El Gobierno tira la toalla con el pleno empleo por el aumento de la inmigración
El Ministerio de Economía acaba de elevar su previsión de paro en su último cuadro macro. El ritmo del empleo supera sus previsiones, pero el aumento de la población dificulta la reducción del desempleo
El Gobierno presenta el nuevo cuadro macro. (Europa Press/Eduardo Parra)
Hubo unos meses en los que la promesa preferida del Gobierno en materia económica era el "pleno empleo". Por aquel momento, la ministra de Economía era Nadia Calviño y España había reducido la tasa de desempleo en casi cinco puntos en apenas dos años. En un evento de campaña organizado junto al presidente, Pedro Sánchez, Calviño aseguró: "Nuestro objetivo para la próxima legislatura tiene que ser lograr el pleno empleo". También Sánchez puso esta promesa en el centro de su discurso de investidura: "Vamos a seguir creando trabajos de calidad, y ayudando a los jóvenes y a los parados a incorporarse al mercado laboral, hasta lograr alcanzar el pleno empleo". Por si fuera poco, remarcó la ambición de su meta: "Siempre soñada y nunca lograda antes en nuestro país".
Hace meses que la expresión desapareció de los discursos del Gobierno. Y no es porque el empleo no vaya como pensaba Calviño en ese momento. El ritmo de la ocupación ha superado todas las previsiones, pero el *boom* de la inmigración que vive España ha frenado la caída de la tasa de paro, a pesar del crecimiento económico.
El martes, el Ministerio de Economía volvió a mejorar su previsión de PIB, esta vez hasta el 2,9% para el año en curso. Pero, en paralelo, también elevó en dos décimas su previsión de tasa de paro, hasta el 10,5%.
Ahora también prevé que la tasa de paro será más alta durante todo el horizonte de proyección, que se prolonga hasta 2028. Su nueva previsión sitúa la tasa de paro en el 9,9% el próximo año y en el 9,5% en 2027. Esto es, España agotará la legislatura sin siquiera acercarse al pleno empleo. Y la Comisión Europea es aún más pesimista y cree que el paro seguirá siendo del 9,8% el próximo año.
El problema no está en la creación de empleo, ya que el ritmo del mercado laboral incluso está superando las expectativas del Gobierno. En el Plan de Estabilidad publicado en la primavera de 2023, el Ministerio de Economía anticipaba que en 2025 habría algo más de 21,9 millones de ocupados en España. La realidad ha superado esta cifra en nada menos que medio millón de ocupados. La nueva previsión del ministerio anticipa que la ocupación promedio del año será de casi 22,5 millones de personas.
Pero este ritmo de creación de empleo apenas permite cubrir los flujos migratorios netos. Con casi dos tercios de la legislatura agotados, el número de ocupados ha aumentado en 1,1 millones de personas (dato desestacionalizado de la EPA), mientras que el número de desempleados apenas se ha reducido en 330.000 personas.
Por cada tres empleos que se han creado, solo ha salido del desempleo una persona. Un dato que refleja a la perfección el impacto que está teniendo el aumento de la población activa por la inmigración sobre el mercado laboral. Las expectativas de conseguir el pleno empleo se han visto truncadas.
A medida que un país avanza hacia el pleno empleo, surgen tensiones en el mercado laboral por la falta de mano de obra que tienden a restringir el crecimiento económico. En ese escenario, surgen puestos de trabajo vacantes que obligan a las empresas a aumentar sus salarios para competir por la mano de obra. Esto no ha ocurrido en España, al menos de forma generalizada, porque los inmigrantes han alejado la posibilidad de alcanzar el pleno empleo.
En ese evento de la campaña electoral de julio de 2023, Sánchez y Calviño se marcaron dos objetivos concretos más allá del genérico "pleno empleo": el paro juvenil y el paro estructural.
Sánchez explicó que el paro juvenil "son 184.000 [desempleados de menos de 25 años]. Este país puede, por supuesto, reducir en más de 100.000 el desempleo juvenil". Dos años y medio después, el número de parados ha aumentado en casi 10.000 personas. Para comparar los dos mismos meses, en julio de este año había 175.000 parados de menos de 25 años. Esto es, en los dos primeros años de legislatura, el desempleo juvenil se redujo en apenas 9.000 personas, muy lejos del objetivo de recortarlo en "más de 100.000 personas" que planteó Sánchez para el final de la legislatura.
Respecto a la tasa de paro estructural, aquí puede haber más dudas, ya que no es un dato observable, sino un cálculo que hacen los economistas. El objetivo que fijaron Sánchez y Calviño en la campaña electoral era llegar al 8% de paro estructural al final de la legislatura. Esa cifra es del todo imposible, porque el propio Ministerio de Economía prevé que la tasa de paro observada siga en el 9,5% en 2027.
Volviendo a la tasa de paro estructural, la Comisión Europea actualizó sus cálculos y proyecciones este mismo lunes. Estima que España tiene ahora mismo un desempleo estructural del 12,1% y que en la primera mitad de la legislatura solo lo ha reducido en 0,9 puntos. De cara a la segunda mitad de la legislatura, prevé que se sitúe en el 11,4%, todavía muy lejos del 8% que prometía el Gobierno.
El crecimiento de la población que está viviendo España genera un impulso económico que retroalimenta el avance del PIB. La nueva población que llega genera demanda (aunque sea escasa), lo que genera actividad económica. Pero también prolonga una holgura en el mercado laboral que podría estar afectando a la evolución de los salarios. En cualquier caso, la inmigración está ayudando al Gobierno a sostener el discurso de que la economía española crece el doble que la europea, pero ha dilapidado su gran esperanza de proclamar el pleno empleo.
Hubo unos meses en los que la promesa preferida del Gobierno en materia económica era el "pleno empleo". Por aquel momento, la ministra de Economía era Nadia Calviño y España había reducido la tasa de desempleo en casi cinco puntos en apenas dos años. En un evento de campaña organizado junto al presidente, Pedro Sánchez, Calviño aseguró: "Nuestro objetivo para la próxima legislatura tiene que ser lograr el pleno empleo". También Sánchez puso esta promesa en el centro de su discurso de investidura: "Vamos a seguir creando trabajos de calidad, y ayudando a los jóvenes y a los parados a incorporarse al mercado laboral, hasta lograr alcanzar el pleno empleo". Por si fuera poco, remarcó la ambición de su meta: "Siempre soñada y nunca lograda antes en nuestro país".