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EEUU abre un frente contra China para frenar su hegemonía en minerales críticos
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RESERVAS ESTRATÉGICAS

EEUU abre un frente contra China para frenar su hegemonía en minerales críticos

EEUU ha decidido intervenir en el mercado de los minerales críticos. Por un lado, influyendo en los precios, pero también creando una alianza para impedir que los gobiernos negocien directamente con China, cuyo papel es hegemónico

Foto: El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, durante la Reunión Ministerial sobre Minerales Críticos en Estados Unidos. (Reuters/Jonathan Ernst)
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, durante la Reunión Ministerial sobre Minerales Críticos en Estados Unidos. (Reuters/Jonathan Ernst)
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Un año. O 365 días, como se prefiera. Este es el tiempo que ha tardado la Administración Trump en acordarse de sus tradicionales aliados en una cuestión fundamental para EEUU: los minerales considerados críticos. Washington pretende liderar una respuesta de sus socios tradicionales a China, cuya hegemonía es indiscutible [ver gráfico]. El hecho de que la reunión, celebrada este miércoles, fuera convocada por el vicepresidente J. D. Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio, refleja la importancia que le quiere dar EEUU, quien desde su toma de posesión ha querido olvidarse del multilateralismo. Desde luego, no en un asunto crucial para sus empresas y para la propia soberanía de EEUU.

La reunión se produjo después de que el presidente Donald Trump anunciara este pasado lunes la creación de una reserva estratégica de minerales críticos, llamada Proyecto Vault (Proyecto Bóveda), respaldada por unos 10.000 millones de dólares (unos 8.550 millones de euros) en financiación inicial del Banco de Exportación e Importación de EEUU (una entidad pública) y 1.670 millones de dólares en financiación privada. Trump, poco proclive a utilizar las instituciones del Estado, sin embargo, está dispuesto a poner en circulación la potencia financiera del sector público en ese asunto. General Motors, Stellantis, Boeing y Google, según el Times de Nueva York, se encuentran entre las empresas que participan en el proyecto, como aseguró un funcionario de la Casa Blanca que pidió no ser identificado porque no estaba autorizado a hablar públicamente del proyecto.

La importancia de esta cumbre lo demuestra que se trata de la segunda reunión de alto nivel sobre el mismo tema en un mes, y en ella han participado 55 países, incluidos los miembros del G7, además de India, Corea del Sur, México, Australia, Nueva Zelanda y, probablemente, Argentina. El Departamento de Estado no ha dado detalles de los asistentes.

Control de precios

El encuentro supone que EEUU pasa a la ofensiva en esta materia, incluso influyendo sobre los precios. Vance dijo, según reuters, que “estableceremos precios de referencia para minerales críticos en cada etapa de producción... y para los miembros de la zona preferencial, estos precios de referencia funcionarán como un piso mantenido a través de tarifas ajustables para mantener la integridad de los precios", dijo el vicepresidente de Trump.

China, conviene recordar, no sólo controla el mercado, sino que también lo hace con unos precios notablemente más bajos que el resto, lo que daña a los productores estadounidenses, y de ahí la contraofensiva del equipo de Trump. La Casa Blanca ha adquirido participaciones en varias empresas mineras, así como en el fabricante de chips Intel y ha negociado acuerdos con fabricantes de medicamentos para obtener precios más bajos.

Al garantizar precios mínimos a través de reglas comerciales coordinadas, Washington espera desbloquear la inversión privada en proyectos de minería y procesamiento que han tenido dificultades para competir con la oferta china más barata.

Este enfoque podría transformar las cadenas de suministro globales de materiales esenciales para vehículos eléctricos, semiconductores y sistemas de defensa, al tiempo que podría aumentar los costes para los fabricantes en el corto plazo, además de incentivar las tensiones comerciales con China. Washington acusa a Pekín de inundar el mercado a bajos precios, lo que impide que las empresas privadas inviertan en minerales críticos por su baja rentabilidad.

La Administración Trump, con este encuentro, pretende situar a Pekín como un aliado incómodo para muchos países que, ante la hostilidad creciente de EEUU, se acercan a China, y para ello nada mejor que resaltar su dependencia de los minerales críticos, esenciales para los procesos industriales, en particular en sectores como las telecomunicaciones, la energía o el sector automovilístico. Hay que recordar que en los últimos meses casi todos los líderes europeos han pasado por Pekín, a quien han ofrecido mayor colaboración empresarial. China, no hay que olvidar, extrae el 70% de las tierras raras del planeta y procesa químicamente el 90% del suministro global.

