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El problema de la UE no es solo que China y EEUU innoven, es que les copia muy lento
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El problema de la UE no es solo que China y EEUU innoven, es que les copia muy lento

Mientras China y EEUU se ‘copian’ las grandes innovaciones tecnológicas en poco más de seis meses en la mayoría de los casos, la UE tarde entre 18 y 24 meses

Foto: La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. (Reuters)
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. (Reuters)
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Que la Unión Europea se está quedando atrás respecto a EEUU y China es un análisis compartido. Es ya parte casi de la cultura popular. Lo más preocupante es que se está quedando atrás en un puñado de tecnologías críticas que van a marcar el siglo XXI: inteligencia artificial (IA), semiconductores y, en menor medida, en computación cuántica. La carrera es realmente entre Pekín y Washington, con el gigante asiático recortando distancias rápidamente. A la UE se le presupone un rol muy concreto: tratar de resistir.

Esta semana el ceo de Nvidia, una de las principales empresas responsables de los grandes progresos en EEUU en lo referente a las tecnologías críticas, lanzaba un comunicado muy claro. "China está nanosegundos por detrás de EEUU en IA", escribía Jensen Huang. Replicando un 'meme' clásico para hacer referencia a la calma con la que los europeos asumimos las cuestiones de la actualidad, especialmente en lo referente al mundo laboral, con total ausencia de sensación de urgencia ni de gravedad, una cuenta en redes sociales representaba a la UE, mientras tanto, como un usuario de una terraza parisina, tranquilamente tomando café, con una baguette y una caja de cigarrillos sobre la mesa.

Es una caricatura, un mensaje populista que se usa para criticar a la UE, pero se está metiendo en el imaginario público europeo: un espacio ajeno a la competición salvaje por el liderazgo tecnológico que en lugares como EEUU vinculan con una falta total de ambición. Curiosamente la caricatura gusta a los dos lados del Atlántico: para los americanos refleja la altanería europea y su desconexión con la realidad, que acabará teniendo un precio muy alto; mientras que para los europeos refleja un capitalismo 'a la europea', sin renunciar a los horarios, las vacaciones y los derechos. En Bruselas, hace tiempo que la caricatura dejó de hacer gracia.

El think tank económico Bruegel, con sede en Bruselas, ha analizado ya en el pasado la situación de la UE frente a China y EEUU en estas tres tecnologías críticas, pero esta semana ha publicado un nuevo documento en el que profundiza en dos aspectos concretos relevantes: qué tipo de tejido es el que protagoniza los grandes progresos disruptivos en las tecnologías críticas, y cuál es el tiempo de reacción de estos tres bloques a la hora de 'copiar' los progresos que se han producido en uno de los otros dos actores. El documento ha sido elaborado por Alicia García-Herrero y Michal Krystyanczuk.

El entorno concreto para innovar es muy difícil de construir. La UE lo sabe. Gran parte del debate abstracto sobre la 'competitividad' es en realidad un debate sobre cómo mantener a la Unión en la carrera tecnológica. Y eso pasa, en gran medida, por esos tres sectores. Tiene una solución muy compleja, y la fragmentación del mercado interior hace muy difícil ponerle remedio en el corto o medio plazo. Todo eso ya se sabe, ya está sobre la mesa, ya se discute a todos los niveles. Está en el debate público.

Lo interesante del nuevo documento de Bruegel es que introduce el factor de la velocidad a la que los distintos actores se copian. Crear el entorno para ser el que crea los grandes avances, el que inventa, es muy difícil. Pero mientras tanto la UE está quedando muy atrás en parte porque no está sabiendo copiar a tiempo. Aplicándolo al 'meme' mencionado más arriba: los europeos pueden esperar sentados en una terraza a que otros hagan el trabajo, pero al menos deberían sacar la libreta, copiar y aprovechar el esfuerzo de otros.

Los europeos pueden esperar sentados en una terraza a que otros hagan el trabajo, pero al menos deberían aprovechar el esfuerzo de otros

El documento muestra que Estados Unidos y China se copian mutuamente a gran velocidad, aunque el think tank, en vez de hablar de copia o réplica, habla de 'spillovers', o "efectos indirectos", que "calculan midiendo el lapso de tiempo entre la publicación de una patente original y radicalmente novedosa y la aparición de tecnologías similares en patentes de otras regiones". Copias, vamos.

"De las tres tecnologías críticas analizadas, la IA es la que se difunde más rápidamente. China destaca por replicar patentes novedosas de EEUU o la UE en solo seis meses. Los flujos bidireccionales entre EEUU y China (por ejemplo, los diseños de Nvidia que inspiran alternativas de Huawei) son bastante evidentes, ya que EEUU también replica rápidamente las patentes chinas", explica el think tank. "En lo que respecta a los chips, China es aproximadamente la mitad de rápida que en IA y cuántica a la hora de replicar las patentes estadounidenses. Esto concuerda con la mayoría de los controles de exportación de EEUU relacionados con los semiconductores", apunta el documento.

