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Malet: "Los aranceles de Trump han venido para quedarse y seguirán con otras administraciones"
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ENTREVISTA

Malet: "Los aranceles de Trump han venido para quedarse y seguirán con otras administraciones"

Hace casi un año volvió Trump a la Casa Blanca y lo puso todo patas arriba. En esta entrevista, Jaime Malet, presidente de la Cámara de Comercio de EEUU en España, disecciona lo que ha significado para España y Europa

Foto: Jaime Malet, presidente de la Cámara de Comercio de EEUU en España, posa para El Confidencial. (G. G.)
Jaime Malet, presidente de la Cámara de Comercio de EEUU en España, posa para El Confidencial. (G. G.)
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Jaime Malet (Barcelona, 1964) ve las relaciones entre EEUU y España desde una posición de privilegio. Es el presidente de la Cámara de Comercio de EEUU en España. La Cámara reúne a más de 270 empresas estadounidenses radicadas en España con una facturación agregada de 248.000 millones de euros, aproximadamente el 26% del PIB. Malet habla en esta entrevista de lo que piensan los empresarios sobre la realidad política en España, pero sobre todo de lo que está haciendo Trump desde su regreso. Desde hace 23 años preside la Cámara, lo que le da una visión que él denomina 'luces largas'. Ahora está esperando la llegada del nuevo embajador, que, según dice, será "inminente".

PREGUNTA. Casi un año después del regreso de Trump a la Casa Blanca, ¿qué ha cambiado en las relaciones entre España y EEUU?

RESPUESTA. Han cambiado las formas. Por un lado, el lenguaje que se está utilizando, que no es el que había antes, pero el contenido no ha variado, sigue siendo una relación basada en la confianza. Al margen de los gobiernos hay muchísimos otros actores, entre los cuales se encuentra, por supuesto, el sector privado, además de los lazos culturales. Es una relación muy potente, aunque tenga sus puntos críticos.

P. También con Europa ha cambiado la relación.

R. Las tensiones que pueda haber, no solamente entre EEUU y España, sino entre EEUU y Europa, serán coyunturales y no estructurales. EEUU tiene que valorar la importancia que supone Europa para la gobernanza mundial. Ambos se necesitan porque forman parte de lo que se llama Occidente, que es un lugar culturalmente común y con unos principios comunes de libertad individual, democracia y respeto por el Estado de derecho.

Malet:

P. ¿No cree que el regreso de Trump ha avivado una suerte de antiamericanismo?

R. El antiamericanismo en España siempre ha tenido un cierto éxito porque tiene efectos sobre la política interna. Siempre puede existir la tentación de utilizarlo para movilizar a la gente. Pero creo que sería un error enorme hacerlo en estos momentos, cuando el mundo requiere llevarse bien con los aliados. Y creo que España tiene que tener una relación buena con la principal potencia del mundo.

P. Pero no es fácil llevarse bien con los aliados cuando en la nueva estrategia nacional de seguridad de EEUU se pone el foco, precisamente, en Europa, y no en Rusia.

