Las ausencias del trabajo por cargas familiares se duplican desde 2019
A lo largo del año 2025 faltaron un promedio de 19.446 trabajadores a su empleo por conciliación familiar. Es el cuarto motivo más relevante, por detrás de las vacaciones, las enfermedades y los permisos de nacimiento
Las empresas de todos los sectores denuncian que el absentismo se ha disparado tras la pandemia y tratan de reducirlo con medidas que lo desincentiven. Aunque las causas reales tras el fenómeno no terminan de quedar claras. En el término absentismo se engloban no solo las enfermedades, cuya incidencia se ha incrementado exponencialmente, sino también una serie de ausencias muy difíciles de analizar con datos por su falta de registro administrativo.
Los microdatos de la Encuesta de Población Activa (EPA) son útiles para analizar los motivos del absentismo más allá de las enfermedades, y el crecimiento de uno de ellos destaca entre el resto: el relacionado con las cargas familiares. Aunque son relativamente pocos los trabajadores que faltan alegando este motivo, estos se han más que duplicado en los últimos seis años. Las cargas familiares son ya el cuarto motivo de ausencia al trabajo. En 2019 eran 8.225 en promedio, pero en 2025 han aumentado hasta 19.446, lo que supone un crecimiento del 136,4%.
La EPA solo detecta ausencias completas en la semana de referencia de la encuesta, no faltas de días puntuales o de horas, por lo que el fenómeno queda subestimado al detectar solo los casos más extendidos en el tiempo. De hecho, aunque las "razones personales o responsabilidades familiares" solo han sido señaladas por el 0,74% de los trabajadores, estas ya han superado a las excedencias por nacimiento, los paros parciales por razones técnicas o económicas, las jornadas flexibles y la categoría 'otras razones'.
No obstante, los motivos mayoritarios de no trabajar en la semana de referencia siguen siendo los de siempre. En primer lugar, las vacaciones o días de permiso correspondientes a los descansos legales, seguidas de las enfermedadespropias del trabajador y de los permisos por nacimiento. Entre 2019 y 2025, estas se han incrementado un 37,4%, un 87,8% y un 55,2%, respectivamente.
De los 19.446 trabajadores que faltaron por responsabilidades familiares, el grueso se concentra en las edades de tener hijos pequeños. En concreto, el 61,9% de los trabajadores que faltaron por este motivo a su empleo en 2025 tenían entre 30 y 49 años. Después, un 10% tenían entre 55 y 59 años, probablemente relacionado con cuidados a sus progenitores mayores.
La EPA no permite diferenciar qué falta al trabajo está adscrito a un permiso retribuido justificado y cuál es absentismo no justificado, pero el Gobierno aprobó un paquete de permisos retribuidos para cuidados familiares en junio de 2023 que podría explicar parte del incremento entre 2019 y 2025 al poder adherirse los trabajadores a una figura justificada.
En concreto, el Real Decreto-ley 5/2023 establece un permiso de hasta cinco días laborables por accidente, enfermedad grave, hospitalización o intervención quirúrgica de familiares hasta segundo grado o conviviente y otro permiso de cuatro días por "fuerza mayor" por motivos familiares "urgentes e imprevisibles". De manera adicional, se reguló también un permiso parental de ocho semanas para el cuidado de hijos menores de ocho años, que aunque no sea retribuido, sí constituye una fórmula justificada de ausencia.
Por sexo, contra lo que se podría intuir a priori, existe un claro reparto de este tipo de ausencias. El 57,1% de los que faltaron al trabajo por responsabilidades familiares en 2025 son hombres y el 42,9%, mujeres. El mayor peso de los hombres se explica porque también son mayoría en el empleo (el 53,4% de los ocupados en 2025). Este reparto por sexos evidencia una transformación social respecto a los cuidados.
La incorporación de las mujeres al mercado laboral está haciendo que la carga se redistribuya, no obstante, si los dos progenitores trabajan, implica que ya ninguno se hace cargo a tiempo completo de los cuidados. En ese escenario cobran especial relevancia las ausencias relacionadas con la conciliación que antes se podían cubrir más fácilmente sin interferir en el entorno laboral.
Más allá de las faltas por cuidados familiares, el impacto de la legislación es claro en el aumento de las ausencias por permisos de nacimiento a pesar del descenso de la natalidad. En 2019, 85.291 empleados no trabajaron por este motivo, en promedio, en la semana de referencia de la encuesta, frente a 132.358 en 2025.
En 2019 todavía existían dos permisos retribuidos por nacimiento de hijo, el de maternidad, de 16 semanas, y el de paternidad, que pasó de 5 a 8 semanas el uno de abril de aquel año. En 2025, los permisos eran de 16 semanas para ambos, aunque desde agosto pasaron a ser 19 semanas. De hecho, la excedencia por nacimiento como motivo de absentismo ha perdido peso en paralelo a la ampliación de los permisos para todos.
El absentismo crece en todas las edades
En total, un promedio de 2.617.693 trabajadores no trabajaron en la semana de referencia de la EPA en 2025, lo que supone el 11,8% de los ocupados. En 2019 fueron 1.700.386, el 8,6% de los ocupados. En términos absolutos, el principal motivo de aumento son las faltas por enfermedad propia del trabajador, que han pasado de afectar al 2,7% de los ocupados en 2019 al 4,5% en 2025.
Un impulso en el que está influyendo el envejecimiento y el auge de problemas relacionados con la salud mental, pero también la propia mejora del mercado laboral. Tanto la incidencia de incapacidades temporales como del absentismo en general se correlacionan de manera inversa con la tasa de paro, de manera que cuando esta desciende, las ausencias al trabajo aumentan por un menor miedo a perder el empleo ante situaciones personales o familiares complicadas.
Según se puede calcular con los microdatos de la EPA, la incidencia del absentismo ha crecido en todos los grupos de edad, confirmando que el fenómeno es transversal y multicausal. La incidencia del absentismo sigue siendo creciente por edad, llegando a que el 16% de los trabajadores entre 60 y 64 años faltaron en la semana de referencia en 2025 por distintos motivos.
Las empresas de todos los sectores denuncian que el absentismo se ha disparado tras la pandemia y tratan de reducirlo con medidas que lo desincentiven. Aunque las causas reales tras el fenómeno no terminan de quedar claras. En el término absentismo se engloban no solo las enfermedades, cuya incidencia se ha incrementado exponencialmente, sino también una serie de ausencias muy difíciles de analizar con datos por su falta de registro administrativo.