Ribera rechaza la ofensiva de las telecos en la UE: "El principal obstáculo no es la ley de fusiones"
La vicepresidenta de Competencia de la Comisión Europea rechaza el análisis de las grandes telecos que culpan a las normas europeas de fusiones de sus problemas de inversión
La vicepresidenta para una Transición Limpia, Justa y Competitiva de la Comisión Europea, Teresa Ribera. (EFE/Luis Gandarillas)
La ofensiva de las grandes ‘telecos’ en la Unión Europea para conseguir una simplificación "drástica" de las normas europeas de fusiones y adquisiciones no está convenciendo a Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea a cargo de Competencia. "La principal barrera no es la regulación de fusiones, es el mercado en el que operan", ha explicado la española en una conversación con un grupo de medios europeos, entre los que se encontraba El Confidencial. En julio los consejeros delegados de 23 de las grandes empresas de telecomunicación europea enviaron una carta a Ribera, a Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, y a Henna Virkkunen, vicepresidenta ejecutiva a cargo de Soberanía Tecnológica, pidiendo cambios rápidos en las normas europeas.
"El tamaño importa. Europa cuenta con más de 100 operadores móviles en 27 países; a menos que la Comisión tome medidas audaces con la intención claramente expresada de abordar la necesidad de escala, las industrias europeas seguirán careciendo de la fuerza necesaria para invertir al mismo ritmo que sus competidores en Estados Unidos, Asia y otros mercados", señalaron los 23 consejeros delegados. La respuesta de Ribera es directa: "Es bueno contar con grandes actores que sean capaces de invertir, reinvertir e innovar, pero no a costa de socavar la posibilidad de contar con diferentes proveedores en un mercado determinado".
En una conversación que se centró en las conclusiones de su primer año como vicepresidenta ejecutiva de laComisión Europea, Ribera insistió en señalar al mercado como el principal problema. "He entendido que hay empresas de telecomunicaciones que tienen enfoques anticuados en cuanto a la forma en que los reguladores nacionales gestionan el espectro", ha explicado la española. Todo ocurre al mismo tiempo que las grandes 'telecos' han aumentado su actividad en Bruselas ante la reforma de las directrices de fusiones horizontales (HMG, por sus siglas en inglés).
Muchos consideran que las HMG se deben revisar para reducir el control sobre fusiones y adquisiciones significativamente, y argumentan que fue una de las recomendaciones del informe sobre la competitividad que Mario Draghi presentó en 2024. "Nadie ha pedido, ni siquiera Mario Draghi, y estoy un poco cansada de escuchar esto una y otra vez porque no es cierto, pidió deshacerse de la competencia para facilitar monopolios o duopolios u oligopolios. En su informe, insistió en la necesidad de contar con una competencia sana para garantizar la innovación", ha respondido la vicepresidenta. "Había una necesidad real de actualizar estas directrices. Las últimas se adoptaron en 2004 y el mundo ha cambiado en los últimos tres años, pero lo ha hecho inmensamente más en los últimos 20 años", subraya Ribera, que deja claro que "lo que no hemos hecho, no lo podría favorecer eso, y menos aún en estas circunstancias, es abrir la regulación (de fusiones y adquisiciones). Creo que tenemos un marco adecuado en la regulación existente que permite una actualización relevante de los criterios que podemos aplicar", añade.
El argumento central de las grandes tecnológicas es que la fragmentación del mercado, con muchas pequeñas empresas empujando a la baja los precios, impide a las compañías contar con el capital necesario para poder hacer las inversiones necesarias en redes e infraestructuras modernas, como la fibra, el 5G o el 6G. En la nota circulada por la Comisión Europea para la consulta pública de la reforma de las HMG, los técnicos comunitarios ya apuntaban en una dirección muy contraria. "La escala podría proporcionar a las empresas beneficios tales como menores costes, mejor acceso a los mercados de capitales o capacidades de I+D+i que aumenten su capacidad de invertir e innovar", subrayaba el texto, pero explicando que "el tamaño de las empresas no suele reflejar la capacidad de invertir e innovar, ya que muchas de las empresas más innovadoras en sectores como el farmacéutico, la biotecnología, el digital o la alta tecnología son PYME".