R. Ese documento, que lo he leído con mucho detenimiento, tiene dos partes. Una formal y otra de contenido. No voy a valorar las formas, pero sí que me gustaría valorar el contenido, y básicamente establece las reglas de un mundo nuevo que no ha venido dictaminado por la llegada de Trump a la Casa Blanca, sino que es la razón por la cual Trump ha llegado a la Casa Blanca. Refleja la realidad, y la realidad es que Occidente ha estado alimentando el rearme de Rusia comprando toda la energía durante los últimos 20 años. La otra realidad es que se ha transferido toda la capacidad industrial a un país que tiene 1.300 millones de habitantes, que ha crecido catorce veces desde que entró en la Organización Mundial de Comercio, en diciembre de 2001. Que un país grande haya crecido 14 veces en un periodo de 24 o 25 años ha pasado muy pocas veces en la historia. Todo eso supone un cambio estructural de tanto calado en el mundo que lo que estamos viendo es consecuencia de ello. Creo que Occidente hemos sido muy naíf. En el caso de Rusia claramente porque Rusia era un país que estaba en quiebra técnica después de la caída del Muro de Berlín y quizás antes, y lo hemos ayudado a rearmarse pensando que el comercio nos iba a dar el fruto de la estabilidad en la zona euroasiática. En el caso de China, hemos pensado que introduciéndose en las organizaciones internacionales podría producir barato y eso sería suficiente para tener un socio y un aliado estable. Lo cierto es que el mundo se ha desestabilizado. Es cierto que el outsourcing ha ido muy bien para mantener la inflación a raya, generar productos a precios muy asequibles y en cantidades muy grandes para los consumidores de todo el mundo. Además, ha sacado de la pobreza a muchísima gente que malvivía en Oriente, especialmente en China. Pero al mismo tiempo, en muchas comunidades industriales, en Europa y en EEUU, la gente ha visto cómo sus niveles de vida bajaban y se limitaban sus posibilidades de futuro.

"España sólo aparece en las noticias cuando son cosas malas, lo cual no tiene porqué ser así"

P. Eso es así, pero la Administración Trump es quien ha castigado con aranceles a su principal socio, Europa.

R. Respecto a los aranceles, hay diversas razones. Una razón es básicamente recaudatoria. EEUU es un país enormemente endeudado y cada año hay un déficit público de 2 billones de dólares. Con los aranceles, este año ese agujero se habrá reducido en 300.000 millones, que es una cantidad muy apreciable. Claro, si no los tumba el Tribunal Supremo. La otra razón es equilibrar la balanza de pagos. EEUU tiene un desfase con el resto del mundo equivalente a un billón de dólares, que es una burrada. Los aranceles han aumentado hasta el 15%, y no creo que sea un drama para las empresas europeas. El tercer elemento es que los aranceles son un elemento de poder del país que más consume. Cuando tú tienes con el resto del mundo un déficit de un billón, tienes mucha capacidad para forzar a los países a hacer cosas. No es hard power, porque no hay armas, pero tampoco es soft power. Es una cosa híbrida. La tentación de utilizar los aranceles comenzó con la primera administración Trump y se había utilizado hasta la Primera Guerra Mundial. A medida que fue avanzando la globalización, se fueron dejando, pero China ha estado aplicando aranceles y barreras no arancelarias de forma brutal al resto de los países del mundo, y EEUU ha empezado a hacerlo. Los aranceles han venido para quedarse. Los que se pusieron en la época de Trump continuaron, excepto los punitivos, con Biden y seguirán con las administraciones que vengan a partir de ahora. Y la razón es porque EEUU consume muchísimo más que en cualquier otro país y la economía mundial en cierta medida ha aguantado muchas décadas gracias al consumidor estadounidense.

Malet:

P. Pero fíjese que la inmensa mayoría de los análisis económicos han estimado que los aranceles perjudican también a EEUU y que no se lograrán los objetivos. Los ingresos no compensan la bajada de impuestos.

R. No creo que los responsables de la política económica de Trump no hayan pensado en todas esas consecuencias. De hecho, todo el mundo pensaba que iba a haber un aumento enorme de la inflación y no ha ocurrido.

P. Pero eso porque las empresas han interiorizado en sus márgenes el incremento de costes.

R. Sí, pero de momento no ha habido un aumento de la inflación, que era lo que vaticinaban muchos economistas. Dependiendo de los economistas que leas o que sigas, verás unas cosas u otras. No me imagino que no se hayan contemplado todas las variables. Lo que sé es que hay tres razones para haber puesto los aranceles: recaudatoria, equilibrio de la balanza de pagos y atraer inversión industrial procedente de países hacia donde se había ido.

