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España es el país de la UE en el que las familias con hijos son más pobres respecto a los jubilados
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Pobreza infantil

España es el país de la UE en el que las familias con hijos son más pobres respecto a los jubilados

A pesar del auge del empleo, una parte de la sociedad no mejora en sus condiciones de vida, haciendo que los indicadores de carencia material se desliguen del ciclo económico

Foto: Entrega de alimentos a familias vulnerables. (EP/Alejandro Martínez Vélez).
Entrega de alimentos a familias vulnerables. (EP/Alejandro Martínez Vélez).
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En los últimos años, la pobreza ha descendido en España en todos los grupos de edad, excepto en los menores de 16 años. Según refleja el indicador agrupado (tasa AROPE), el 34,7% de la población infantil está en riesgo de pobreza o exclusión social en el país, el dato más alto desde 2015. Se trata de una cifra llamativamente elevada en comparación europea, la más alta, a pesar del crecimiento económico diferencial.

Pero esta tasa de pobreza infantil no se debe a la renta o a las condiciones materiales y sociales propias de los niños, sino de los hogares en los que viven. España tiene dos particularidades que explican este fenómeno: la primera es que las familias con hijos registran datos de carencia material y social muy elevados, más que otros grupos de edad, lo cual es prácticamente una anomalía respecto a lo que sucede en el resto de países europeos.

La segunda es que la brecha de pobreza entre la población autóctona y la extranjera es también de las mayores de la UE. Teniendo en cuenta que la natalidad es muy baja en España y más aún entre las españolas (solo tienen 1,1 hijo de media por mujer), la población extranjera se encuentra sobrerrepresentada en las familias con hijos. España ya tuvo una ola migratoria elevada en los primeros años de este siglo, pero entonces la pobreza descendía en paralelo con el buen ciclo económico. Ahora la relación se ha roto.

El primer dato que llama la atención es que las familias con hijos son las que más carencias severas tienen. De hecho, España es el país de la UE en el que este tipo de hogares son más pobres en los indicadores subjetivos de pobreza en comparación con los jubilados. En concreto: la pobreza material es 4,2 puntos mayor en una familia de España de dos adultos con hijos respecto a una de un adulto de 65 o más años. En la media de la UE, las familias de dos adultos con hijos tienen menor pobreza que las formadas por una sola persona mayor (0,9 puntos menos).

"Hay una excepción en el caso español y la tasa de la pobreza de los hogares con menores es más alta de lo que podríamos esperar. Es bastante llamativo que estas familias, a pesar de tener dos progenitores, registren tanta pobreza", explicaba María Miyar, profesora de la UNED y directora de estudios sociales de Funcas, durante un debate organizado por el centro de estudios al respecto. La composición de cada tipo de hogar explica, en parte, la diferencia.

Las tasas de pobreza son mucho mayores en la población extranjera: el 16,6% de los mayores de edad nacidos en el extranjero residentes en España registran privación material y social grave, frente al 5,6% de los nacidos en España, y esto afecta al dato conjunto de familias con hijos y familias de jubilados. Entre la población de 65 o más años, solo el 8,7% es nacida en el extranjero, mientras que en las franjas de edades medias, los actuales padres de niños menores de 16 años, asciende al 28,5%.

Otra explicación es el comportamiento de las rentas de unos y otros. Mientras que las pensiones, principal fuente de ingresos de los hogares mayores, se han revalorizado al menos con la inflación y han servido como escudo de pobreza, los salarios han tardado más en recuperar el poder adquisitivo perdido y aún no lo han alcanzado en muchos casos. Además, los trabajadores extranjeros están más representados en sectores con menores sueldos, por lo que la crisis de la inflación iniciada en 2021 les ha afectado más.

Un motivo adicional es la vivienda, ya que los hogares con miembros mayores son mayoritariamente propietarios de al menos un inmueble, mientras que los hogares más jóvenes han tenido menos acceso, especialmente si no cuentan con apoyo familiar en el país, lo cual afecta especialmente a los foráneos. Por todo ello y a pesar del auge en el empleo, una parte creciente de la sociedad no mejora en sus condiciones de vida, lo cual lleva a una fragmentación social de la que alerta Cáritas. No es de extrañar que, por primera vez, más crecimiento económico y más trabajo no impliquen reducción de la pobreza material en términos agregados.

España gasta menos en prestaciones familiares

Más allá de los efectos composición que diferencian a los hogares con hijos de los hogares jubilados, España guarda un diferencial en el gasto público que se destina a unos y a otros. Las administraciones públicas españolas invierten menos en prestaciones de familia e infancia.

Según los últimos datos de Eurostat, de 2023, el gasto en ayudas como prestaciones por permiso parental, subsidios familiares, ayudas escolares y de cuidados de menores es del 1% del PIB de España frente al 1,9% de la media de la UE, mientras que está prácticamente igualada en el gasto en pensiones de envejecimiento, un 10,2% respecto a un 10,4%, por lo que habría margen para converger.

En el apartado en el que más se ha ido igualando España es en las prestaciones de exclusión social (el Ingreso Mínimo Vital, fundamentalmente), que ya son el 0,7% del PIB, tres décimas menos que en la media de la UE. La ayuda tiene un complemento relativamente reciente por infancia (CAPI) y su cobertura ha mejorado en los últimos años, pero el non take up sigue rondando el 72%, según la AIReF.

"No hay un plan concreto"

Aparte de los problemas de falta de alcance y de solicitud de las prestaciones disponibles, que requieren reformulaciones administrativas, los economistas apuntan a motivos estructurales que explican estas tasas de pobreza tan elevadas, incluso en los hogares que tienen un trabajo. Según expuso Miyar en el citado debate de Funcas, España mantiene un problema de productividad que hace que los salarios estén siendo insuficientes: "Por muchas quejas que formulemos no acabamos de mejorar y no hay un plan concreto para mejorar el modelo productivo ni los salarios más bajos".

Coincide Miguel Ángel Malo, profesor de economía de la Universidad de Salamanca, a lo que añade un doble problema de diseño de políticas. "Por un lado, tenemos políticas del mercado de trabajo que son poco efectivas y, por otro, la cuestión de que las políticas de redistribución de renta tienen escasa efectividad cuando uno las compara con las de otros países". Esto se debe a que los impuestos reducen muy poco la desigualdad en España (solo un 2,8%), dejando el mayor papel a las pensiones, centradas en los mayores.

Foto: 4-4-millones-personas-viven-hacinadas-espana

Respecto a la subida del salario mínimo interprofesional como herramienta para combatir la pobreza, Milagros Paniagua, asesora en la Agencia Tributaria, señala que es una medida "positiva", pero insuficiente si la mayor parte del ingreso termina destinándose a la vivienda. No obstante, reconocen que no es una herramienta enfocada para disminuir la pobreza infantil y que serían necesarias más acciones concretas para menores que viven en hogares pobres. En este sentido, Miyar propone rebajar la carga de cotizaciones sociales de los empleadores en los salarios muy bajos para fomentar contratos de más horas entre quienes tienen baja intensidad laboral.

En los últimos años, la pobreza ha descendido en España en todos los grupos de edad, excepto en los menores de 16 años. Según refleja el indicador agrupado (tasa AROPE), el 34,7% de la población infantil está en riesgo de pobreza o exclusión social en el país, el dato más alto desde 2015. Se trata de una cifra llamativamente elevada en comparación europea, la más alta, a pesar del crecimiento económico diferencial.

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