Con el inicio del nuevo año entran en vigor distintas reformas fiscales, entre ellas una medida orientada a reducir la presión tributaria sobre quienes perciben ingresos más bajos. Esta novedad afecta de lleno a la declaración de la Renta y está dirigida a empleados con sueldos cercanos al Salario Mínimo Interprofesional (SMI), uno de los colectivos más expuestos al impacto de las retenciones.
La medida se materializa en una nueva deducción en el IRPF que se aplicará por primera vez en la campaña de la Renta de 2026, correspondiente a las rentas obtenidas en 2025. Aunque se presenta como una deducción, en la práctica funciona como un descuento directo sobre la cuota final del impuesto. Esto implica un efecto inmediato en el resultado de la declaración, ya sea para pagar menos o para aumentar la devolución si las retenciones soportadas fueron elevadas.
El importe máximo de esta deducción asciende a 340 euros y se concede de forma íntegra a los trabajadores con un salario bruto anual situado en torno a los 16.576 euros, una referencia alineada con el SMI de 2025. A partir de esa cifra, la cuantía se reduce de manera progresiva hasta desaparecer cuando los ingresos alcanzan aproximadamente los 18.276 euros. Por cada euro que supere el umbral inicial, la deducción disminuye 0,20 euros.
Para acceder a esta ventaja fiscal, la mayor parte de los ingresos del contribuyente debe proceder del trabajo por cuenta ajena y no pueden existir rentas adicionales elevadas. Hacienda incorporará automáticamente la deducción en el borrador de la declaración, sin necesidad de solicitud expresa. Eso sí, el importe aplicado nunca podrá superar el IRPF efectivamente devengado, por lo que no se traduce en un pago independiente, sino en una menor carga fiscal para los salarios más bajos.
Con el inicio del nuevo año entran en vigor distintas reformas fiscales, entre ellas una medida orientada a reducir la presión tributaria sobre quienes perciben ingresos más bajos. Esta novedad afecta de lleno a la declaración de la Renta y está dirigida a empleados con sueldos cercanos al Salario Mínimo Interprofesional (SMI), uno de los colectivos más expuestos al impacto de las retenciones.