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La paradoja del nuevo autónomo: profesionales que huyen de la precariedad o se hunden en ella
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De consultores a falsos autónomos

La paradoja del nuevo autónomo: profesionales que huyen de la precariedad o se hunden en ella

El perfil del trabajador por cuenta propia ha empezado a cambiar en España, ya no hay tanto pequeño comerciante o transportistas y se ha disparado el número de profesionales con estudios. Pero la idea del freelance tiene agujeros

Foto: El abismo del mundo virtual. (iStock)
El abismo del mundo virtual. (iStock)
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El futuro laboral de Laura dependía de una reunión que se iba a celebrar el pasado martes. Esta joven profesional del mundo de la comunicación lleva unos 3 años trabajando para su actual empresa y había pedido una cita para renegociar sus condiciones. Asegura que la compañía, que cuenta con marcas internacionales, va bien y el dinero entra con soltura, pero ella no deja de ser pesimista. ¿Por qué? Porque pese a su educación superior, a su experiencia en el sector y a su desempeño en el proyecto, sigue cargando con el peso de ser falsa autónoma. Una de las muchas que hay en su sector.

Hace unas semanas, se publicaron unos curiosos datos interanuales del Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA). En ellos se veía cómo el número de trabajadores por cuenta propia descendió en el último año en los sectores tradicionales y creció en otros donde este modelo de trabajo no tenía tanta presencia. Un nuevo tipo de autónomo parecía vislumbrarse a lo lejos, más relacionado con profesiones liberales, técnicas y de educación superior. En principio, el cambio sonaba a un avance interesante. Una tecnificación del modelo podría mejorar sus condiciones. Sin embargo, casos como el de Laura muestran una realidad bastante diferente.

"Para empezar, yo no tuve ni opción, entré como autónoma porque era lo que había. No tengo vacaciones pagadas, tengo más problemas para el alquiler o encontrar una hipoteca, pero es que ni siquiera puedo gozar de las ventajas que puede tener un autónomo porque no me queda tiempo para otras colaboraciones", detalla Laura. ¿Por qué sigue trabajando ahí si no le gustan las condiciones? Porque buena parte de su sector funciona así. "Me encanta el trabajo y quizá lo tenga que dejar porque no me puedo sostener así. Podrían tener a una trabajadora dedicada plenamente y no me dejan, es surrealista", añade.

El sueño del freelance es algo que institucionalmente se persigue desde hace años. El cambio en el modelo productivo español, el salto a internet y a lo digital debería traer consigo una mejora sustancial en las condiciones de trabajo. Especialmente en un mundo como el de los autónomos, con tantos achaques por falta de profesionalización y valor añadido. Sin embargo, lo que muestran también los datos es que ese cambio ha generado una nueva realidad, pero que no se parece mucho a la imaginada. Cada vez se busca más personal súper cualificado, especializado, con experiencia y altos emolumentos, pero también aumenta el grupo de profesionales que se mantienen como trabajadores por cuenta propia, más por obligación de la precariedad que por decisión propia. La clase media desaparece.

Un dato que deja claro todo esto es el pinchazo de los ingresos por cotizaciones en 2025 a pesar del crecimiento del empleo autónomo. Tal y como ya publicó El Confidencial, la estadística que muestra el Ministerio de Trabajo refleja que en los ocho primeros meses de este año los autónomos que cotizan por la base mínima (los tres tramos reducidos y el primero del general) han crecido un 35,4% respecto al mismo periodo de 2024. Esto ha supuesto un cambio en la composición del colectivo: los que cotizan ahora por las bases que se han reducido en los últimos años -o se han congelado en el caso de la primera del tramo general- son el 20,3% del total frente al 15,2% del año anterior.

Además, hay un descenso acusado en el mismo periodo entre los autónomos que cotizan por bases medias, (entre la base mínima y 1,5 veces esta), que ahora son un 8,8% menos. Debido a ello, han pasado de suponer el 70,1% de los autónomos en los ocho primeros meses de 2024 al 63,3% en 2025. Los datos agregados no permiten saber con certeza si ha habido un trasvase de trabajadores por cuenta propia de las bases medias a las bases bajas o se trata de nuevos autónomos, pero ambos fenómenos han coincidido en el tiempo. Por último, han crecido los autónomos que cotizan por los tramos altos, pero su peso agregado en el conjunto es reducido, el 16,4% en 2025 (frente al 14,7% de 2024).

