El drama de perder el empleo con más de 55 años: más paro y precariedad
La tasa de desempleo de los mayores de 55 años supera a la del resto de población adulta. La reinserción es mucho más complicada y les fuerza a aceptar empleos precarios
Imagen de una oficina de empleo en Madrid. (Europa Press)
Por primera vez en la historia, la tasa de paro de los mayores de 55 años supera a la del resto de los adultos, aunque todavía es inferior a la de los jóvenes. Perder el empleo a esta edad es una condena a vagar por el desempleo, encadenando prestaciones hasta la jubilación final. Y todo ello, con la penalización que supone para el cálculo de la pensión.
Durante el pasado verano, la tasa de desempleo de los mayores de 55 años fue del 9,6%, frente al 9% de aquellos entre 25 y 54 años. Es cierto que el paro se ha reducido en los últimos años y está en mínimos desde el año 2008, pero el descenso ha sido más lento entre los mayores. Así lo muestra un estudio realizado por la Fundación BBVA y el IVIE. "El empeoramiento relativo experimentado por los mayores a lo largo de las últimas décadas ha sido, por tanto, muy sustancial", apuntan los investigadores.
Los trabajadores más veteranos resultan caros para las empresas, sobre todo desde que en el año 2009 España empezase a vivir un intenso proceso de devaluación salarial. Los jóvenes cobran comparativamente mucho menos que los mayores y están altamente cualificados. Esto es, son mucho más competitivos, lo que incentiva a las empresas a sustituir a los trabajadores más veteranos.
El problema para los mayores es la gran dificultad que existe para reengancharse al mercado laboral cuando han perdido el empleo. De ahí que la mayor tasa de desempleo suponga un gran riesgo para toda esta población. "La menor empleabilidad de los mayores es especialmente preocupante en un contexto de envejecimiento poblacional como el que experimenta España y dificulta los esfuerzos por retrasar la edad de jubilación y prolongar la vida activa de las personas", señala el estudio.
Se produce, por tanto, una gran brecha entre los mayores que conservan su empleo, que son la gran mayoría, y los que lo han perdido. En muchos casos, para los mayores que se quedan en paro supone volver a empezar, incluyendo a aquellos que tienen que cambiar de sector. Esto provoca que la desigualdad en este grupo social sea muy superior a la que hay entre los jóvenes.
El 58% de los mayores de 55 años que están en desempleo son parados de larga duración. Esto es, llevan más de un año buscando un empleo sin éxito. Y el 43% lleva más de dos años en paro. Por el contrario, entre los 25 y los 54 años, el 36% de los parados son de larga duración y entre los jóvenes de menos de 25 años, el porcentaje cae hasta el 18%. Este dato muestra hasta qué punto es más sencillo salir del paro para un joven que para un mayor.
Sin embargo, hay una cierta trampa estadística en este dato, y es que existe una prestación especial de desempleo para los mayores de 52 años que dura hasta que se jubilen, lo que desincentiva que los mayores vuelvan a trabajar. Además, esta prestación tiene la particularidad de que cotiza por el 125% del salario mínimo interprofesional (SMI). Esto provoca que para los parados mayores de 52 años no sea atractivo volver a trabajar si su sueldo no supera en un 25% el SMI. De lo contrario, sufrirá una penalización en el cálculo futuro de su pensión. En definitiva, los datos de desempleo están alterados por los diferentes derechos que tienen los mayores respecto del resto de la población.
Uno de los datos que revela el estudio es que los mayores que consiguen volver a trabajar tienen empleos precarios. El 53% de los que llevan menos de un año de antigüedad en su empresa tienen un contrato temporal y sólo un 16% tiene un empleo que requiere alta cualificación. Por el contrario, entre los adultos de 25 a 54 años, los trabajadores con contrato temporal bajan al 44% y los que tienen empleos de alta cualificación ascienden al 29%.
El estudio también analiza los salarios de este grupo de edad. Los ingresos anuales de los mayores de 55 años son los más altos de toda la población, superando los 30.000 euros de media. Sin embargo, los ingresos caen hasta 19.600 euros en los mayores que tienen menos de un año de antigüedad. Son incluso un poco más bajos que los de los adultos de 25 a 54 años que están en esta misma situación (19.800 euros).
"Todos estos resultados muestran las notables dificultades de los mayores para volver a insertarse en el mercado de trabajo", señalan los autores del estudio. Una situación que implica importantes gastos para el Estado (en prestaciones de por vida para los mayores de 52 años). Pero perder este capital humano será clave para los próximos años, a medida que las jubilaciones del baby boomvayan acelerando y generando problemas de escasez de mano de obra. Los autores del estudio recomiendan la formación continua a lo largo de toda la vida laboral y la formación específica para los mayores como vías para evitar el crecimiento del paro entre los mayores.
Por primera vez en la historia, la tasa de paro de los mayores de 55 años supera a la del resto de los adultos, aunque todavía es inferior a la de los jóvenes. Perder el empleo a esta edad es una condena a vagar por el desempleo, encadenando prestaciones hasta la jubilación final. Y todo ello, con la penalización que supone para el cálculo de la pensión.