Cotizamos más horas, pero trabajamos menos: el impacto de las bajas médicas
El crecimiento del empleo provoca un aumento de las horas pagadas en la Seguridad Social que no corresponde con el estancamiento del tiempo de trabajo efectivo por empleado. Todavía no afecta a la productividad agregada, pero podría hacerlo
Un camarero trabaja en una terraza. (EFE/Antonio García)
El tiempo de trabajo está cambiando en España y no es por una reducción decidida de las jornadas laborales. En los últimos años, se ha ampliado la brecha entre las horas cotizadas y las efectivas trabajadas, de manera que las empresas cuentan con más trabajadores y con más horas trabajadas en conjunto, pero el promedio por trabajador no sigue la misma tendencia e incluso empieza a descender. La razón de esta paradoja no es favorable para nadie: se pierden más horas por bajas médicas.
En conjunto, la Seguridad Social registró que, entre junio de 2024 y julio de 2025, 494 millones de horas se cotizaron al trimestre, pero no se trabajaron por situaciones de suspensión de contrato. La mayor parte de ellas (430) fueron por bajas de Incapacidad Temporal (IT), situación en la que se mantiene la relación laboral y se abonan las cotizaciones correspondientes, pero no se prestan los servicios a la compañía. Los 64 millones de horas restantes no se trabajaron por ERTE o por disfrutar de otras prestaciones, principalmente, el permiso por nacimiento de un hijo.
En el último año, realizando un promedio de los datos de cuatro trimestres, las horas en IT han crecido un 8,8%, frente a un crecimiento inferior de las horas cotizadas (2,6%) y de las horas efectivas (2,3%). Esto altera la producción de las empresas y puede derivar en sobrecarga para la plantilla que tenga que asumir el trabajo no realizado si no se contratan suplentes. También supone un aumento de los costes laborales porque los empleadores continúan pagando las cotizaciones del trabajador enfermo y muchas siguen aplicando complementosa la prestación en los primeros 15 días.
Traduciendo los grandes números a ratio por trabajador, entre junio de 2024 y julio de 2025, cada persona dada de alta en el Régimen General de la Seguridad Socialcotizó 437 horas por trimestre, 7 más que en 2019. Esto se debe a que los trabajadores a tiempo parcial están incrementando su intensidad laboral (pasando de trabajar 19,4 horas habituales en 2019 a 20,3 en 2024), y a que las jornadas habituales de los trabajadores a tiempo completo se mantienen, por encima de las 40 horas semanales. Sin embargo, en el último año, cada cotizante a la Seguridad Social realizó 408 horas efectivas de trabajo por trimestre, una menos que en 2019.
La estadística de horas cotizadas de la Seguridad Social ofrece una perspectiva complementaria respecto a otras como la Encuesta Trimestral de Coste Laboral y permite identificar cambios en la intensidad de la actividad laboral más allá de las jornadas habituales informadas y de las jornadas pactadas por convenio. Su principal valor reside en que se alimenta directamente de registros administrativos, sin depender de declaraciones empresariales ni de muestras, como la ETCL, lo que reduce el componente estimativo y aumenta la precisión. Los últimos datos reflejan un claro estancamiento del tiempo de trabajo efectivo.
Aunque para el cálculo de horas cotizadas, el ministerio combina las horas informadas —obligatorias para los contratos a tiempo parcial— con horas imputadas a partir de las jornadas pactadas en convenio, las horas en periodos suspensivos de contrato son las registradas. Para calcular las horas efectivas trabajadas no se descuentan los periodos de vacaciones ni las ausencias no justificadas, porque en esas situaciones el contrato está activo. Las patronales inciden en que gran parte del "absentismo" se debe a esas faltas no respaldadas por una baja médica, pero es un fenómeno imposible de medir.
¿Menos horas implica menos productividad?
El crecimiento continuado del empleo, con más de 22 millones de afiliados a la Seguridad Social, permite datos máximos históricos de horas cotizadas absolutas y de horas efectivas. En el último año, con datos completos, 2024, las cotizadas superaron en un 14,1% a las de 2019 y las efectivas lo hicieron en un 11,8%. No obstante, que exista una brecha creciente entre las horas que las empresas pagan y las que se materializan supone un sobrecoste para las compañías y para la Seguridad Social, que paga la prestación de IT a partir del día 16.
De hecho, estas prestaciones están lastrando ya el presupuesto de la Seguridad Social y empañando el buen ritmo de incremento de ingresos por cotizaciones sociales. Los datos de ejecución presupuestaria hasta septiembre reflejan que el sistema ha gastado 13.319 millones en prestaciones de IT, un 11,9% más que en el mismo periodo de 2024.
Por otra parte, el mercado laboral español solo compensa parcialmente su menor productividad y empleo con más horas trabajadaspor ocupado, por lo que, una reducción de estas, sin mejorar otros aspectos, llevaría a una menor productividad. Por el momento, esta teoría no se está materializando, aunque parece que se debe más a motivos coyunturales. Según un informe reciente de Fedea, la Productividad Total de los Factores (PTF) está estancada, por lo que no hay una mejora estructural en la eficiencia empresarial, pero el dinamismo de la demanda a través del consumo, la vivienda y el crédito están manteniendo la productividad.
Independientemente de las reformas que se puedan llegar a adoptar desde Seguridad Social o desde las empresas para tratar de reducir las bajas médicas o su duración, varios factores apuntan que van a presentar un nivel estructural más elevado. El primero es el envejecimiento, seguido del protagonismo que han adquirido los problemas de salud mental, especialmente tras la pandemia.
El tercero es que existe una relación inversa entre el descenso del desempleo y la prestación por IT, de modo que cuanto más baja es la tasa de paro, las bajas se comportan de manera contracíclica, aumentando por un menor miedo a perder el puesto de trabajo.
El tiempo de trabajo está cambiando en España y no es por una reducción decidida de las jornadas laborales. En los últimos años, se ha ampliado la brecha entre las horas cotizadas y las efectivas trabajadas, de manera que las empresas cuentan con más trabajadores y con más horas trabajadas en conjunto, pero el promedio por trabajador no sigue la misma tendencia e incluso empieza a descender. La razón de esta paradoja no es favorable para nadie: se pierden más horas por bajas médicas.