"Si se propicia un proceso de concentración en Europa, las empresas españolas van a perder"

P. ¿Qué echa de menos en las relaciones entre España y EEUU?

R- Lo que siempre he echado de menos es una mayor percepción de lo que es España en EEUU y una mayor percepción de lo que es EEUU en España. Solo aparecemos en las noticias cuando son cosas malas, lo cual no tiene por qué ser así para un país que tiene la importancia cultural de España. Creo que habría que hacer un poquito más de comunicación y de proselitismo en EEUU con los medios. Desde el punto de vista de España, creo que la sociedad entiende poco lo que es la complejidad de un país que es el tercero más grande del mundo, el tercero más poblado y uno de los que más culturas diferentes tiene conviviendo. Creo que hay un arquetipo de lo que es el americano medio por parte de España y en algunos otros países europeos que no se corresponde con la realidad.

P. ¿También los empresarios?

R. Hay una falta de percepción sobre lo que aportan las compañías americanas en España. Se ha creado un enorme tejido productivo. EEUU es el primer inversor extranjero desde los años sesenta o setenta. También las empresas españolas han hecho un enorme esfuerzo. Hoy en día, son el décimo inversor en EEUU, algo que creo que es muy importante. Lo que hace falta es comunicarlo, pero la Cámara es una entidad que pesa lo que pesa.

P. ¿El rey Felipe VI puede contribuir a mejorar estas relaciones?

R. Sí claro, el rey Felipe VI tiene grandes capacidades diplomáticas. Ha vivido allí y entiende la política estadounidense. Eso es muy importante y en la relación con la Casa Blanca tiene un papel que yo pienso que va a ser muy importante, sí.

Malet:

P. ¿Y cómo se ve, por ejemplo, su reciente viaje a China? En España hay quien lo ha criticado.

R. Las élites ni se han enterado, el viaje no sale en las noticias. Ni en el New York Times ni en Bloomberg ni en ningún sitio. Donde sí que pueden tomar nota es en el Departamento de Estado, en el National Security Council, pero creo que los movimientos institucionales son neutros siempre y cuando no tengan un significado diplomático que yo, en estos momentos, no lo veo. Lo que sí es verdad es que el viaje coincide en el tiempo con importantes tensiones geopolíticas entre EEUU y China, lo que no es incompatible con que España quiera equilibrar su balanza comercial. El planeta se está dividiendo de alguna forma entre un mundo donde la libertad individual tiene poco valor y un mundo donde la libertad individual tiene valor, así es como hay que mirarlo, con las luces largas. Nosotros estamos en un mundo donde la libertad individual tiene valor.

P. ¿La autonomía estratégica que persigue Europa pasa por distanciarse de EEUU?

R. Hay dos ideas muy diferentes. Hay una autonomía estratégica compartida con tus aliados, como EEUU, que ha pedido a Europa que invierta más en defensa o que se preocupe más de las partes del mundo que importan. EEUU ya no tiene interés en proteger los mares de Oriente Medio porque tiene suficiente petróleo. EEUU no tiene por qué protegernos de Rusia. Tenemos capacidad para ocuparnos de nuestra propia defensa, y eso no viene de Trump, viene del año 2014, de cuando los papeles de la administración Obama. Los europeos tienen que reforzar sus capacidades, no solamente militares, sino también de cadenas de suministro. No puede ser que todo dependa de China, que todo dependa de países que luego van a intentar ir en nuestra contra. En eso, yo estoy totalmente de acuerdo. Lo que no estoy de acuerdo es cuando se habla de autonomía estratégica por parte de algunos líderes europeos. Cuando yo oigo a algún líder francés o alemán hablar de crear campeones europeos que vayan a ser las grandes compañías tecnológicas o que puedan competir con los chinos o con los estadounidenses, en realidad no están pensando en que esas compañías sean españolas o italianas, sino de Francia o Alemania. Si se intenta propiciar un proceso de concentración, las empresas españolas van a perder totalmente sus centros de decisión, porque no están capitalizadas y son pequeñas y aquí no hay dinero. Europa es un lugar donde la gente se dice a sí misma muchas mentiras.

