Díez: "Trump es el caos, esto no puede funcionar. Llega un momento que colapsa"
El economista, docente y divulgador hizo una radiografía detallada del momento que vive la economía actual poniendo el foco en el desorden generado por Trump que, lejos de afectar a los mercados, parece mantenerlos anestesiados
Hace meses que el presidente de EEUU mantiene una ‘guerra abierta’ (aunque ni mucho menos la única) con su homólogo al frente de la Reserva Federal, Jerome Powell, a quien no solo ha insultado, sino al que también ha amenazado con despedir. Lejos de doblegarse a las pretensiones de Trump, el responsable de la política monetaria del país ha recibido el apoyo de varios expresidentes de la Fed, además de otros tantos banqueros centrales, que defienden la integridad del economista estadounidense frente a los ataques del republicano.
En paralelo, la actualidad nacional arrancaba esta semana con el manifiesto de Jordi Sevilla, toda una declaración de intenciones en la que el exministro y expresidente de Red Eléctrica llama a una autocrítica y a un cambio de rumbo del PSOE, al que acusa de haberse instalado en la polarización y el tacticismo, alejándose de los problemas reales de la ciudadanía. El socialista advierte además de la brecha entre los buenos datos macroeconómicos y la realidad cotidiana, proponiendo reforzar los servicios públicos, la fiscalidad progresiva y reformas estructurales de largo plazo que devuelvan credibilidad al proyecto socialista y lo reconecten con la mayoría social.
Sobre el terreno, los expertos tratan de arrojar algo de luz en un momento que, si bien muestra una aparente bonanza financiera -con las bolsas desafiando cualquier lógica geopolítica y los mercados actuando como si nada pudiera salir mal-, suscita la inquietud de quienes, como José Carlos Díez, economista, Associate Partner de LUAfund y columnista de El Confidencial, asisten con incredulidad a un escenario en el que el mundo vive instalado en el desorden y nadie parece querer verlo.
"Necesitas gobiernos que den certidumbre para que los empresarios inviertan, creen empleo y se redistribuyan consumos" (Díez)
En un nuevo encuentro enmarcado en el ciclo de espacios para la reflexión ‘El valor de la experiencia’, organizado por El Confidencial de la mano de Ibercaja, y conducido por José Antonio Zarzalejos, columnista y presidente del Consejo Editorial de El Confidencial, Díez diseccionó con precisión de cirujano éstas y otras cuestiones que, para el economista, son síntomas de una misma problemática: la degradación del debate económico y la sustitución del análisis por la propaganda.
Trump y la economía del caos
El contexto internacional es clave para entender el diagnóstico de los expertos. Para José Carlos Díez, Donald Trump no es solo un político estrambótico, sino que representa un cambio radical en la forma de entender el poder y su relación con la economía, al menos, con respecto a la historia reciente. “Trump es el caos. O sea, la definición del desorden es Trump”, afirmó con contundencia, dejando claro que su preocupación va mucho más allá de un episodio concreto, como la reciente irrupción en Venezuela, o una coyuntura electoral.
El economista puso el foco en la gravedad institucional de los ataques a la Reserva Federal, un organismo cuya independencia ha sido históricamente uno de los pilares del sistema financiero global. Más allá de las declaraciones de Jerome Powell denunciando presiones directas desde la presidencia de Estados Unidos y la inmediata reacción de antiguos responsables de la Fed y de economistas de referencia alertando del riesgo que supondría quebrar esa autonomía, Díez mostró su desconcierto ante la aparente tranquilidad financiera.
“El presidente de la Reserva Federal salió en televisión acusando al presidente de los Estados Unidos de ir a por él con una demanda judicial”, relató y, pese a la gravedad de esa injerencia, “el Nasdaq subió un 0,40, el dólar no se movió y los bonos no se movieron. Chico, yo no entiendo nada”, sentenció el economista.
José Antonio Zarzalejos, conductor del encuentro.
Para Díez, este comportamiento refleja una patología más profunda: los mercados han dejado de reaccionar al riesgo político e institucional. “Yo ya he perdido la confianza en los mercados”, reconoció, subrayando que esa falta de reacción recuerda demasiado a los años previos a la crisis financiera. No obstante, en su opinión, el problema no es que no exista riesgo, sino que se ha normalizado hasta desaparecer del radar de los inversores.
