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El Eurogrupo intenta cerrar este lunes la sustitución de Guindos como vicepresidente del BCE
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seis nombres sobre la mesa

El Eurogrupo intenta cerrar este lunes la sustitución de Guindos como vicepresidente del BCE

Los ministros de Finanzas de la Eurozona tratan de escoger este lunes al candidato para ser el próximo vicepresidente del BCE. España pone sus ojos en los siguientes puestos

Foto: El vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos. (EFE)
El vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos. (EFE)
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Se termina el tiempo de Luis de Guindos como vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), un mandato que comenzó en 2018 y que se prolongará hasta mayo. Los ministros de Finanzas de la Eurozona, reunidos en el Eurogrupo, esperan poder elegir a un sustituto este mismo lunes, aunque hay bastante atasco para suceder al español: seis nombres sobre la mesa. Portugal, Croacia, Finlandia, Lituania, Letonia y Estonia han presentado candidaturas, un número inusualmente alto. España no ha presentado candidatura, argumentando que las normas no escritas en Frankfurt indican que un mismo país no puede controlar el mismo puesto durante dos mandatos consecutivos. El Eurogrupo es un foro informal, por lo que en realidad la decisión formal de recomendar a un candidato corresponde al Consejo, que eleva el asunto a los jefes de Estado y de Gobierno para nombrar al nuevo vicepresidente. "No tenemos todavía prisa, nos quedan algunos meses (por delante), pero incluso así aspiramos a tener un resultado exitoso" en esta reunión, ha explicado una fuente comunitaria. Si no se logra un acuerdo este lunes, el Eurogrupo pondrá entonces la vista en su encuentro del mes de febrero, con la intención de cerrar la cuestión en ese momento.

Lo más extraño de la elección es la enorme cantidad de candidatos, aunque tiene una explicación sencilla. Habitualmente los Estados miembros, así como las familias políticas, tratan de coordinarse: es raro que, por ejemplo, se presenten un español y un portugués al mismo cargo, o que haya varios socialistas que compitan entre ellos en una carrera por una elección europea en la que hay candidatos conservadores. La idea siempre es evitar dividir el voto. Sin embargo, esta vez los países bálticos han presentado a tres candidatos, el estonio Madis Müller, el letón Martin Kazaks y el lituano Rimantas Sadius. El movimiento es extraño, porque aparentemente divide el voto de los países del este, pero sus ministros de Finanzas lo plantean como una opción única: cualquiera de los tres candidatos les parece ideal.

Lo normal sería que a lo largo del lunes, y viendo cuál de los tres nombres tiene más opciones de imponerse, los otros dos ministros retirasen a sus candidatos para concentrar el apoyo en el favorito. Las otras candidaturas tienen sentido, por perfil y reparto geográfico: el portugués Mário Centeno, expresidente del Eurogrupo y actual gobernador del banco central luso, Olli Rehn, excomisario europeo y actual gobernador del banco central de Finlandia, y Boris Vujicic, gobernador del Banco Nacional de Croacia.

Ninguno de los países del Báltico, que ingresaron en la UE en la gran ampliación de 2004, ni tampoco Croacia, que es el último país que ha entrado en el club, en el año 2013, han tenido nunca un asiento en el Comité Ejecutivo del BCE. Solamente hay otros dos países que formen parte del euro y que nunca hayan tenido un puesto: Eslovenia y Eslovaquia.

Foto: portugues-mario-centeno-candidato-suceder-guindos-vicepresidencia-bce

La Comisión de Asuntos Económicos de la Eurocámara, que no tiene un rol formal en el proceso de decisión pero que ha celebrado audiencias con todos los interesados en el puesto, ha decidido señalar cuáles son, para los eurodiputados, los dos mejores candidatos: Centeno y Kazaks. Sin embargo, Rehn es visto como el principal favorito en la carrera.

Las cartas españolas

Para España esta elección tiene importancia para su propia estrategia. El Gobierno todavía no ha desvelado qué piezas piensa mover, si quiere apostar por la presidencia del BCE, para la que contaría con uno de los candidatos que más gustan en los círculos de la política monetaria, como es Pablo Hernández de Cos, exgobernador del Banco de España, o si apuesta por otro de los asientos en el Comité Ejecutivo del BCE, como es el de economista jefe o un puesto raso sustituyendo a la alemana Isabel Schnabel.

El Gobierno lleva tiempo pensando en este baile de sillas europeo, un proceso complejo de equilibrios, deudas a cobrar y favores históricos. De hecho, en noviembre Carlos Cuerpo, ministro de Economía, decidió no presentarse para sustituir al presidente saliente del Eurogrupo, el irlandés Paschal Donohoe, precisamente para concentrarse en el BCE. "Hay varios procesos que o bien están abiertos o se van a abrir en los próximos meses y este es el marco en el cual estamos haciendo el análisis", recordaba entonces Cuerpo. Había que reservar capital político para la carrera por el eurobanco.

La decisión de la vicepresidencia tiene un impacto directo en los planes de España. Una vicepresidencia en manos de Centeno, por ejemplo, eliminaría ya cualquier opción de que De Cos pudiera sustituir a Christine Lagarde al frente del eurobanco, mientras que la elección de Rehn o de uno de los bálticos reforzaría esa posibilidad. Las razones aquí no son tanto ideológicas, como ocurre en otros puestos de la Unión Europea, dada la independencia del BCE, sino una combinación de geografía y postura del candidato respecto a la política monetaria. Así, si el vicepresidente es nórdico y un halcón, es decir, que se concentra únicamente en la inflación, el presidente debería ser de otra posición geográfica y una paloma, es decir, un banquero central que prefiere tipos bajos que estimulen el crecimiento y el empleo, aun si llevan a una inflación algo más alta, e igualmente a la inversa, si el vicepresidente es una paloma sureña, entonces la presidencia deberá recaer en un nórdico ortodoxo. Los halcones más duros probablemente duden de que Rehn pueda ser calificado como uno de ellos, pero definitivamente los países del sur, donde suelen concentrarse las palomas, lo etiquetan así.

Se termina el tiempo de Luis de Guindos como vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), un mandato que comenzó en 2018 y que se prolongará hasta mayo. Los ministros de Finanzas de la Eurozona, reunidos en el Eurogrupo, esperan poder elegir a un sustituto este mismo lunes, aunque hay bastante atasco para suceder al español: seis nombres sobre la mesa. Portugal, Croacia, Finlandia, Lituania, Letonia y Estonia han presentado candidaturas, un número inusualmente alto. España no ha presentado candidatura, argumentando que las normas no escritas en Frankfurt indican que un mismo país no puede controlar el mismo puesto durante dos mandatos consecutivos. El Eurogrupo es un foro informal, por lo que en realidad la decisión formal de recomendar a un candidato corresponde al Consejo, que eleva el asunto a los jefes de Estado y de Gobierno para nombrar al nuevo vicepresidente. "No tenemos todavía prisa, nos quedan algunos meses (por delante), pero incluso así aspiramos a tener un resultado exitoso" en esta reunión, ha explicado una fuente comunitaria. Si no se logra un acuerdo este lunes, el Eurogrupo pondrá entonces la vista en su encuentro del mes de febrero, con la intención de cerrar la cuestión en ese momento.

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