España terminará 2026 con más de 50 millones de habitantes
La ganancia de población es clave para sostener el crecimiento económico diferencial en un momento complicado para el sector exterior, pero no será suficiente para converger en renta per cápita con las economías del euro
La economía española acumula una etapa de sorpresas positivas tras la recuperación de la pandemia que le ha permitido registrar un crecimiento holgadamente superior al del resto de las grandes economías del euro y al de su propio potencial de la última década. El aparente 'milagro' económico se sustenta en varios pilares, como el turismo récord y el impulso de los fondos europeos de recuperación, pero el principal es realmente la ganancia de población.
Los flujos migratorios son volátiles y anticiparlos en un ejercicio de proyecciones económicas implica una elevada incertidumbre. Sin embargo, el boom demográfico que experimenta España desde 2022 ha superado las expectativas respecto a su duración y a su intensidad, con crecimientos anuales que no se observaban desde los años de la burbuja inmobiliaria. Un fenómeno que se debe exclusivamente a la llegada de población extranjera, ya que, desde 2017, España registra saldos vegetativos negativos, es decir, más defunciones que nacimientos dentro de sus fronteras.
El último ejemplo de sorpresas positivas son las proyecciones macroeconómicas de otoño de la Comisión Europea publicadas este lunes. Bruselas ha revisado al alza el crecimiento del PIB de España para 2025 y 2026 hasta el 2,9% y el 2,3%, respectivamente, pero también la ganancia de población hasta el 1,1% este año y el 1% el próximo. En las proyecciones de primavera se esperaban crecimientos del 0,8% y el 0,7%, respectivamente. Con el nuevo escenario, España alcanzará los 50 millones de habitantes a finales de 2026.
En concreto, la Comisión calcula que el uno de enero de 2027 España tendrá 50.368.800 habitantes y, para llegar a esa cifra, ganará un promedio de medio millón de personas al año entre el uno de enero de 2025 y 2027. En la historia reciente, estos crecimientos solo fueron superados en el periodo 2002-2008, con un aumento promedio de 729.100 personas al año, en un periodo en el que la natalidadnacional todavía era algo superior a la mortalidad. Tras el estallido de la burbuja, España frenó la atracción de inmigrantes y entre 2013 y 2015 incluso perdió 343.100 habitantes.
Estas cifras contrastan con las publicadas solo unos meses antes, en mayo de 2025, cuando la Comisión estimaba un crecimiento anual de 400.000 habitantes en el promedio 2024-2026, lo que habría impedido llegar a los 50 millones en ese año. Con el nuevo escenario, la Comisión se acerca a las proyecciones del INE, que ya pronosticaban rebasar la barrera de los 50 millones de habitantes a finales de 2026, mientras que las de Eurostat (en las que se basan los técnicos de la Comisión) aún alejan ese hito hasta finales de 2028.
Más allá de las proyecciones, los datos provisionales de la estadística continua de población del INE reflejan que el 1 de octubre de 2025 había 49,4 personas en España y se habían ganado 474.454 habitantes en los diez primeros meses del año, por lo que todo apunta a que este año se ganarán más de 500.000 habitantes.
Las proyecciones de otoño de Bruselas no incluyen un desglose de la composición de la población entre países de nacimiento, pero la tendencia de los últimos años es clara. En 2014, el 12,8% de la población residente en España era nacida en otro país, mientras que en 2024 era ya el 18,4%, una evolución similar a la de Alemania, con un 19,1%.
Es previsible que en los próximos años el fenómeno se acelere mucho más en España debido a la situación económica de la primera potencia del Euro. La Comisión tan solo anticipa un crecimiento de la población para alemana del 0,1% para 2025 y estancamiento en 2026 y 2027, empeorando respecto al escenario de primavera. España se convierte así en el principal destino de la inmigración de la UE y uno de los retos principales es desbloquear la crisis de vivienda para no crear bolsas de pobreza y exclusión.
La renta per cápita crecerá la mitad que el PIB
La evolución de la población es clave para gran parte de los indicadores económicos y cobra especial importancia en un momento en el que la aportación del sector exterior se ve perjudicada por los aranceles. Por ejemplo, AIReF calcula que de los 7,7 puntos de crecimiento del PIB real entre 2022 y 2025, 4,9 se explican por el crecimiento de la población entre 15 y 74 años y por el aumento del empleo.
En este escenario, la Comisión califica la situación de España hasta 2027 de "inmigración sostenida" que apuntala el crecimiento del consumo de los hogares y de la creación de puestos de trabajo. Además, repercute en más ingresos fiscales y por cotizaciones sociales, lo que proporciona un margen superior para que cuadren los cálculos de la reforma de las pensiones, al menos en el corto plazo.
Por otra parte, la inmigración también está impulsando el crecimiento del PIB per cápita, aunque en menor medida. Las mejoras observadas en el nivel educativo de los trabajadores extranjeros y en su distribución ocupacional en los últimos años están permitiendo una cierta convergencia en productividad con los trabajadores nacionales, aunque todavía se encuentran por debajo. Esto resulta en un crecimiento del PIB per cápita más lento.
Según las previsiones de la Comisión Europea, mientras que la economía crecerá un 4,3% en el periodo 2025 y 2027 y la población lo hará en un 1,95%, el PIB per cápita a precios constantes avanzará un2,1%. Por tanto, para que España converja con los umbrales europeos, hará falta un cambio de modelo productivo más intenso, no solo crecimiento económico. Para 2027, las proyecciones estiman una renta per cápita de 38.400 euros en la eurozona a precios constantes, frente a los 28.900 de España.
La economía española acumula una etapa de sorpresas positivas tras la recuperación de la pandemia que le ha permitido registrar un crecimiento holgadamente superior al del resto de las grandes economías del euro y al de su propio potencial de la última década. El aparente 'milagro' económico se sustenta en varios pilares, como el turismo récord y el impulso de los fondos europeos de recuperación, pero el principal es realmente la ganancia de población.