Europa se enreda con los activos rusos congelados y complica las negociaciones
La utilización de los activos rusos congelados en Bélgica desde la invasión de Ucrania se ha convertido en un escollo de indudable trascendencia en el complejo proceso de negociaciones entre Rusia y EEUU
El primer ministro belga, Bart de Wever. (EFE/EPA/Olivier Hoslet)
Era de esperar y por fin ha llegado el día. La utilización de los activos rusos congelados en Bélgica desde la invasión de Ucrania se ha convertido en un escollo de indudable trascendencia en el complejo proceso de negociaciones entre Rusia y EEUU. Francia y Alemania quieren que se utilicen ya esos activos —en torno a 193.000 millones de euros— para la reconstrucción de Ucrania, pero Bélgica, que es el Estado donde están depositados al ser la sede de Euroclear (el organismo que liquida y compensa las transacciones financieras), se opone radicalmente por miedo a que los tribunales acusen al Estado belga de realizar una confiscación ilegal.
Su directora general, Valérie Urbain, declaró recientemente a Le Monde que la confiscación sería contraria a la ley, según el derecho internacional, y debilitaría la posición de Europa. En esta línea, el primer ministro belga, Bart De Wever, ha hablado de que sería una "expropiación" también ilegal que podría desembocar en una crisis del euro. La propia Euroclear ha admitido en sus comunicaciones a los mercados financieros que, como consecuencia de las sanciones y contramedidas contra Moscú, la entidad que liquida las transacciones se enfrenta a "múltiples procedimientos en los tribunales rusos".
La Corte Internacional de Justicia ya ha sido beligerante en otras ocasiones cuando se pretende atentar contra la inmunidad soberana de los Estados. En 2012, en una sentencia histórica, dictaminó que Italia violó la inmunidad de Alemania cuando permitió que las reclamaciones de indemnización de la II Guerra Mundial pudieran tramitarse en los tribunales italianos al intentar confiscar bienes estatales alemanes.
No hay que olvidar que el derecho internacional protege los activos financieros de un país como si se tratara de las reservas de un banco central. Por lo tanto, su confiscación violaría el principio de soberanía y podría ser impugnada ante tribunales internacionales. Moscú, a través del principal banquero ruso, Andrei Kostin, ya ha advertido que Rusia tomará represalias si la Unión Europea utiliza los activos congelados para un préstamo a Ucrania, lo que llevaría "a medio siglo de litigios". Por el momento, Europa solo ha obtenido los rendimientos financieros de los activos rusos y ha utilizado esos recursos para ayudar a Ucrania, aunque el capital continúa intacto.
Devolver el golpe
Se estima que alrededor de 176.000 millones de euros del montante total que se invirtieron en bonos ya han vencido y se han convertido en efectivo, mientras que el resto vence entre 2026 y 2027. Analistas citados por The New York Times sospechan que Rusia podría devolver el golpe confiscando los activos de empresas e individuos extranjeros de los países que respalden la operación. Rusia ya ha confiscado las operaciones de varias empresas occidentales.
Euroclear ha incluido en sus cuentas del tercer trimestre de este año unos ingresos adicionales por intereses de los activos sancionados por Rusia equivalentes a 3.900 millones de euros, lo que representa una disminución interanual del 25% debido a los recortes de los tipos de interés. Euroclear ya ha provisionado 2.600 millones de euros como contribución inesperada para el ejercicio 2025, de los cuales 1.600 millones se han pagado a la Comisión Europea en julio de 2025. A finales de septiembre de este año, el balance de Euroclear Bank ascendía a 227.000 millones de euros, de los cuales 193.000 millones corresponden a activos rusos sancionados. La propia Euroclear ha admitido en su última comunicación a los mercados que, como consecuencia directa de las sanciones y contramedidas, se enfrenta "a múltiples procedimientos en los tribunales rusos".
Por medio también se ha colado el propio Banco Central Europeo (BCE), que, según ha reveladoFinancial Times, se ha negado a respaldar un préstamo de 140.000 millones de euros a Ucrania destinados a la reconstrucción. Por si esto fuera poco, EEUU también quiere su parte y Trump ha propuesto invertir 100.000 millones de dólares de los activos rusos en la reconstrucción, recibiendo a cambio el 50% de los beneficios de esta operación.
¿Quién paga la reconstrucción?
Europa debería añadir otros 100.000 millones de dólares, pero para eso necesita que se descongelen los fondos depositados en Euroclear. Lo que en el fondo subyace en la polémica es una pugna por conocer quién paga la reconstrucción, y Europa no lo tiene claro. Entre otras razones, porque algunos aliados de Putin tienen derecho de veto o se necesita una mayoría cualificada para adoptar una decisión común.
Lo cierto es que, sin el respaldo del BCE a esa operación, se incrementará la deuda de la Unión Europea, pero fuentes del banco central dijeron al FT que disponer de los activos sería lo mismo que violar el mandato de los banqueros de Fráncfort. En particular, porque supondría financiar directamente a los gobiernos, lo que está taxativamente prohibido.
La otra posibilidad es que los Estados asuman las garantías del préstamo, pero eso penalizará sobre todo a los países más endeudados. Según la propuesta de la Comisión, Rusia conservaría el derecho a los activos, que solo recuperaría si acepta pagar reparaciones de guerra. Para colmo, Ucrania atraviesa una enorme crisis de liquidez que complica su capacidad en el frente y debilita políticamente al propio Zelenski, con problemas tras la renuncia de su número dos por un asunto de corrupción.
Tras fracasar un primer intento en octubre de este año, se espera que la decisión sobre los fondos rusos se adopte en la próxima cumbre europea del 18 y 19 de diciembre, pero hasta entonces todo son especulaciones. La otra opción para financiar la reconstrucción de Ucrania es tirar del Fondo Monetario Internacional (FMI), pero esta operación también incorpora riesgo. Kiev precisa entre 2026 y 2029 de unos 136.500 millones de dólares para cubrir sus necesidades financieras que tendrían que ser sufragadas por los países miembros del FMI. Desde el comienzo de la invasión rusa, Ucrania depende enteramente de la ayuda exterior para pagar sueldos públicos y pensiones, mantener el esfuerzo de guerra y sostener su viabilidad como Estado.
Era de esperar y por fin ha llegado el día. La utilización de los activos rusos congelados en Bélgica desde la invasión de Ucrania se ha convertido en un escollo de indudable trascendencia en el complejo proceso de negociaciones entre Rusia y EEUU. Francia y Alemania quieren que se utilicen ya esos activos —en torno a 193.000 millones de euros— para la reconstrucción de Ucrania, pero Bélgica, que es el Estado donde están depositados al ser la sede de Euroclear (el organismo que liquida y compensa las transacciones financieras), se opone radicalmente por miedo a que los tribunales acusen al Estado belga de realizar una confiscación ilegal.