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O todo o nada: el trilema del Gobierno ante el baile de sillones económicos en la eurozona
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O todo o nada: el trilema del Gobierno ante el baile de sillones económicos en la eurozona

Cuerpo podría disputar el cargo que queda vacante al frente del Eurogrupo, pero al mismo tiempo está comenzando el reparto de altos puestos del Banco Central Europeo

Foto: El ya expresidente del Eurogrupo Paschal Donohoe. (DPA/Consejo Europeo/Frederic Sierakowski)
El ya expresidente del Eurogrupo Paschal Donohoe. (DPA/Consejo Europeo/Frederic Sierakowski)
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El juego de los altos cargos en la Unión Europea nunca es sencillo. Se trata de un tablero en el que hay que tener en cuenta muchas piezas, en el que hay que jugar con paciencia, mirada larga y disposición a sacrificar algunas posiciones sensibles a cambio del premio gordo. Una partida complicada es la que se le presenta al Gobierno español próximamente en el horizonte, con varias carreras abiertas por altos cargos económicos en la Unión Europea. Carlos Cuerpo, ministro de Economía, tendrá ahora que decidir qué fichas mover, cuáles sacrificar y cuál es el objetivo final.

A los puestos que ya estaba previsto que se liberaran, es decir el reparto de los cargos clave en el Banco Central Europeo (BCE), especialmente el de la presidenta Christine Lagarde en 2027, se suma ahora la presidencia del Eurogrupo, el foro de ministros de Finanzas de la Eurozona, después de que el irlandés Paschal Donohoe, que ocupaba el puesto desde 2020, haya decidido dimitir para marcharse a Washington a ser el número dos del Banco Mundial.

Donohoe dimite solamente unos meses después de que en julio Cuerpo, junto con su colega socialista, el lituano Rimantas Šadžius, retiraran su candidatura ante la imposibilidad de ganar al irlandés, por lo que ahora muchos ojos se posan sobre ellos dos. Además, recientemente ha quedado libre la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés), que ocupaba el español José Manuel Campa, que sorpresivamente decidió dimitir en septiembre. Así, en cuestión de pocos meses España perderá varios puestos clave, porque al de Campa se sumará el de Luis de Guindos, actual vicepresidente del BCE, cuyo mandato termina en 2026. Cómo juegue sus cartas con todas esas vacantes será clave para compensar la pérdida de puestos relevantes.

Aunque España no se estaba posicionando para ocupar el mismo puesto en Frankfurt de De Guindos con un español, Madrid sí que está dejando claro que se quiere uno de los otros cargos que van a quedar vacantes en los próximos años, entre los que se encuentran por ejemplo el del economista jefe Philip Lane, el de Isabel Schnabel en 2027, o la caza mayor, el puesto de Lagarde. Hay nombres de españoles para varios de esos huecos, como por ejemplo es el de Margarita Delgado, que en 2020 perdió su carrera para hacerse con el Mecanismo Único de Supervisión (MUS) a pesar de ser considerada como favorita ante la alemana Claudia Buch. Ocurrió en plena campaña de Nadia Calviño para hacerse con el Banco Europeo de Inversiones (BEI). Porque en la partida, como se ha dicho, se sacrifican piezas.

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En los últimos días ha empezado a circular con fuerza otro nombre: el del español Pablo Hernández de Cos. Aunque Bruselas es una ciudad llena de rumores, y no siempre tienen mucho fundamento, el antiguo gobernador del Banco de España (BdE) es enormemente respetado tanto en Frankfurt como en la capital comunitaria. Actualmente al frente del Banco de Pagos Internacionales, Hernández de Cos ha empezado a sonar en las encuestas de los grandes medios internacionales como el Financial Times.

No hay una total incompatibilidad entre la presidencia del Eurogrupo y un alto cargo del BCE. Donohoe ha presidido el foro informal de ministros de la Eurozona, un órgano que acumuló un enorme poder durante la crisis del euro pero que desde hace un lustro está perdiendo cada vez más peso, al mismo tiempo que Lane ostentaba el puesto de economista jefe del eurobanco. Pero en el caso español sería difícil justificar ocupar el Eurogrupo, la presidencia del BEI y un puesto de peso en el BCE, y mucho más la presidencia del eurobanco.

No optar a la presidencia del Eurogrupo tampoco garantiza que España vaya a tener un alto cargo en Frankfurt, y mucho menos la presidencia. La candidatura de Hernández de Cos sería sólida, aunque con rivales muy fuertes como el holandés Klaas Knot o el alemán Joachim Nagel, pero requeriría invertir un enorme capital político en ella sin tener garantizado el éxito. ¿Mejor pájaro en mano —e intentar cerrar aquí y ahora la presidencia del Eurogrupo— que ciento volando? O, quizás, la pieza sacrificable podría ser el propio foro de ministros de la zona euro.

Una candidatura fallida al Eurogrupo también puede traducirse en deudas pendientes y en pedir a otras capitales que te respalden en una carrera posterior a otro cargo. No es descabellado porque, al fin y al cabo, fue precisamente parte de la estrategia de De Guindos para llegar al BCE y de Calviño para obtener la presidencia del BEI. De alguna forma el resto de socios tenían una deuda con ellos. Por lo tanto, en Bruselas, disputar una carrera no es sinónimo de querer ganarla. Pero si España de verdad apuesta por la joya de la corona económica y por hacerse con el BCE, el Gobierno tendría que usar las otras vacantes para recabar apoyos de países considerados como "halcones", y apoyar a algunos de sus candidatos en las otras carreras, como la del puesto de De Guindos, para el que se postula el finlandés Olli Rehn, el cargo de Campa al frente de la EBA o, también, el puesto del Eurogrupo.

El juego de los altos cargos en la Unión Europea nunca es sencillo. Se trata de un tablero en el que hay que tener en cuenta muchas piezas, en el que hay que jugar con paciencia, mirada larga y disposición a sacrificar algunas posiciones sensibles a cambio del premio gordo. Una partida complicada es la que se le presenta al Gobierno español próximamente en el horizonte, con varias carreras abiertas por altos cargos económicos en la Unión Europea. Carlos Cuerpo, ministro de Economía, tendrá ahora que decidir qué fichas mover, cuáles sacrificar y cuál es el objetivo final.

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