El BCE urge a los 27 a hacer reformas para que el euro gane terreno al dólar en el mapa global
La entidad eleva su presión a los gobernantes europeos con una lista de tareas pendientes. Además reformará su oferta de euros a otros bancos centrales para favorecer su liquidez
La presidenta del BCE, Christine Lagarde. (EFE/EPA/Ronald Wittek)
El Banco Central Europeo (BCE) sigue elaborando su estrategia para aprovechar la debilidad del dólar e impulsar al euro como moneda global. En un movimiento inédito, ha decidido enviar a los líderes políticos europeos una carta en la que detalla las reformas que necesita la eurozona para impulsar su divisa y también su economía. Y, en paralelo, está rediseñando una de sus líneas de liquidez para ofrecer más euros a otros bancos centrales y que así puedan utilizar la moneda común con mayor facilidad.
Los miembros del Consejo de Gobierno han decidido elevar la presión a los líderes europeos para acelerar la agenda reformista. La entidad lleva reclamando avances desde los años de Mario Draghi, pero han sido sistemáticamente ignoradas. Por ello, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, enviará a los presidentes de los países de la UE, a la presidenta de la Comisión Europea y al presidente del Consejo Europeo, un listado con las medidas “urgentes” que necesita el continente. Muy lejos quedan los años en los que el presidente Jean-Claude Trichetenviaba cartas a algunos presidentes (entre ellos Zapatero) para exigir reformas. Esta vez es muy diferente, pero la decisión de reclamar estas medidas individualmente a cada gobernante tiene gran relevancia.
Las reformas se aglutinan en cinco bloques: impulsar la unión de ahorros e inversiones, el euro digital, la eliminación de barreras al mercado único, el fomento de la innovación y la simplificación de la regulación. "Sentimos fuertemente que se necesita profundizar y acelerar reformas significativas para conseguir extraer el potencial de Europa", remarcó Lagarde el jueves.
Dentro de este listado, el BCE incluye la creación de un “activo seguro en euros” (euro safe asset), que es uno de los pilares para lograr que la moneda común pueda competir con el dólar. Aunque Lagarde no pronunció la palabra ‘eurobonos’, al ser preguntada por este extremo respondió que "forma parte de nuestra lista de reformas".
Este paso adelante del BCE es clave para el gran objetivo de generar un mercado profundo, líquido y seguro en euros. Sin esto, no hay posibilidad de competir con el dólar. La emisión de deuda comunada de los países del euro también permitiría reducir los costes financieros para abordar las grandes necesidades de gasto que tienen los países, entre las que se incluyen la Defensa, la renovación de las infraestructuras o el sostenimiento de las pensiones.
Los economistas llevan años discutiendo sobre las ventajas e inconvenientes de los eurobonos, pero siempre ha existido una gran resistencia política a avanzar en esta dirección. Por este motivo, la presión del BCE y la oportunidad única que genera la inseguridad del dólar podría terminar derribando la oposición.
Liquidez en euros
La presidenta Lagarde insinuó que los líderes políticos no están haciendo lo suficiente para fortalecer la economía europea: "No podemos hacerlo todo. Nosotros estamos implementando la política monetaria, cumpliendo con nuestro mandato".
De hecho, el BCE está inmerso en otra decisión histórica: una reforma del marco de liquidez que ofrece a otros bancos centrales para facilitar el acceso al euro en más países del mundo. En concreto, va a reformar las líneas repo (operación de recompra) con las que el BCE presta euros a otros bancos centrales a cambio de una garantía y a un bajo tipo de interés.
Lagarde anunció que el BCE publicará "en unos días" una revisión de esta herramienta de liquidez con el objetivo de que sea más atractiva para otros bancos centrales y, lo más importante, extenderla a más países. El objetivo es favorecer que los actores económicos de terceros países puedan utilizar el euro en sus operaciones, sustituyendo así al dólar.
Todas estas medidas no garantizan que el euro vaya a mejorar su posición global como moneda de reserva, pero sí son imprescindibles para intentarlo. Sin estas medidas, el euro no podrá aprovechar el hueco que está dejando el dólar.
La estrategia del BCE es clara, pero esto también conlleva riesgos. El más importante es la apreciación del euro: si aumenta la demanda de la moneda común, lo normal es que el tipo de cambio suba. Esto sería negativo para la competitividad de las empresas europeas, lo que afectaría a la ya debilitada industria del continente. De hecho, el euro se ha apreciado significativamente en el último año, pasando de cotizar cerca de la paridad a superar la semana pasada los 1,20 dólares.
Lagarde quiso salir al paso de este temor. "El hecho de tener una moneda internacional que juegue un papel global no implica necesariamente que sea fuerte con respecto a otras", indicó Lagarde. "No hay correlación entre tener una moneda internacional fuerte y que esté apreciada frente a otras monedas", insistió.
"No hay correlación entre tener una moneda internacional fuerte y que esté apreciada"
Sin embargo, la realidad es que el euro se ha apreciado más de un 15% en el último año a medida que el dólar se debilitaba. En EEUU, la Administración Trump ha buscado activamente erosionar la fortaleza del dólar para fomentar las exportaciones y penalizar las importaciones. El país se ha beneficiado históricamente de tener la moneda refugio global, pero esto ha tenido un coste en términos de apreciación del tipo de cambio, lo que afecta a la competitividad del país.
Esta es una lección relevante para Europa. Posicionar a la moneda común a nivel internacional tiene importantes ventajas, principalmente por reducir los costes de financiación y generar una gran solidez ante las crisis financieras globales. Pero, a cambio, podría implicar un deterioro de la competitividad de la eurozona. De ahí que sean necesarias otras reformas paralelas para mejorar la productividad en todo el continente y neutralizar cualquier impacto negativo.
El Banco Central Europeo (BCE) sigue elaborando su estrategia para aprovechar la debilidad del dólar e impulsar al euro como moneda global. En un movimiento inédito, ha decidido enviar a los líderes políticos europeos una carta en la que detalla las reformas que necesita la eurozona para impulsar su divisa y también su economía. Y, en paralelo, está rediseñando una de sus líneas de liquidez para ofrecer más euros a otros bancos centrales y que así puedan utilizar la moneda común con mayor facilidad.