"No, no hay ninga alternativa en Europa a los grandes grupos tecnológicos de EEUU"

P. Pero es lo que quiere Europa.

R. Se está hablando todo el rato de los aranceles estadounidenses, pero en el informe del Fondo Monetario Internacional, que Draghi menciona, habla de que tenemos más de un 40% de trabas internas que no se han quitado. España, por ejemplo, no puede vender nuestro excedente de electricidad ni nuestro excedente de gas con siete plantas regasificadoras a Alemania, y a otros sitios deficitarios, porque Francia no deja pasar un cable ni un tubo. No podemos comprar un banco en Francia o en Holanda o en Italia. Hay mucha falta de realismo en Europa.

P. Pero parece que Europa está atada de pies y manos por EEUU. Por ejemplo, en su dependencia de los grandes medios de pago o de las plataformas tecnológicas, las grandes protegidas por Trump.

R. En este caso porque la forma de hacerlo ha sido ir a buscar a los grupos chinos, que como todo el mundo sabe no trabajan limpio. No, no hay alternativa en Europa a los grandes grupos tecnológicos de EEUU. No ha salido nada. Hay una cosa que se llama Minerva en Francia y poco más en el sector de la inteligencia artificial. Pero en redes sociales no hay nada. En tecnología profunda, en chips, está la compañía MSL en Holanda, que está dentro de una cadena de suministro global. Nosotros estamos en una cadena compartida con EEUU, y cuando se habla de sacar a los americanos o de crear de una forma totalmente artificial grandes campeones nacionales, que siempre serán franceses o alemanes, no tengo ninguna duda. O se habla de traer empresas chinas que no juegan limpio.

"Europa es un lugar donde la gente se dice a sí misma muchas mentiras"

P. ¿Por qué la Cámara de Comercio ha propuesto la prolongación de la vida de las centrales nucleares?

R. Porque nosotros pensamos que España tiene una oportunidad enorme para convertirse en un hub que atraiga industria de todo el mundo en unos momentos en los que están cambiando totalmente las cadenas de valor, especialmente en centros de datos y computación. Un país que tenga industria, que atraiga robótica, que atraiga centros de datos, que atraiga laboratorios va a ser un país muy fuerte en el futuro. Y España tiene una oportunidad. Y esa oportunidad se basa en varios factores. El primero y más importante es su situación geográfica. Está lejos de Rusia, tiene el Mediterráneo, tiene el Atlántico, tiene un mercado importantísimo que es el mercado europeo. Y además su mix energético es muy bueno. Tiene sol, tiene viento, tiene espacio. Tiene mucha capacidad para generar buenas industrias sostenibles. Nadie está cerrando centrales nucleares.

P. ¿Qué le dicen las empresas estadounidenses en España sobre el conflicto permanente entre los dos grandes partidos?

R. Me lo preguntan muchos inversores, no solamente los inversores directos, sino también los fondos de inversión.

P. ¿Les preocupa la polarización?

R. No hay ninguna preocupación porque nuestras peleas trascienden poco. La polarización está aquí para quedarse, no es el único país de nuestro entorno. El mundo vive hoy facciones muy enfrentadas. Hay mucho ruido.

P. ¿Para cuándo el nuevo embajador de Trump en España, Benjamín León?

R. Esperamos que venga a principios de año. Es inminente, ya ha pasado casi todos los trámites del Senado. Creo que le falta uno más, pero yo espero que venga a principios de año.

Jaime Malet (Barcelona, 1964) ve las relaciones entre EEUU y España desde una posición de privilegio. Es el presidente de la Cámara de Comercio de EEUU en España. La Cámara reúne a más de 270 empresas estadounidenses radicadas en España con una facturación agregada de 248.000 millones de euros, aproximadamente el 26% del PIB. Malet habla en esta entrevista de lo que piensan los empresarios sobre la realidad política en España, pero sobre todo de lo que está haciendo Trump desde su regreso. Desde hace 23 años preside la Cámara, lo que le da una visión que él denomina 'luces largas'. Ahora está esperando la llegada del nuevo embajador, que, según dice, será "inminente".

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