Detrás del récord de autónomos: aumentan los que ganan muy poco y los que se forran
El 22% de los trabajadores por cuenta propia tuvieron ingresos mensuales por debajo de 1.300 euros, pero a otros les va cada vez mejor. Podría estar relacionado con un impacto colateral de las subidas del SMI y con un auge de nuevos emprendedores
El momento que atraviesan los trabajadores autónomos admite interpretaciones diversas. El Gobierno central y varios ejecutivos autonómicos ponen el acento en los máximos históricos de afiliación, mientras que las organizaciones representativas del colectivo, especialmente ATA, alertan de un deterioro progresivo y del impacto de los crecientes costes laborales. Los datos apuntan a una brecha de ingresos cada vez más profunda dentro del sector que contradicen la idea de un comportamiento homogéneo.
El año 2025 cerró con 3.425.767 afiliaciones al RETA, la mayor cifra desde el inicio de la crisis financiera, tras un acelerón en el crecimiento a partir de mediados de 2024. Sin embargo, solo suponen el 15,7% de los empleos registrados en la Seguridad Social, mínimo histórico. De acuerdo con la teoría económica, en momentos expansivos como el actual el peso del empleo autónomo desciende porque el trabajo asalariado absorbe una mayor parte de la oferta laboral.
No obstante, el ciclo no explica por sí mismo el tipo de empleo por cuenta propia que se está generando: los autónomos con ingresos elevados aumentan, pero con mayor intensidad lo hacen los que ganan muy poco, con rentas que están en el entorno del salario mínimo o incluso por debajo. Al mismo tiempo que se amplían los extremos, el rango intermedio se ha reducido.
Los últimos datos desglosados por tramos de cotización reflejan que, en noviembre de 2025, el 22,3% de los autónomos cotizaba por la base mínima (950,98 euros al mes). Esto implica que 765.848 autónomos tuvieron unos rendimientos netos de, como máximo, 1.300 euros al mes, suponiendo que su autoubicación en el tramo de cotización haya sido la correcta. En comparación con el mismo mes del año anterior, son 149.661 más, un crecimiento del 24,3%.
En el extremo opuesto, 76.097 autónomos cotizaron por más de tres veces la base mínima (es decir, más de 2.852,94 euros), lo que implica que tienen unos rendimientos netos (ingresos menos gastos deducibles de la actividad y gastos genéricos) de, como mínimo, más de 2.761 euros al mes. El crecimiento de esta franja es del 11,5%, pero también se han incrementado las dos franjas seguidamente inferiores en un 18%% y un 21,1%.
Solo descienden los autónomos intermedios, que cotizan por entre una base mínima y 1,5 bases mínimas, aunque siguen siendo los mayoritarios, el 60% del total. No obstante, los datos de cotizaciones tienen todavía una variabilidad mensual elevada porque los autónomos se están adaptando al nuevo sistema de tramos.
Según Emilio Congregado, catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Huelva, hay al menos tres hipótesis que pueden explicar esta evolución. La primera y más confirmada por la investigación económica es que se está produciendo un trasvase de autónomos a asalariados, en su mayoría, autónomos involuntarios que han podido transitar a una relación laboral por cuenta ajena. Esto estaría sucediendo especialmente en el comercio y en la hostelería.
La segunda hipótesis consiste en que una parte de antiguos asalariados, sobre todo en pequeñas empresas, ahora serían autónomos porque las subidas del salario mínimo interprofesional podrían haber llevado a los empleadores a externalizar la relación para ahorrar costes laborales. Este tipo de autónomos dependientes, o incluso falsos autónomos, se ubicarían en las franjas de ingresos bajos.
Por el momento hay pocos datos que respalden esta teoría, pero Congregado y su equipo trabajan en una investigación al respecto. De confirmarse, los incrementos del SMI podrían haber repercutido en un repunte del autoempleo que realmente no es innovador ni voluntario.
"Nos estamos preocupando de que los autónomos pequeños empleadores ya no sean rentables con las subidas del SMI, pero también puede provocar que haya trabajadores que se vean obligados a formas dependientes de autoempleo", advierte el catedrático. Añade además que se trata de un fenómeno "casi imposible de controlar" porque nace de un acuerdo mutuo entre trabajadores y empresarios.
