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El acuerdo comercial con Mercosur afronta su semana crítica (otra) tras un año en coma inducido
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El acuerdo comercial con Mercosur afronta su semana crítica (otra) tras un año en coma inducido

El acuerdo con Mercosur podría retrasarse, de nuevo, hacia 2026 a pesar de la enorme presión que se ha puesto sobre los países que mantenían su oposición a un pacto que es visto como clave desde una perspectiva geopolítica

Foto: La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. (EFE)
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. (EFE)
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Henry Kissinger, el histórico y polémico diplomático norteamericano clave del siglo XX, vivió tantos años que uno de los periodistas que habían trabajado en su obituario en The New York Times, Michael T. Kaufman, había fallecido cuando se publicó la pieza tras su muerte en 2023. De hecho, llevaba una década muerto. Un destino similar puede esperar a los que hayan seguido durante años el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur: hace veinticinco años que comenzó a negociarse, y se ha cerrado en falso en varias ocasiones durante la última década. Desde diciembre de 2024, cuando Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, viajó a Brasil para celebrar la conclusión de las negociaciones aprovechando el caos político y el vacío de poder que se vivía aquellos días en Francia, la gran opositora del pacto, el pacto ha estado en coma inducido.

Ahora el acuerdo se enfrenta a una semana crítica. Otra más. Porque se acumulan, basta con recordar que el acuerdo ya se celebró como si se hubiera cerrado en 2019 y aquí se sigue. Pero esta vez va en serio, aseguran diversas fuentes diplomáticas. En las últimas horas, Francia, Polonia y el resto de enemigos declarados del acuerdo, que temen que pueda dañar a su sector agrícola y ganadero, han redoblado esfuerzos para intentar hacerlo descarrilar. Sébastien Lecornu, primer ministro francés, ha apostado por retrasar cualquier votación de los Estados miembros del acuerdo a enero de 2026, un movimiento que en algunas capitales consideran que es sinónimo de matar políticamente el pacto. París argumenta que las salvaguardas que se han introducido para proteger a estos sectores sensibles están "incompletas". La Eurocámara vota sobre ellas precisamente este mismo martes.

La aprobación "es fundamental", explican fuentes diplomáticas de uno de los países que más respaldan el acuerdo. Muchas capitales enmarcan el pacto con Mercosur en el contexto global, y explican que si la Unión Europea no muestra su disposición a ser un socio fiable del resto del mundo frente a la nueva actitud de los Estados Unidos los Veintisiete estarán socavando la poca credibilidad que el club puede tener como actor geopolítico. Maros Sefcovic, comisario de Comercio y Seguridad Económica, ha explicado en una entrevista con el Financial Times que "es una cuestión de credibilidad y previsibilidad de la UE". "En Europa hablamos a menudo de la necesidad de ser estratégicos. Hay que tomar una decisión estratégica", ha añadido el eslovaco.

Coches por vacas

El hecho de que en el ámbito de la política europea se haya identificado el pacto como un "acuerdo de vacas por coches" no ha facilitado la suavización de la oposición de los Estados miembros con grandes sectores agrícolas y ganaderos. Mientras Alemania, cuyo sector automovilístico pasa por un momento crítico, tiene una necesidad urgente de abrir nuevos mercados, otros Estados miembros, como Francia o Polonia, temen que el intercambio les salga mal, especialmente con un sector del campo que ha demostrado su capacidad para generar inestabilidad política. Este mismo jueves, cuando los líderes europeos se reúnan en Bruselas, con el Mercosur entre los posibles asuntos sobre la mesa, miles de agricultores y ganaderos protestarán en las calles de la capital comunitaria.

El Gobierno francés está en una situación especialmente delicada, con unas elecciones presidenciales en 2027 en la que la extrema derecha de Reagrupación Nacional, que tiene en la oposición a Mercosur una de sus banderas, lidera con diferencia las encuestas. El caso polaco es similar: el primer ministro Donald Tusk afronta unas elecciones legislativas a principios de 2027 y no quiere asumir riesgos con el acuerdo comercial con Mercosur. Hungría, otro de los países que se opone, tiene comicios este mes de abril, mientras que Austria e Irlanda también respaldan las posiciones francesas.

Foto: acuerdo-mercosur-estados-unidos-argentina-1hms Opinión

Italia ha sido la gran incógnita en estos últimos días. Roma no dejaba claro hacia dónde se decantaría, y su voto es fundamental porque si se opone la mayoría cualificada necesaria para dar luz verde al acuerdo no se alcanzaría. El domingo Meloni señalaba que su Gobierno también respaldaba un retraso de la votación a 2026. Todo apunta ahora a que, salvo que la Comisión Europea y la presidencia danesa sean capaces de mover algunos votos y someter la cuestión a votación en los próximos días, el acuerdo no quedará cerrado este año.

Von der Leyen tenía intención de volar a Brasil para cerrar el acuerdo el próximo sábado. Pero ahora mismo todo está en el aire. Sin el visto bueno de los Veintisiete la presidenta de la Comisión Europea no cruzará el Atlántico, a pesar de tener ese plan desde hace mucho tiempo. Y en el Ejecutivo comunitario, así como en Madrid, Berlín o Lisboa, temen los efectos dañinos que la cancelación del viaje vaya a tener sobre la UE.

Henry Kissinger, el histórico y polémico diplomático norteamericano clave del siglo XX, vivió tantos años que uno de los periodistas que habían trabajado en su obituario en The New York Times, Michael T. Kaufman, había fallecido cuando se publicó la pieza tras su muerte en 2023. De hecho, llevaba una década muerto. Un destino similar puede esperar a los que hayan seguido durante años el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur: hace veinticinco años que comenzó a negociarse, y se ha cerrado en falso en varias ocasiones durante la última década. Desde diciembre de 2024, cuando Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, viajó a Brasil para celebrar la conclusión de las negociaciones aprovechando el caos político y el vacío de poder que se vivía aquellos días en Francia, la gran opositora del pacto, el pacto ha estado en coma inducido.

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