En esa frase hace referencia a una cuestión clave: desde hace tiempo EEUU aplica controles de exportaciones que tienen como objetivo frenar el flujo de filtración de conocimiento hacia empresas chinas, intentando recuperar la ventaja tecnológica con la que contaron en el pasado. Se trata de una doctrina muy extendida en Washington, aunque la realidad se está demostrando más compleja.

Pero, ¿y Europa? "Los países de la UE tardan entre 18 y 24 meses en replicar las novedades procedentes de China o Estados Unidos, ya sean en materia de inteligencia artificial, chips o tecnología cuántica", señala Bruegel. Mientras China replica las grandes innovaciones en medio año, la UE necesita casi un año y medio en el mejor de los casos, y hasta dos años en algunos. En todo caso, Bruegel apunta que los grandes innovadores europeos son más rápidos a la hora de replicar grandes avances realizados en China que en EEUU, a pesar de que todo apuntaría en principio en la dirección contraria, teniendo en cuenta el nivel de relación entre ambos bloques y el hecho de que muchos países de la UE comparten la alianza militar más importante del mundo con Washington. Y todos estos avances tecnológicos están muy vinculados al ámbito militar.

Mientras China replica las grandes innovaciones en medio año, la UE necesita casi un año y medio en el mejor de los casos, o incluso dos

Pero la demostración de que no hay un problema únicamente exógeno es que "dentro de la UE, la velocidad de réplica también es muy lenta". "En otras palabras, el tiempo medio que tarda un innovador de un país de la UE en replicar un avance de otro país de la UE es tan largo, si no más, como el tiempo que tarda un innovador europeo en replicar una patente china", apunta el documento.

El análisis de Bruegel señala que hay cuatro grandes impedimentos que conforman un diagnóstico ya bastante conocido en Bruselas, aunque no haya una especial reacción por parte de los legisladores. El primero es la gran dependencia en la UE de financiación pública, mientras que en EEUU hay un enorme mercado de capital riesgo; el segundo es la falta de empresas tecnológicas con gran liquidez en la UE; la tercera es la complejidad lingüística y normativa de la UE, con "normas de protección de datos potencialmente excesivas"; y el cuarto es la fragmentación del mercado único, con enormes dificultades para escalar y comercializar las tecnologías.

De hecho, respecto al tercer punto, esta misma semana el periódico Financial Times ha adelantado que la Comisión Europea podría estar planteándose retrasar la aplicación de las multas de la ley de IA para los modelos de mayor riesgo bajo la presión de la industria y de la administración americana, que lo considera una discriminación contra sus 'big techs'. Pero más allá de los ataques de Donald Trump contra la regulación de la UE hay consenso en la capital comunitaria en la agenda de simplificación.

El entorno empresarial

El documento del think tank económico también profundiza en el entorno en el que se produce la innovación. Mientras en EEUU se centra en un ecosistema relativamente pequeño de grandes compañías que cuentan con una enorme liquidez y una gran capacidad de comercializar los grandes avances tecnológicos, en China hay un modelo mucho más complejo, con una enorme participación pública, pero con muchas empresas que no forman parte de los gigantes chinos como Huawei, que participan en el proceso de innovación.

Mientras tanto, en la UE hay un entorno de empresas que no son grandes innovadoras, probablemente por la "falta de un mercado integrado para la investigación básica y la fragmentación del mercado único, que limita la capacidad de las empresas para comercializar la innovación de forma rentable". Pero el documento sí que hace mención a algunos casos de éxito concretos, como por ejemplo son Eriksson, Nokia o Infineon, que "representa el 42,9% del total de novedades en dispositivos semiconductores de potencia" en los tres bloques, China, EEUU y la UE.

"Europa depende en mayor medida de los centros de investigación públicos, especialmente en el ámbito cuántico, en el que instituciones como el CEA (Francia) y universidades (RWTH Aachen, Valencia, Delft) lideran las innovaciones, generando el 60% de las innovaciones radicales cuánticas de la UE", señala Bruegel. La cara B de ese análisis es que, de hecho, es solamente en ese ámbito con gran financiación pública, el cuántico, en el que la UE se mantiene, renqueante, en la carrera junto con China y EEUU.

Que la Unión Europea se está quedando atrás respecto a EEUU y China es un análisis compartido. Es ya parte casi de la cultura popular. Lo más preocupante es que se está quedando atrás en un puñado de tecnologías críticas que van a marcar el siglo XXI: inteligencia artificial (IA), semiconductores y, en menor medida, en computación cuántica. La carrera es realmente entre Pekín y Washington, con el gigante asiático recortando distancias rápidamente. A la UE se le presupone un rol muy concreto: tratar de resistir.

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