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La Eurocámara envía el acuerdo de Mercosur al TJUE y sume el pacto en la incertidumbre
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Queda paralizado el acuerdo

La Eurocámara envía el acuerdo de Mercosur al TJUE y sume el pacto en la incertidumbre

Los eurodiputados mandan el texto al alto tribunal europeo, lo que paraliza el proceso de aprobación del acuerdo comercial por parte de la Eurocámara

Foto: Imagen de la ceremonia de la firma del acuerdo, el pasado 17 de enero. (EFE/Juan Pablo Pino)
Imagen de la ceremonia de la firma del acuerdo, el pasado 17 de enero. (EFE/Juan Pablo Pino)
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El Pleno de la Eurocámara ha decidido este miércoles llevar el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, un bloque compuesto por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), lo que significa que el proceso para que el Parlamento Europeo dé su consentimiento al pacto quedará congelado hasta que la alta corte de Luxemburgo responda a las dudas planteadas respecto a la legalidad de ciertos aspectos del documento. El texto ha salido adelante con 334 votos a favor, 324 en contra y 11 abstenciones.

La propuesta inicial de enviar el acuerdo al TJUE había surgido desde los izquierdistas de La Francia Insumisa y de algunos eurodiputados de Los Verdes, y rápidamente se extendió por las bancadas de extrema derecha de los Patriotas por Europa (PfE), donde se encuentra la Reagrupación Nacional francesa de Marine Le Pen o Vox, y los Soberanistas (ENS) de Alternativa para Alemania (AfD). No hay una fecha para que el TJUE resuelva el caso, y el proceso podría prolongarse durante más de un año.

La Comisión Europea, a través de un portavoz, ha señalado que "considera firmemente que las tres cuestiones planteadas en la moción del Parlamento Europeo en relación con el acuerdo son injustificadas". Bruselas "ya ha abordado estas cuestiones en profundidad con el Parlamento Europeo, señalando que no son nuevas y que ya se han tratado en acuerdos anteriores" y ha subrayado que ahora consultarán "con el Consejo y los diputados del Parlamento Europeo antes de decidir los próximos pasos". Aunque el Parlamento haya paralizado su proceso de consentimiento, el Ejecutivo comunitario todavía podría seguir adelante con una aplicación provisional.

Este pasado fin de semana Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, viajó a Asunción (Paraguay, que actualmente ostenta la presidencia rotatoria de Mercosur) junto con António Costa, presidente del Consejo Europeo, para firmar el acuerdo y darle un sello histórico al pacto tras 25 años de negociación. Para la alemana y para el líder portugués la amenaza del Pleno en Estrasburgo estaba muy presente en su visita. El equipo del Ejecutivo comunitario ha estado trabajando en los últimos días para evitar que los eurodiputados pudieran hacer descarrilar, aunque sea políticamente, el acuerdo. Porque Bruselas ha sido clara sobre cómo ve este pacto: se trata, sí, de comercio, de encontrar un nuevo destino para las exportaciones europeas en un momento de creciente proteccionismo, pero también de algo necesario desde la perspectiva geopolítica ante la creciente presencia de China en la región.

Von der Leyen y Costa han estado este miércoles en Estrasburgo defendiendo el acuerdo, tratando de convencer a los eurodiputados de que cooperen para que el texto siga su camino. Porque se sabía que los números estarían muy ajustados: un grupo de unos 100 eurodiputados indecisos podían decantar todo de un lado o del otro. La mayoría de los indecisos han ido a parar al bloque que ha favorecido el envío del texto a la alta corte de Luxemburgo.

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El asunto ha sido enormemente divisivo también entre las familias políticas de la Eurocámara. Dentro del Partido Popular Europeo (PPE), el partido al que pertenecen los principales impulsores del cierre del acuerdo, ha habido deserciones, aunque finalmente la delegación española ha decidido votar contra el envío del texto al alto tribunal de Luxemburgo, a pesar de la fuerte presión electoral por parte de Vox. El grupo de los de Santiago Abascal, PfE, sí que ha votado en bloque a favor de mandar el acuerdo al TJUE. Los liberales de Renew Europe o los ultraconservadores de ECR han sido otras familias políticas que se han visto muy divididas en el voto de este miércoles.

"Absolutamente irresponsable. Esto es un autogol. Quienes están en contra del acuerdo UE - Mercosur deberían votar en contra mediante el procedimiento de consentimiento en lugar de usar tácticas dilatorias con el pretexto de una revisión legal", ha criticado duramente el alemán Bernd Lange, de los Socialdemócratas (S&D), que es, además, presidente de la comisión de Comercio Internacional de la Eurocámara. "Muy perjudicial para nuestros intereses económicos y nuestra reputación. Europa se está poniendo fuera de juego", ha añadido Lange. También se ha sumado a las críticas Friedrich Merz, canciller alemán, que ha señalado que "la decisión del Parlamento Europeo sobre el acuerdo del Mercosur es lamentable". "No interpreta correctamente la situación geopolítica. Estamos convencidos de la legalidad del acuerdo. Basta de demoras. El acuerdo debe aplicarse ahora de forma provisional", ha apuntado el líder de los democristianos alemanes (CDU).

Por su parte, la inmensa mayoría de los políticos franceses han celebrado la votación. Uno de ellos ha sido el líder de La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon. "¡Victoria! ¡El acuerdo UE-Mercosur puede ahora suspenderse gracias a la resolución disidente adoptada hoy en el Parlamento Europeo!", ha escrito, a pesar de que, de hecho, el acuerdo no queda suspendido ni se puede suspender, sino que puede retrasa el momento en el que la Eurocámara apruebe o rechace el documento. "La Comisión Europea ya ha declarado que lamenta la votación. Sin embargo, ¡habrá que respetarla, señora Von der Leyen!", ha apuntado.

Próximos pasos

El siguiente paso era que la Eurocámara consintiera que el acuerdo comience a aplicarse, algo para lo que no había una fecha exacta: podía ocurrir entre febrero y mitad de año. Los eurodiputados también pedían que la Comisión lanzara una aplicación provisional del texto hasta que el hemiciclo no lo hubiera votado, y según había explicado la dirección general de Comercio, el Ejecutivo comunitario estaba dispuesto a respetar esa petición del Parlamento Europeo, especialmente para evitar una revuelta que pueda hacer imposible el consentimiento.

Ahora, con el proceso paralizado por el Parlamento Europeo, la Comisión Europea debe decidir si mantiene su voluntad de esperar al voto de la Eurocámara, o si impulsa una aplicación provisional para lanzar un mensaje a los socios del Mercosur, que se muestran impacientes con los numerosos retrasos por el lado europeo.

El Pleno de la Eurocámara ha decidido este miércoles llevar el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, un bloque compuesto por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), lo que significa que el proceso para que el Parlamento Europeo dé su consentimiento al pacto quedará congelado hasta que la alta corte de Luxemburgo responda a las dudas planteadas respecto a la legalidad de ciertos aspectos del documento. El texto ha salido adelante con 334 votos a favor, 324 en contra y 11 abstenciones.

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