Hace año y medio, en este mismo periódico, Matilde Almandoz, presidenta de OPC España (Organización Profesional de Congresos), denunciaba que no existían estudios “serios”, relevantes y de impacto, sobre el turismo MICE —reuniones, conferencias, viajes empresariales y eventos corporativos—.
El turismo de negocios y ocio crecerá casi un 20% en la próxima década. Lo detalla Concur (empresa estadounidense de software para gestión de viajes de empresas): el mercado global de viajes ‘bleisure’ —una palabra que combina ‘business’ y ‘leisure’ — se valoró en 692.700 millones de dólares en 2024. La tasa de crecimiento anual prevista entre 2025 y 2035 será del 17,8%.
“Lo fundamental es el tiempo de trabajo, pero también se aprovecha para conocer y vincularse más al destino a través de un programa social o complementario que permite al profesional enriquecerse con la experiencia”, explica Almandoz, tras destacar como un valor fundamental del crecimiento MICE el tener reuniones cara a cara tras haber superado la pandemia del Covid-19.
Tercera posición mundial
España ocupa la tercera posición mundial en el turismo de reuniones y eventos, con una facturación de 14.296 millones de euros en 2024, equivalente al 3,2% del PIB turístico nacional. El crecimiento interanual es del 7%, según un informe de este mismo año del Spain Convention Bureau. El número de asistentes a los eventos, según la responsable de la OPC, se acerca a un crecimiento de porcentaje de casi dos dígitos.
Los datos de Caixabank Research indican que el turismo por motivos profesionales se ha reducido un 13%, entre 2019 y 2024, un recorte que afecta especialmente a los hoteles, ya que el 86% de los turistas de negocios se aloja en un hotel cuando visita España. El informe también destaca los recortes en los gastos por desplazamiento por parte de las empresas.
Según un estudio de Uber para Empresas, octubre y noviembre concentraron el 23% de los viajes de negocio en España durante 2024, consolidándose un año más como los meses con mayor actividad corporativa en términos de movilidad. En 2025 esta tendencia se encuentra asentada y noviembre superaría a octubre. “Esta diferencia respecto a otros meses tiene que ver con la necesidad de cerrar acuerdos comerciales antes de fin de año, por la premura por ultimar los presupuestos empresariales de cara a 2026”.
Son meses donde se intensifican las reuniones presenciales, visitas a clientes y desplazamientos entre sedes. En este contexto, cabe destacar también el mes de junio como otro pico de movilidad corporativa, “justo antes del parón estival, de manera que se puedan ir haciendo efectivos los acuerdos antes de los meses de vacaciones”, según los mismos datos de Uber para Empresas.
Es evidente que la movilidad terrestre corporativa en España se encuentra inmersa en una “transformación profunda, estructural y multifactorial, donde se ha desarrollado un ecosistema con múltiples servicios y herramientas que ofrecen nuevas formas de desplazarse”. Nueve millones de usuarios han abierto el último año la aplicación de Uber desde o hacia el aeropuerto madrileño de Barajas y el 40% son clientes internacionales, confirman fuentes oficiales de Uber a este diario.
El 48% de las compañías utiliza coches de empresa. Pero este dato está cambiando y más que lo hará en los próximos años
La Asociación Ibérica de Gestores Viajes de Negocio (IBTA), organización española de viajes y reuniones de empresa, certifica que las compañías ya no se mueven “como lo hacían hace cinco años, y en muchos casos, ni siquiera como hace un año. Este cambio no solo afecta a los patrones de desplazamiento, sino que redefine la forma en que se concibe, gestiona y optimiza la movilidad en el entorno empresarial”.
Adriana Guzmán, directora de Uber para Empresas en el sur de Europa, recuerda en declaraciones a El Confidencial que en España el 48% de las compañías utilizan coches de empresa. Pero este dato está cambiando y más que lo hará en los próximos años: “Solo un 58% de la generación Z tiene carné de conducir”, indica Guzmán. El ‘bleisure’ y el teletrabajo refuerzan esta tendencia. También que la sostenibilidad es un elemento clave para la toma de decisiones.
Un estudio del Instituto de Estudios Económicos titulado El turismo de eventos en la Comunidad de Madrid: una aproximación a su impacto económico refleja que por cada euro invertido en el segmento de eventos entre cinco y 25 euros se revierten en la economía regional. La administración madrileña recupera hasta 4,6 euros por euro de apoyo público cuando existe evidencia auditada.
Ifema Madrid fue, de largo, quien más tiró de este segmento turístico en esta comunidad: alcanzó en 2024 un impacto económico de 5.779 millones de euros (el 2% del PIB regional) y supuso una contribución fiscal de 1.064 millones de euros. En 2024, la Comunidad de Madrid alcanzó un máximo histórico de 8,8 millones de turistas internacionales, un 15,5% más que en 2019. Madrid figura entre los tres principales destinos urbanos de Europa.
Falta de consenso
El fenómeno del ‘bleisure’ es reciente. “La bibliografía existente ofrece una visión incompleta de los procesos y las implicaciones de los viajes de ‘bleisure’ y, en el contexto de este estudio, revela una falta de consenso sobre la combinación de motivos de negocios y ocio que llevan a las personas a ofrecerse voluntarias para viajar al extranjero por motivos de trabajo”, indican los investigadores Jessica Lichy y Fraser McLeay en la revista ‘Journal of Travel & Tourism Marketing’, publicada en 2017.
Eso sí, se ha producido una motivación de los viajeros de ‘bleisure’ basada en “la sed de nuevas habilidades, la aventura (escapistas), la novedad (trabajadores vacacionales), la transferencia de conocimientos (compartidores altruistas de conocimientos) y las asociaciones de investigación/financiación”.
Hace año y medio, en este mismo periódico, Matilde Almandoz, presidenta de OPC España (Organización Profesional de Congresos), denunciaba que no existían estudios “serios”, relevantes y de impacto, sobre el turismo MICE —reuniones, conferencias, viajes empresariales y eventos corporativos—.