"Si analizamos en detalle quién está sosteniendo hoy el crecimiento del trabajo autónomo, vemos que son sobre todo mujeres e inmigrantes. No es casualidad, refleja que el autoempleo se ha convertido, en gran medida, en un refugio ante la precariedad, no en una opción de emprendimiento libre y próspero", explica María José Landaburu, secretaria general de Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores UATAE. "Por eso insistimos tanto en que no podemos celebrar el crecimiento del número de autónomas y autónomos sin preguntarnos de qué está hecho ese crecimiento. Si está sostenido por quienes el sistema expulsa, no estamos ante un auge del emprendimiento, sino ante una evidencia de la precarización del modelo laboral", añade.

Esta experta ve claro que hay un cambio de perfil, pero pide analizar a fondo los datos, para ver que no tiene por qué ser necesariamente bueno. "Estamos asistiendo a una dualización del trabajo autónomo. Unos pocos que prosperan en sectores digitalizados y globales, y una mayoría que sobrevive en condiciones cada vez más frágiles", señala. "Y si no abordamos eso con políticas públicas valientes, con protección social, cotizaciones progresivas y regulación justa del mercado digital, corremos el riesgo de convertir el autoempleo en un espejo más de la desigualdad del país".

Huir de la precariedad o hundirte en ella

Landaburu pone mucho el foco sobre el caso de las mujeres. "Recurren al trabajo autónomo porque el mercado laboral tradicional sigue penalizándolas. Conciliar es casi imposible, los contratos a tiempo parcial o temporales se concentran en ellas, y el emprendimiento individual aparece como la única salida viable. Pero no suele ser un emprendimiento elegido, sino una forma de subsistencia, con ingresos bajos, jornadas interminables y escasa protección social". Y casos como el de Vanesa Rodríguez, que están a medio camino entre esa decisión obligada y una opción para salir del hoyo de la precariedad.

Esta publicista decidió dar el salto en 2023, con más de 40 años y casi 20 años en el mundo de lo audiovisual. "En 2023, tras la pandemia y con mucho burnout, volví de unas vacaciones y básicamente no quería más reuniones que no llegaban a ninguna parte. En publicidad, en agencias donde estaba yo, la plantilla es muy joven porque son trabajos muy esclavos y precarizados, por lo que tenía pensado desde el principio que en algún momento o me iba a cliente, o me hacía autónoma. De mi entorno y edad era la última que aguantaba en agencia. O te quedas con un puestazo, o te vas", detalla. "Yo estaba en un mando intermedio (dirección creativa) y no me veía haciendo eso mucho más tiempo, ni mucho menos imaginaba ascender a algo aún más ejecutivo", añade.

Rodríguez recuerda la decisión como un salto, pero no se arrepiente: "Recuerdo que cuando le dije a un compañero que me iba, le hablé del miedo a la inestabilidad económica, pero que me estaba gastando gran parte de mi sueldo en fisio, psicólogo y canguro. También pensé que era ese momento o nunca, porque ya mis hijos no son bebés, pero aún no necesitan cada uno su propia habitación y podría poner mi despacho en casa mientras arrancaba", señala. "Ahora escribo guiones, hago propuestas que me gustan mucho más, pero también he ganado en calidad de vida, de sueño, de alimentación, de estrés, de realización profesional incluso, porque ahora tengo mil retos por delante... también en lo personal, puedo recoger a mis hijos todos los días, verlos y estar con ellos cuando tienen problemas. Recuperar algo de tiempo para pareja y amigos".

"Mi objetivo es poder encontrar pronto un contrato por cuenta ajena digno"

Esos puntos a favor que menciona Rodríguez son los que se han considerado durante mucho tiempo como claves en este cambio del tejido productivo, pero para conseguirlos hay que jugar con una serie de cartas a favor que no son fáciles de conseguir. Juan, por ejemplo, lleva un tiempo similar como autónomo y también se dedica a la comunicación, pero su situación es radicalmente distinta. A él le encantaría tener un contrato, pero no lo consigue. Cree que el hacerte autónomo ahora mismo es casi una cuestión de clase. "En estos sectores para conseguir un contrato tienes que o tener un máster, o alguien que te ayude, o solo puedes empezar por estos puestos de autónomo que pocos quieren. En mi caso no he podido pagarme un máster", señala.