Mercados inalterables y deuda creciente
La aparente inmunidad de los mercados contrasta, según Díez, con una realidad mucho más frágil y es que, la paradoja es evidente. Mientras en el contexto internacional se multiplican los focos de inestabilidad (Ucrania, Oriente Medio, China-Taiwán, Venezuela…), los mercados financieros mantienen una calma que Díez considera engañosa. “Esto es un riesgo en sí mismo”, advirtió, subrayando que la deuda global, pública y privada, es hoy mucho mayor que en 2007 y que el sistema financiero convive con niveles de endeudamiento sin precedentes. “La deuda mundial es mayor”, afirmó, insistiendo en que este hecho debería ser suficiente para introducir cautela en cualquier análisis.
A diferencia de la crisis anterior, explicó, el riesgo ya no se concentra en el sistema bancario -hoy más regulado y capitalizado-, sino en la deuda pública y en la deuda corporativa, especialmente en sectores vinculados a la tecnología y a la inteligencia artificial. La combinación de tipos de interés altos durante un periodo prolongado y una percepción del riesgo artificialmente baja es, a su juicio, un cóctel peligroso que despierta su escepticismo. “Las deudas públicas no se gestionan en juzgados; se gestionan con crisis políticas y sociales”, recordó. Para el experto, es clave entender que los mercados pueden mantenerse desconectados de la realidad durante mucho tiempo, pero cuando el ajuste llega, suele hacerlo de forma abrupta.
España: crecimiento, ruido y oportunidad desaprovechada
El análisis internacional dio paso a la situación española, donde Díez dibujó un escenario igualmente paradójico. La economía crece y crea empleo, pero lo hace en medio de un debate político que considera empobrecido y alejado de los fundamentos económicos. En este contexto situó el manifiesto impulsado por Jordi Sevilla, al que valoró como un gesto poco habitual en la política actual.
"El sanchismo es un avatar. No existe, no tiene estructura, no tiene ideología. Es un club de fans, como dice Jordi Sevilla" (Díez)
“Él está tomando una posición valiente, creo que sacrificada; no creo que busque nada personal ni liderazgo personal”, afirmó, destacando que el documento pone el foco en la necesidad de recuperar el rigor intelectual y el respeto a la restricción presupuestaria. Para Díez, uno de los grandes problemas del debate económico en España es que se ha eliminado cualquier límite a las promesas políticas. “Si tú de un debate económico quitas la restricción presupuestaria, pues el óptimo es infinito”, ironizó. Esa dinámica genera, según explicó en el transcurso de su intervención, una brecha creciente entre el discurso político y la realidad económica. “Estás manipulando a los ciudadanos con la mentira”, señaló, alineándose con una de las tesis centrales del manifiesto, que no es otra que la pérdida de credibilidad de la política como consecuencia de promesas inviables y consensos rotos.
Público asistente al encuentro 'El valor de la Experiencia'.
Pese a ese diagnóstico crítico, Díez subrayó la resiliencia de la economía española. “Esta economía funciona, o sea, es un milagro, pero funciona”, afirmó, atribuyendo ese desempeño a factores estructurales como la pertenencia al euro y la fortaleza del sistema financiero. Sin embargo, advirtió de que ese funcionamiento podría ser mucho mejor y puso como ejemplo el potencial del sector energético.
El experto apuntó a que España cuenta con costes eléctricos muy competitivos, lo que abre la puerta a una reindustrialización significativa. El problema, según Díez, es la falta de infraestructuras y planificación. “Tenemos la oportunidad de hacer deslocalización industrial… estamos un 30 o un 40% más baratos en costes energéticos industriales en España. No tienes enchufes para poner las fábricas”, resumió.
En la misma línea se manifestó Enrique Barbero, director de Comunicación y Relaciones Institucionales de Ibercaja que acompañó a Díez en el encuentro. El mapa de riesgos internacional es diverso y amenazante para el funcionamiento de cualquier economía, pero la economía española tiene dinámicas propias de crecimiento y eso está permitiendo que tengamos un crecimiento del PIB superior al de la media europea y un ritmo de creación de empleo también superior al de nuestros socios europeos” apuntó Barbero.
Con todo, la reflexión final envuelta en el escepticismo dejó espacio a la esperanza; no en vano, mientras los mercados parecen ajenos al desorden internacional y la política se aleja del rigor económico, la economía muestra una resiliencia que hace de la necesidad de recuperar la sensatez, la planificación y la credibilidad su principal desafío.
Hace meses que el presidente de EEUU mantiene una ‘guerra abierta’ (aunque ni mucho menos la única) con su homólogo al frente de la Reserva Federal, Jerome Powell, a quien no solo ha insultado, sino al que también ha amenazado con despedir. Lejos de doblegarse a las pretensiones de Trump, el responsable de la política monetaria del país ha recibido el apoyo de varios expresidentes de la Fed, además de otros tantos banqueros centrales, que defienden la integridad del economista estadounidense frente a los ataques del republicano.