La tercera hipótesis es que antiguos asalariados de pequeños autónomos, muy cercanos a la gestión del negocio, hayan decidido iniciar su propia empresa dado el crecimiento de la demanda interna en España y las posibilidades de mayor flexibilidad que ofrece el autoempleo. Estos nuevos proyectos suelen comenzar con pocos ingresos, lo que podría explicar en parte el crecimiento en los tramos de cotización más reducidos.
Estas hipótesis explicarían el descenso que se ha producido en el colectivo de autónomos con asalariados, en contraste con el crecimiento de los autónomos sin asalariados. De hecho, los autónomos con asalariados a su cargo acumulan al menos tres años de caídas, según permite la serie histórica de la estadística del Ministerio de Trabajo, cayendo del 14,8% del total de noviembre de 2023 al 14,1% de noviembre de 2025. También han descendido un 1,6% los asalariados de autónomos en el último año.
No es lo mismo un notario que un peluquero
Los autónomos con menor antigüedad están sobrerrepresentados en las franjas de cotización inferiores y viceversa, pero existe mucha heterogeneidad por sectores. El 35,8% de los autónomos de la rama de información y comunicaciones cotizaban por la base mínima en noviembre de 2025, es decir, ganaban, como máximo, 1.300 euros al mes. La ratio ha subido seis puntos respecto a 2024. Y, en contraste, solo el 2,7% de los trabajadores por cuenta propia de este sector cotizan por encima de tres bases mínimas.
En educación, actividades artísticas y recreativas y otros servicios (entre los que se incluyen peluquerías y servicios de belleza, reparación de ordenadores, tatuadores y cuidado de mascotas) más de un tercio de los autónomos cotizan por la base mínima y el incremento de estas franjas respecto al año anterior también se encuentra entre los cinco y los seis puntos.
Todas estas actividades tienen algo en común: las barreras de entrada para el autoempleo son bajas, existe cercanía y contacto directo con los clientes y los puestos asalariados suelen retribuirse con sueldos bajos. En cambio, las actividades con mayor crecimiento de los autónomos en bases de cotización altas son actividades profesionales, científicas y técnicas, industria manufacturera y comercio.
Los datos de la Agencia Tributaria permiten perfilar de manera más desagregada a los autónomos por sus ganancias, aunque la última publicación se refiere a datos de 2023. En primer lugar aparecen los registradores y notarios, con un rendimiento neto promedio de 450.108 y de 353.886 euros al año. En rangos elevados, pero más cercanos a un sueldo de asalariado, se encuentran profesionales como economistas (48.046), odontólogos (47.978) y varios médicos especialistas.
Con unos rendimientos netos anuales en promedio por debajo del SMI de aquel año (15.120 euros) aparecen una buena cantidad de actividades, gran parte de ellas intermitentes durante el año: servicios de mantenimiento (13.318), enseñanza reglada (13.015), periodistas (10.929), maquilladores (4.620) y peluqueros (4.222).
Emilio Congregado critica que, dada esta heterogeneidad, se apliquen las mismas políticas para todos y un análisis de "brocha gorda" sobre el crecimiento de la afiliación. Considera que las administraciones deberían poner en marcha políticas activas de empleo para los autónomos involuntarios. "Todas las medidas de los gobiernos, sean del signo político que sean, van de hacer que los autónomos sobrevivan, pero deberían facilitar también la vuelta al mercado laboral como asalariados", propone.
Además, plantea políticas de "cohesión social" para los autónomos más vulnerables, mayor detección de la ocultación de rentas y revisar las ayudas que se dan a las microempresas. "Los pequeños empresarios que están en el margen de cerrar o seguir habría que evaluar muy bien si seguirles dando tratamientos para que crezcan de una vez y pasen a ser competitivos o, al revés, incentivos para que cierren". Advierte de que se puede estar favoreciendo a empresas no competitivas en detrimento de un negocio que quiera tener su primera oportunidad.
El momento que atraviesan los trabajadores autónomos admite interpretaciones diversas. El Gobierno central y varios ejecutivos autonómicos ponen el acento en los máximos históricos de afiliación, mientras que las organizaciones representativas del colectivo, especialmente ATA, alertan de un deterioro progresivo y del impacto de los crecientes costes laborales. Los datos apuntan a una brecha de ingresos cada vez más profunda dentro del sector que contradicen la idea de un comportamiento homogéneo.