Es en este contexto en el que hay que situar, de hecho, que algunos gobiernos, como el australiano, hayan anunciado la creación de una reserva estratégica de minerales considerados esenciales para el funcionamiento del país. Australia considera que en el horizonte puede estar la interrupción del suministro por parte de China, que, en abril del año pasado, decidió restringir las exportaciones de tierras raras como respuesta a los aranceles de Trump. Algo parecido sucedió en los años 70 del siglo pasado, cuando los gobiernos consumidores, y ante la presión de los países productores de hidrocarburos, que utilizaron las materias primas como arma de negociación, se vieron obligados a crear reservas estratégicas de petróleo.

También en este contexto hay que situar el interés de EEUU por explotar las tierras de Groenlandia y Ucrania, donde ya firmó un acuerdo con el Gobierno de Zelenski. Washington también ha puesto sus ojos en Canadá y Venezuela, con abundantes reservas de minerales.

Aplicaciones militares

China, como se ha dicho, ha restringido en ocasiones la exportación de muchos minerales como fórmula de presión geoeconómica. Algunas veces, limitando el procesamiento industrial de los minerales críticos o socavando la capacidad de otros países para diversificar las fuentes de los materiales utilizados para fabricar semiconductores, vehículos eléctricos o armas avanzadas. En diciembre, China prohibió las exportaciones a EEUU de algunos minerales cruciales, como galio, germanio y antimonio, que tienen amplias aplicaciones militares, lo que aumentó las tensiones comerciales el día después de la última ofensiva de Washington contra el sector de chips de China.

“Lo que tenemos ante nosotros”, dijo Vance tras el encuentro, “es una oportunidad de ser autosuficientes y no tener que depender nunca de nadie más, excepto unos de otros, para obtener los minerales críticos necesarios para sostener nuestras industrias y el crecimiento”.

El Pentágono ha desembolsado casi 5.000 millones de dólares durante el último año para impulsar la minería

El galio y el germanio se utilizan en semiconductores, mientras que el germanio también se emplea en tecnología infrarroja, cables de fibra óptica y células solares. El antimonio se utiliza en balas y otras armas, mientras que el grafito es el componente con mayor volumen de las baterías de vehículos eléctricos. Recientemente, la Administración Trump realizó su cuarta inversión directa en un productor estadounidense de minerales críticos al otorgar 1.600 millones de dólares a USA Rare Earth a cambio de acciones y un acuerdo de reembolso. El Pentágono ha desembolsado casi 5.000 millones de dólares durante el último año para impulsar la minería. Europa, por su parte, y tras la aprobación de un Reglamento sobre minerales críticos, prepara su propio plan impulsado por Alemania, Francia e Italia.

Y es que no sólo EEUU y Europa han acelerado su estrategia para reducir su independencia de China. El Gobierno de Japón ha anunciado planes para extraer tierras raras de las profundidades oceánicas con el fin de reducir su dependencia de Pekín. Un buque minero ha estado colocando equipos cerca de una isla de coral a 1.200 millas (1.900 kilómetros) de Japón, con la intención de extraer lodo del suelo marino para realizar pruebas próximamente. Tras una reciente disputa diplomática, Pekín prohibió las exportaciones de algunos productos a Japón. Los avances tecnológicos hacen que sea posible ahora acceder a ellos en el fondo del océano, como ocurre en el caso de Groenlandia con el deshielo.

El último informe de la Agencia Internacional de la Energía muestra que, por ejemplo, la demanda de litio crece a un ritmo del 30%, el triple que en la década anterior. La demanda de níquel, cobalto, grafito y tierras raras, en la misma línea, aumentó entre un 6% y un 8% en 2024, principalmente por la necesidades de actividades como los vehículos eléctricos, el almacenamiento en baterías, las energías renovables y las redes eléctricas. En el caso del cobre, la rápida expansión de las inversiones en redes eléctricas en China ha sido el principal factor que ha contribuido al crecimiento de la demanda (y también del precio) en los últimos dos años. En el caso de metales para baterías como el litio, el níquel, el cobalto y el grafito, el sector energético representó el 85% del crecimiento total de la demanda durante el mismo periodo.

Un año. O 365 días, como se prefiera. Este es el tiempo que ha tardado la Administración Trump en acordarse de sus tradicionales aliados en una cuestión fundamental para EEUU: los minerales considerados críticos. Washington pretende liderar una respuesta de sus socios tradicionales a China, cuya hegemonía es indiscutible [ver gráfico]. El hecho de que la reunión, celebrada este miércoles, fuera convocada por el vicepresidente J. D. Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio, refleja la importancia que le quiere dar EEUU, quien desde su toma de posesión ha querido olvidarse del multilateralismo. Desde luego, no en un asunto crucial para sus empresas y para la propia soberanía de EEUU.

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