Para abaratar costes trabaja gestionando redes sociales de diferentes clientes en lo que se conoce como una cooperativa de autónomos, una figura que unifica ciertos gastos y hace que los paguen en común todos los socios de esa cooperativa. Sin embargo, espera que esta situación no se alargue demasiado en el tiempo. "Mi objetivo es poder encontrar pronto un contrato por cuenta ajena digno. Al final lo que hago es sobrevivir mientras tanto", detalla.

Industrias que se reinventan

El caso de la comunicación es uno de los más llamativos y su posición es clave, pues es uno de los sectores que más está creciendo en autónomos. Según los datos del Ministerio de Trabajo, Información y comunicaciones es el segundo sector que más ha crecido en este último año. El número de autónomos bajo este epígrafe ha pasado de 85.000 a más de 94.000, creciendo más de un 10%. Solo superan estas cifras los instaladores de aires acondicionados, con números totales mucho más bajos. Pero hay otros entornos que también están probando estas nuevas soluciones.

Según la plataforma Malt, una empresa multinacional especializada en publicar trabajos para freelance, en España, la demanda de freelance especializados, por ejemplo, en IA, se ha triplicado entre 2023 y 2024. Sin embargo, la oferta disponible apenas ha crecido un 40% generando una gran oportunidad para autónomos especializados en el sector. Sus informes, además, muestran cómo el freelancer senior es el mejor ubicado para aprovechar estos espacios, pues se premia sobre manera la experiencia. Terrenos como la consultoría se han convertido en graneros para estos profesionales, pues incluso las pequeñas empresas que no pueden pagar un trabajador a tiempo completo para dedicarse a este tipo de tareas necesitan de ellas.

Fernando, por ejemplo, es abogado y el despacho con el que empezó a trabajar le pidió que se hiciese trabajador por cuenta propia para ahorrar costes y asegura estar más que contento con la decisión. "Me lo solicitaron cuando me cambié de despacho de abogados para evitar pagar Seguridad Social y que no fuera un sobrecoste para ellos, ya que su despacho estaba empezando y necesitaban ahorrar", cuenta. "Prefiero ser autónomo, porque siendo abogado cotizo en una mutua privada con un régimen de capitalización personal y no dependo de la hucha de las pensiones para una futura pensión, cuestión que no creo sinceramente que me llegue a tocar", detalla.

"Además, hay ciertos gastos que puedo imputar a la actividad y que fiscalmente me benefician. Dada la precariedad laboral general, no me extrañaría que muchos otros trabajadores adopten mi situación, sobre todo aquellas profesiones que no dependen de la Seguridad Social para poder trabajar en un marco legal. Cuestión diferente serán aquellas personas que tengan que soportar cuotas de autónomo abusivas", cuenta.

Su perfil es como el de muchos otros consultores, programadores o profesionales que han encontrado en esta opción una forma de negociar mejor sus emolumentos con las empresas que deciden pagárselos. Pero expertos como Landaburu piden que el análisis no se quede en estos casos. Sino que indague en lo que queda más allá.

"Hay una cuestión cultural y generacional, pues durante años se ha vendido la idea de que el éxito pasa por emprender en lo digital, mientras se ha infravalorado el trabajo manual o de proximidad. Y eso, unido a una falta de relevo generacional, porque los jóvenes no pueden asumir el coste de montar un comercio físico, está vaciando profesiones históricas", cuenta. "Estamos perdiendo diversidad económica y arraigo local. Un país no puede sostenerse solo sobre programadores y consultores, necesita panaderos, ferreteros, libreros, fontaneros…".

El futuro laboral de Laura dependía de una reunión que se iba a celebrar el pasado martes. Esta joven profesional del mundo de la comunicación lleva unos 3 años trabajando para su actual empresa y había pedido una cita para renegociar sus condiciones. Asegura que la compañía, que cuenta con marcas internacionales, va bien y el dinero entra con soltura, pero ella no deja de ser pesimista. ¿Por qué? Porque pese a su educación superior, a su experiencia en el sector y a su desempeño en el proyecto, sigue cargando con el peso de ser falsa autónoma. Una de las muchas que hay en su sector.

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