Europa reabre el debate sobre si hay que subir el IVA del sector turístico del 10% al 21%
En un debate antiguo, pero ahora diversas iniciativas, tanto en España como en Europa, han vuelto a reabrirlo. Lo que se propone es que España revise el tratamiento fiscal que favorece al turismo frente a otras actividades económicas
Se trata de un viejo debate de política fiscal, pero ahora ha tomado nuevos bríos. La discusión más próxima se ha producido en el Colegio de Economistas de Cataluña, donde algunos socios han planteado abiertamente una revisión al alza del IVA que paga el sector turístico (10% frente al 21% que se aplica con carácter general). No son los únicos.
La Comisión Europea, igualmente, ha lanzado recientemente una consulta pública, que durará un año, para revisar las normas del IVA aplicables a los sectores de los viajes y el turismo con el objetivo de corregir "distorsiones de competencia". Bruselas considera que esas distorsiones son fruto de una legislación "desactualizada". Es decir, no está puesta al día. La revisión contempla tanto el régimen especial del IVA para las agencias de viajes como las normas relativas al transporte de pasajeros, lo que en última instancia afecta al turismo.
La consulta se centra en dos ámbitos principales: el primero es el régimen especial del IVA para las agencias de viajes, cuyas normas fiscales actuales se basan en su margen y localización. Esto da lugar, dice Bruselas, "a incoherencias y a ventajas injustas para los operadores no pertenecientes a la UE". El segundo ámbito son las normas del IVA para el transporte de pasajeros, en las que los impuestos se calculan en función de la distancia recorrida dentro de la UE. Esto supone una carga para los pequeños operadores y crea desigualdades entre los modos de transporte.
Lo que propone la Comisión Europea está en línea con lo que desde hace tiempo viene reclamando a España el Fondo Monetario Internacional (FMI), que de forma recurrente ha pedido una eliminación gradual de las exenciones del IVA y apunta a sectores como el del turismo, en el que ve margen para subir del tipo reducido del 10% al general del 21%.
En España, independientemente de la categoría del establecimiento, se aplica un tipo reducido a servicios como la pernoctación en el hotel, la pensión (completa o media) y los servicios complementarios, como lavandería o párking, pero no a otros servicios como venta de bebidas alcohólicas, masajes o juegos recreativos.
Legislación obsoleta
Como sostiene un reciente comentario del despacho Garrigues, la iniciativa de la Comisión Europea se enmarca en la necesidad de adaptar una normativa que ha quedado obsoleta para una industria turística globalizada, digitalizada y en plena expansión tras la pandemia. El sector turístico supone cerca del 10% del PIB europeo y comprende más de 4,36 millones de empresas, en su mayoría pequeñas y medianas.
Las deficiencias identificadas por la Comisión incluyen, recuerda Garrigues, las distorsiones de competencia derivadas de la no sujeción en la Unión Europea (UE) de agencias extracomunitarias, la imposibilidad de deducir el IVA en los viajes de negocios, la disparidad interpretativa entre Estados miembros y la complejidad y escasa eficacia recaudatoria del IVA en servicios de transporte, sometidos a tipos reducidos o exenciones generalizadas. Actualmente, la recaudación por IVA en transporte representa apenas el 1,3% del IVA europeo, a pesar del peso económico del sector.
En la misma dirección, el actual Gobierno de coalición ha lanzado una propuesta, a través de una proposición de ley, para elevar el IVA que grava el alquiler de los pisos turísticos del 10% al 21%, pero no ha visto la luz porque tampoco lo han hecho los Presupuestos Generales del Estado de este año. Por el momento, el Ministerio de Industria y Turismo apuesta por mantener el IVA reducido al sector turístico, pero, por el contrario, ha puesto interés en acelerar la implantación de tasas turísticas como las que ya existen en Cataluña.
La Ley del IVA, aprobada en 1992, cuando el fenómeno de los pisos turísticos no existía, establece que los arrendamientos de vivienda están exentos del impuesto. La excepción se produce cuando el arrendador presta servicios que son propios de la industria hotelera, como la limpieza, la restauración o la recepción del cliente. En ese caso, la operación está sujeta al tipo reducido del 10%.
Según informó La Vanguardia, el debate en Cataluña sobre el IVA turístico se abrió durante la conferencia inaugural de la jornada anual del Colegio de Economistas, donde Josep Oliver, catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona, abogó por dejar de subvencionar con dinero público la hostelería, el alcohol, el tabaco, los combustibles y los peajes para tratar de frenar el crecimiento del turismo en el conjunto de la economía. Catedráticos como Guillem López-Casasnovas o el economista Miquel Puig se mostraron favorables a la propuesta.
Lo que sugiere Oliver es que de esta forma se fomentarán otras actividades alternativas, en particular la industria. Y en este sentido, recordó que en 1977, el 40,6% de los ocupados en Cataluña pertenecían al sector industrial, mientras que en el año 2000 el porcentaje bajó al 29%. En 2024 era del 16,6%.
Países Bajos marca el camino
El debate sobre el IVA del turismo no solo se produce en España. En Países Bajos, desde el próximo 1 de enero, los alojamientos turísticos pagarán un 21%, frente al 9% anterior. El nuevo IVA también se aplicará a los pagos anticipados y reservas realizadas antes del 1 de enero de 2026. Es decir, si el cliente ha reservado en noviembre de 2025, pero no se aloja hasta febrero de 2026, también se le aplicará el IVA del 21%. Hay que recordar que Ámsterdam, uno de los grandes destinos turísticos europeos, es la capital que posee la tasa turística más elevada de Europa. Aplica un impuesto del 12,5% sobre el total de la reserva, lo que supone una media de 18,45 euros por noche para los visitantes que se alojan en la ciudad. París y Venecia aplican también tasas turísticas, aunque de menor cuantía.
Lo que preocupa a los gobiernos, al margen de la distorsión que supone favorecer a unos sectores frente a otros con un tipo de IVA reducido, es que la masificación turística genera externalidades negativas. El último informe de la consultora LLYC sostiene que la reputación del turismo entre los ciudadanos sigue empeorando, al menos desde 2022, que es cuando se puso en marcha la encuesta. En el último trimestre, su reputación ha descendido en 1,2 puntos (de 5,9 a 4,7 sobre 10) y en 2,5 puntos desde el inicio del estudio. Como recuerdaHosteltur, el Barómetro de Percepción Turística, que se actualiza cada trimestre, analiza la situación en las comunidades autónomas a partir de la conversación digital. Una de sus conclusiones más destacadas es que el principal factor que está detrás de esta evolución negativa es el auge de los mensajes críticos sobre la gentrificación, es decir, el desplazamiento de los ciudadanos de su lugar de residencia por determinados factores, como la presión del turismo.
El turismo cerró el mes de noviembre con un incremento del empleo en términos interanuales del 2,7%, lo que significa 2,8 millones de trabajadores afiliados a la Seguridad Social. El empleo turístico representa ya el 12,8% del total de afiliados. Esto significa que cualquier retoque sobre la fiscalidad podría afectar al nivel de ocupación.
Se trata de un viejo debate de política fiscal, pero ahora ha tomado nuevos bríos. La discusión más próxima se ha producido en el Colegio de Economistas de Cataluña, donde algunos socios han planteado abiertamente una revisión al alza del IVA que paga el sector turístico (10% frente al 21% que se aplica con carácter general). No son los únicos.