España, tierra de emigrantes: tres provincias tienen a más de la mitad de su población viviendo fuera
La movilidad laboral no es exclusiva de los extranjeros. La población española también se desplaza buscando mejores oportunidades, sobre todo hacia las grandes capitales
El 52% de los sorianos vive fuera de su provincia. Algunos están cerca, se han desplazado a territorios vecinos, como Zaragoza, La Rioja o Navarra, aunque la mayoría han optado por Madrid y Barcelona. Incluso tiene un 1,5% de su población residiendo en el extranjero. Dentro de la provincia, apenas quedan un 48% de los nacidos allí.
España no solo ha sido un país de emigrantes, sino que también lo sigue siendo. La población se desplaza buscando mejores oportunidades como ya lo hicieron desde el siglo XVIII, aunque esta vez no son las capitales de provincia las que concentran los flujos, sino las grandes capitales nacionales.
El caso de Soria es particular, porque tiene la atracción poblacional de cuatro zonas muy dinámicas que están relativamente cerca: Madrid, Barcelona, Zaragoza y Navarra. Es el caso más evidente, pero no es el único. Hay otras dos provincias en España que tienen más de la mitad de su población oriunda viviendo fuera: Ávila y Cuenca. Además, hay otras que están ya muy cerca de pasar este umbral. En Zamora apenas viven el 50,3% de los nacidos dentro de la provincia, en Teruel son el 51,1%, en Segovia el 53,4% y en Palencia, el 53,8%.
Estos datos muestran la cruda realidad de la España vacía, que tiene a su población repartida por España y el extranjero. Dibuja un país de emigrantes que se ven forzados a desplazarse buscando mejores oportunidades. No es tan distinto a lo que hacen quienes emigran a España desde el extranjero.
En el extremo opuesto están las islas. Casi el 92% de la población nacida en Las Palmas sigue residiendo allí; en Tenerife son el 91% y en Baleares, el 89,5%. Dentro de la Península, las provincias que más población consiguen retener son las de la Comunidad Valenciana: en Valencia viven el 89% de los nacidos allí; en Alicante, el 88% y en Castellón, el 86%.
A pesar de la alta emigración que han sufrido estas provincias de la España vacía, el grueso de su población son oriundos. Son territorios que reciben a pocos inmigrantes, por lo que quienes viven nacieron allí. Volviendo al caso de Soria, por ejemplo, el 66% de su población nació allí. Es más, el 43% de su población sigue viviendo en el mismo municipio en el que nació.
Todas estas zonas despobladas no están consiguiendo recomponer su población ni siquiera en este momento de boom migratorio. La zona de España que menos porcentaje de inmigrantes extranjeros tiene es la franja horizontal que va desde Extremadura hasta Murcia. En Jaén apenas el 5% de su población nació fuera de España. En Córdoba, Badajoz y Cáceres no alcanza el 7%. Datos que contrastan con Alicante, Baleares o Girona, donde más de una cuarta parte de sus residentes nacieron en el extranjero.
Esto explica que la crisis de la vivienda sea tan desigual en el país. Las tensiones de demanda que se viven en las principales provincias no se están reproduciendo en la zona despoblada, donde sencillamente apenas hay compradores. Este es uno de los argumentos que da el Banco de España para descartar que haya una burbuja inmobiliaria en España, ya que hay muchas partes del territorio en las que los precios están completamente estancados.
Una de las particularidades que vive España es que los flujos migratorios internos y externos no tienen los mismos destinos. Por ejemplo, hay varias provincias de la España vacía que han recibido cierta migración interior, pero apenas exterior. Se trata de regiones que tienen poco desempleo, por lo que es más fácil encontrar trabajo que en otras provincias muy saturadas, y tienen precios de la vivienda más bajos. Es el caso, por ejemplo, de Valladolid, donde el 22% de la población proviene del resto de España, mientras que menos del 10% son nacidos en el extranjero.
Esto invita a pensar que la migración exterior no siempre es eficiente. Esto es, no se dirige allí a donde podría tener mejores oportunidades, tanto en términos de exceso de mano de obra (tasa de desempleo), como también de precios de la vivienda. El escaso flujo de población hacia el norte de España ejemplifica esta situación.
Las provincias que tienen más población residente nacida en el extranjero tienen dos características muy marcadas. Son regiones de costa que reciben a muchos jubilados europeos, como Alicante, Baleares o Girona, que tienen más de un 26% de su población foránea, o son las grandes capitales, como Madrid, Barcelona o Málaga.
Mención especial merece Guadalajara, la única provincia de España en la que más de la mitad de su población ha nacido fuera. El 36% de sus habitantes procede del resto de España y el 21%, del resto del mundo. Su crecimiento se debe a que una parte de la provincia ya forma parte de la metrópoli de Madrid, aprovechando también la cercanía al aeropuerto y el corredor que sale hacia Zaragoza, Barcelona y Europa.
Aun así, una buena parte de la población nacida en Guadalajara también ha emigrado. Apenas el 60% sigue viviendo dentro de la provincia. Casi uno de cada cuatro vive ahora en Madrid y, el 3,3%, en Barcelona. Esto significa que ni siquiera siendo una de las provincias que más población está captando desde el resto de España o desde el extranjero, consigue retener a sus oriundos.
Un proceso largo
La migración de los españoles es un proceso que lleva ya varios siglos en marcha. Algunos expertos critican que se defina a esta parte del país "la España vacía" porque realmente la densidad de población siempre fue baja. Pero la acumulación de salidas de población está derivando en situaciones dramáticas con pueblos que ya no tienen vuelta atrás a la despoblación.
La situación llega a tal límite que en la mayor parte de las provincias del interior son minoría los habitantes más veteranos que siguen viviendo allí. La mayor parte han emigrado. En total, ya hay 18 provincias en las que más de la mitad de los nacidos allí hace 64 años o más vive fuera.
El caso más extremo vuelve a ser el de Soria. De los mayores de 65 años nacidos en la provincia, solo viven allí el 31%. Esto es, dos de cada tres se han tenido que buscar la vida fuera. Cuenca o Teruel viven la misma situación, mientras que Palencia, Zamora, Cáceres y Jaén no llegan al 40%. Seguramente sea más fácil que para un soriano nacido en los cincuenta sea más fácil encontrar a un compañero de su clase en Madrid que en Soria.
Pero no solo emigran los jóvenes a buscar nuevas posibilidades. También hay una fuerte salida de niños porque sus padres se mudan a otros territorios. Soria, Segovia, Ávila o Teruel han perdido ya a más del 10% de los menores de 16 años que nacieron allí. Dato que contrasta con el de Sevilla, que apenas ha perdido al 4%. Dada la baja natalidad del país, perder a los niños acelera el deterioro de estas regiones.
Todos estos datos indican que la despoblación no es un fenómeno ya agotado, sino que sigue golpeando al interior del país. España no solo ha sido un país de emigrantes, sino que lo sigue siendo, aunque el destino principal no esté fuera de las fronteras del país, sino dentro.
El 52% de los sorianos vive fuera de su provincia. Algunos están cerca, se han desplazado a territorios vecinos, como Zaragoza, La Rioja o Navarra, aunque la mayoría han optado por Madrid y Barcelona. Incluso tiene un 1,5% de su población residiendo en el extranjero. Dentro de la provincia, apenas quedan un 48% de los nacidos allí.