explican la gran dificultad que tiene España a la hora de combatir la pobreza. Cada año entran varios cientos de miles de personas que se sitúan directamente en los estratos más bajos de la distribución de rentas. Las políticas desplegadas en los últimos años, y que incluyen el ingreso mínimo vital y las subidas del salario mínimo profesional, no han conseguido solucionar este problema, entre otros motivos, porque necesitan que esta población se estabilice en España.

Basta un dato para corroborarlo: la renta de los ciudadanos nacidos en España aumentó un 5,6% en el último año, pero la de los extranjeros de fuera de la UE apenas creció un 2,4%. Esto es, una cifra inferior a la inflación, lo que indica que la mayor parte de esta población perdió poder adquisitivo. Para solucionar este problema se necesitan medidas encaminadas a favorecer la integración de los inmigrantes en el mercado laboral. La regularización podría ser una buena palanca, pero también se necesitan políticas activas, formación y, probablemente, hacer una selección de inmigrantes en origen, para que su situación económica sea mejor desde el momento en el que empiezan a vivir en España.

A pesar del crecimiento económico y la creación de empleo, España sigue sufriendo un grave problema de pobreza. Según los últimos datos publicados por el INE esta semana, la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social (AROPE) en España se mantuvo estable en 2025 en el 24,3%. Esto es, una cuarta parte de la población está en dificultades económicas. Se trata del cuarto peor dato de toda la Unión Europea, según los datos de Eurostat, sólo mejorando los registros de Bulgaria, Rumanía y Grecia.

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