La visión de Ribera ya se filtró en un discurso enLisboa a finales de octubre. "Las empresas que operan en varios Estados miembros y ofrecen productos de alta calidad contribuyen a eliminar las barreras comerciales y a conectar mejor el mercado europeo. Esto es especialmente importante en sectores en los que es difícil crecer de forma natural más allá de las fronteras, como las telecomunicaciones. Muchos mercados siguen siendo en gran medida nacionales, lo que demuestra que aún hay margen para una mayor integración", explicó en Portugal. En esta última conversación, Ribera insiste en que hay que "pensar en cómo podemos ser mucho más serios sobre la Unión Europea y el proyecto europeo".
Las grandes ‘telecos’ han puesto sus ojos también en la Ley de Redes Digitales (DNA, por sus siglas en inglés), con la esperanza de que se abriera la mano para facilitar más fusiones a nivel nacional, con menos operadores que puedan invertir más en infraestructura. Estaba previsto que Virkkunen desvelara la DNA a lo largo de noviembre, pero la presentación se ha retrasado ya hacia finales del mes de enero.
Unos EEUU "groseros"
Buena parte de la conversación ha girado en torno a la relación con los EEUU, especialmente después de que esta semana sus representantes comerciales, Howard Lutnick y Jamieson Greer, de visita en Bruselas, insistieran en que si la Unión Europea quiere que se reduzcan los aranceles contra el acero y el aluminio, que se sitúan en el 50%, y no se amplíe la lista de derivados afectados por esos gravámenes, el club debería revisar sus normas digitales como la Ley de Mercados Digitales (DMA) que supervisa la propia Ribera. "Es grosero vincular cosas que no están relacionadas", responde la española.
"Pedir a una jurisdicción soberana que baje la protección de su mercado y sus consumidores si quieren algo o amenazar con una medida de represalia no es la forma en la que los socios se relacionan entre sí", ha subrayado, explicando que "la aplicación de la ley y esto es inevitable". "Es bastante obvio que los instrumentos de competencia no pueden estar sujetos a un interés partidista proveniente de alguien más - EEUU - que intenta beneficiarse de este mercado sin cumplir las reglas", apunta la encargada de Competencia, que explica que "no tiene sentido (...) subordinar nuestra capacidad soberana para regular y proteger a los ciudadanos y garantizar un mercado que funcione".
Simplificación, no desregulación
Sobre la agenda de la Comisión Europea de simplificación, que está revisando buena parte del Pacto Verde Europeo del que Ribera es defensora, la vicepresidenta ha señalado que si se mantienen los objetivos y se busca "ser competitivos para producir riqueza y apoyar el estado de bienestar es mejor hacerlo si se puede de forma sencilla, reduciendo burocracia", pero ha denunciado el "juego político" que se ha vivido en el Parlamento Europeo, dirigido a "transformar una propuesta de simplificación en una gran lucha por desregular".
La española se refiere al acuerdo entre el Partido Popular Europeo (PPE), los ultraconservadores de ECR y los partidos de extrema derecha en la Eurocámara que han hecho una revisión mucho más dura del paquete de simplificación sobre aspectos de diligencia debida.
La ofensiva de las grandes ‘telecos’ en la Unión Europea para conseguir una simplificación "drástica" de las normas europeas de fusiones y adquisiciones no está convenciendo a Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea a cargo de Competencia. "La principal barrera no es la regulación de fusiones, es el mercado en el que operan", ha explicado la española en una conversación con un grupo de medios europeos, entre los que se encontraba El Confidencial. En julio los consejeros delegados de 23 de las grandes empresas de telecomunicación europea enviaron una carta a Ribera, a Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, y a Henna Virkkunen, vicepresidenta ejecutiva a cargo de Soberanía Tecnológica, pidiendo cambios rápidos en las normas europeas.