Es noticia
Tres CCAA ya dependen de los trabajadores extranjeros para no destruir empleo
  1. Economía
Cambio demográfico

Tres CCAA ya dependen de los trabajadores extranjeros para no destruir empleo

La fuerza laboral española pierde efectivos entre los jóvenes y los gana entre los adultos próximos a la jubilación, lo que hace necesario un reemplazo generacional imposible de cubrir sin inmigración

Foto: Una trabajadora de un comercio en Madrid. (EFE/Mariscal)
Una trabajadora de un comercio en Madrid. (EFE/Mariscal)
EC EXCLUSIVO

La regularización de inmigrantes para la que el Gobierno ha iniciado los trámites este martes provocará un incremento del empleo registrado porque aflorará relaciones laborales hasta ahora irregulares y permitirá crear nuevas. Sin embargo, sin ese efecto, las últimas cifras de la EPA ya reflejan que la población extranjera es condición indispensable para sostener el crecimiento del mercado laboral, especialmente en algunos territorios.

En concreto, tres comunidades autónomas habrían perdido empleo entre 2025 y 2024 si no hubiera sido por la llegada de población extranjera (Aragón, Asturias y Navarra) y en otras cuatro, el volumen de trabajadores con nacionalidad extranjera crece más que el de los ocupados con nacionalidad española (Cantabria, Cataluña, Valencia y País Vasco). Si bien algunas de estas regiones están muy envejecidas y pierden población en los entornos rurales, otras se encuentran entre las principales economías españolas más dinámicas, lo que refleja la transversalidad del fenómeno.

En el conjunto del país, el crecimiento del empleo en el último año ha sido de 605.400 ocupados, de los cuales las personas con nacionalidad extranjera suponen el 42,6%, más que en los dos últimos años. Si en vez de la nacionalidad se analiza por lugar de nacimiento del ocupado, la tendencia se intensifica. Los nacidos fuera del territorio nacional con trabajo en España han crecido en 296.732 si se comparan los últimos trimestres de 2025 y 2024, suponiendo un 49% de la ganancia de empleo anual. Esto se debe, fundamentalmente, a que una parte creciente de los nacidos en el extranjero que trabajan en España han accedido ya a la nacionalidad española y dejan de contar como extranjeros.

El fuerte impulso de la población foránea permitió que ninguna región perdiera empleo en el último año. Y, aunque no es lo habitual, todas las comunidades han registrado en alguno de los últimos diez años un crecimiento superior del empleo extranjero que del nacional. De hecho, incluso pasó en 2022 a nivel nacional, cuando el 85,2% del empleo ganado durante ese año tuvo nacionalidad extranjera, según la EPA. Un dato marcado por la reactivación de los flujos migratorios tras la pandemia y el envejecimiento.

La fuerza laboral española pierde integrantes entre los jóvenes y los gana entre los adultos más cercanos a la jubilación, lo que hace necesario un reemplazo generacional que no se puede encontrar dentro de las fronteras si se quiere mantener el empleo o aumentarlo. La franja de entre los 35 y los 44 años de ocupados de nacionalidad española se está encogiendo porque las cohortes que llegan a dichas edades (actualmente, los nacidos entre 1981 y 1990) son menos numerosas que las anteriores.

El principal motivo es la afectación por la caída de la natalidad desde finales de los años 80, aunque también influye la emigración exterior que se produjo tras la crisis de 2008 y que, en parte, no hemos recuperado. Es una cuestión demográfica de cambio en la pirámide de población. El descenso se produce de manera acusada desde el año 2018 a pesar del ciclo económico expansivo, haciendo que las franjas de trabajadores españoles de 45 a 55 años y de 55 a más años ya superen en número a los de entre 35 y 44 años.

Esto se compensa solo parcialmente con los extranjeros, ya que incluso con su efecto positivo se han perdido 1.000 ocupados en esa edad en el último año y 963.400 desde el cuarto trimestre de 2017.

Actualmente, el 15,9% de los ocupados en España tienen nacionalidad extranjera, cinco puntos más que hace diez años, pero el peso es mucho mayor en determinados sectores, haciéndolos indispensables.

Según la agregación que proporcionan los microdatos de la EPA, los ocupados con nacionalidad extranjera ascienden al 27,5% en la agricultura y la ganadería, al 25,9% en la construcción y al 20,8% en el comercio, la hostelería y la reparación de automóviles. Al contrario, solo representan el 5,4% del empleo en los sectores de la administración pública.

De la misma manera, según la provincia en la que viven los trabajadores, el contraste va del 29,1% de los ocupados con nacionalidad extranjera que residen en Castellón a solo el 3% en Cádiz. En las tres principales provincias de España, en torno a uno de cada cinco ocupados es extranjero: 21% en Valencia, 19,7% en Madrid y 19,2% en Barcelona.

El 25% de las vacantes las ocupan los extranjeros

En línea con el crecimiento del empleo total, por primera vez en toda la historia, uno de cada cuatro empleos que salen al mercado son ocupados por personas con nacionalidad extranjera. Esto significa que la inmigración tiene ya una importancia capital a la hora de cubrir los puestos de trabajo que se están creando en España y sugiere que el problema de vacantes podría empeorar sin la existencia de esa mano de obra.

Cada trimestre pasan de la no ocupación (parados o inactivos) a la ocupación casi 1,3 millones de personas. Esto no significa que España cree más de un millón de empleos cada trimestre, sino que son puestos que salen al mercado tras quedar vacantes por despidos, renuncias de trabajadores o, directamente, por su jubilación. Lo que muestra este dato es quién ocupa esos empleos que están disponibles cada trimestre.

De los 1,3 millones que entraron en la ocupación en promedio trimestral a lo largo de 2025, 321.000 fueron extranjeros. Esto es, un 25% del total. Se trata de la cifra más alta nunca registrada y en una tendencia claramente al alza. El máximo previo se alcanzó en el año 2008, al inicio de la crisis financiera, en el 22%.

Con la crisis financiera, la participación de los extranjeros en el mercado laboral se fue reduciendo progresivamente hasta 2016. Desde entonces, no ha dejado de aumentar. Incluso lo ha hecho con más intensidad en los últimos años. Esto explica que para las empresas sea fundamental mantener vivos los flujos migratorios que permiten alimentar sus necesidades de mano de obra.

La regularización de inmigrantes para la que el Gobierno ha iniciado los trámites este martes provocará un incremento del empleo registrado porque aflorará relaciones laborales hasta ahora irregulares y permitirá crear nuevas. Sin embargo, sin ese efecto, las últimas cifras de la EPA ya reflejan que la población extranjera es condición indispensable para sostener el crecimiento del mercado laboral, especialmente en algunos territorios.

Empleo Encuesta de Población Activa (EPA)
El redactor recomienda