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La inflación creció un 2,7% en 2025 con algunos alimentos y la electricidad a la cabeza
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Dato confirmado por el INE

La inflación creció un 2,7% en 2025 con algunos alimentos y la electricidad a la cabeza

Los precios mantienen prácticamente su ritmo de avance de 2024 y suben más que en la media de los países del euro

Foto: Huevos en un supermercado. (EFE/Ismael Herrero).
Huevos en un supermercado. (EFE/Ismael Herrero).

El INE ha confirmado este jueves que el Índice de Precios al Consumo (IPC) creció un 2,7% en 2025 en comparación con el año anterior. Esto supone una moderación de tan solo una décima respecto al promedio anual de 2024 (2,8%), sorprendiendo al alza respecto a las previsiones más optimistas de hace meses. En diciembre de 2025, la inflación registró una variación anual del 2,9%, una décima menos que en noviembre, debido a un descenso en el precio de los carburantes.

España se acerca más lentamente que otras economías europeas al objetivo del 2% del BCE. De hecho, el comportamiento de los precios de la energía durante 2025, especialmente de la electricidad, explica el diferencial positivo de inflación con los vecinos europeos durante el último año. En la media de la eurozona, el índice de precios de consumo armonizado, utilizado para comparativas homogéneas, creció un 2,1% en 2025, frente al 2,7% de España.

Por grupos de productos se observa un notable repunte de la inflación en los productos energéticos, una moderación en el crecimiento de los alimentos, pero con excepciones de repuntes elevados, como sucede en los huevos, y un cierto enquistamiento de la inflación en los servicios. La inflación subyacente (IPC sin energía ni alimentos frescos) permaneció con un incremento anual del 2,6% en diciembre, lo que hace un promedio del 2,3% en el total del año, frente al 2,9% de 2024.

Por grandes grupos de productos y servicios, la inflación creció un 6,2% en "vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles", más que en 2024 (un 3,6%). Esto se debe a un alza en los precios de la electricidad de un promedio del 15,2% a lo largo del año, frente al 9,6% de 2024. Esto se debe al fin de las rebajas del IVA de la electricidad y de otros impuestos de generación eléctrica establecidas para compensar el shock energético tras la invasión rusa de Ucrania y al cambio en la composición de la generación tras el apagón de abril, con mayor participación del gas.

En segundo lugar se sitúan los restaurantes y hoteles con una inflación del 4,3%. La elevada demanda turística, aunque con signos claros de desaceleración, ha permitido seguir subiendo los precios de determinados servicios, lo que explica la traslación a la restauración y los alojamientos. Su ritmo de subida apenas se desacelera respecto a 2024, cuando su IPC creció un 4,8%. Por ejemplo, los vuelos nacionales se han encarecido un 7,7% en el promedio de 2025, los vuelos internacionales un 6,6%, los hoteles y hostales un 6,2% y los restaurantes un 4,2%.

No se quedan atrás los servicios de recogida de basura, con una inflación del 17,4%, provocada por la aplicación de la nueva tasa de basuras a nivel municipal con el objetivo de que los ciudadanos costeen completamente el servicio. En 2026 este servicio seguirá repuntando debido a que muchos ayuntamientos aún no habían aplicado el nuevo impuesto en 2025. En general, los servicios han ido ganando peso en la cesta de la compra, por lo que la resistencia de su elevada inflación influye más en el cómputo global.

Los alimentos, por su parte, cerraron el año con repuntes en la inflación, hasta el 3% en diciembre, aunque en el promedio del año el crecimiento es del 2,4%, menos que en 2024. El problema es la variación de determinados alimentos. El chocolate se ha encarecido un promedio del 20,3% en 2025, seguido del café (17,6%) y de los huevos, con un 17,5%. En el lado opuesto, el precio del aceite de oliva ha caído un 38,8% en 2025 tras los récord de 2023 y de 2024. Pocos alimentos más se han abaratado, a excepción de los yogures (-2,9%) y la pizza (-2,1%).

Para 2026, las proyecciones apuntan a una desaceleración de la inflación hasta el entorno del 2,1%, según el último ejercicio trimestral del Banco de España. Por el momento, España acumula cinco años con una inflación superior al 2% que complica la recuperación completa del poder adquisitivo de los salarios.

El INE ha confirmado este jueves que el Índice de Precios al Consumo (IPC) creció un 2,7% en 2025 en comparación con el año anterior. Esto supone una moderación de tan solo una décima respecto al promedio anual de 2024 (2,8%), sorprendiendo al alza respecto a las previsiones más optimistas de hace meses. En diciembre de 2025, la inflación registró una variación anual del 2,9%, una décima menos que en noviembre, debido a un descenso en el precio de los carburantes.

IPC Inflación