20.000 millones de dólares y algo más: Milei se enfrenta a su última oportunidad
Si Milei sufre una derrota clara en las legislativas de este domingo es probable que el castillo de naipes que ha levantado el presidente argentino en los dos últimos años, básicamente una mayor estabilidad macroeconómica, se venga abajo
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente de Argentina, Javier Milei. (Reuters/Jonathan Ernst)
Un jugador de póker diría: "Todo o nada". Pero en Argentina, donde todo es posible, nunca hay que descartar una tercera vía. Incluso, que alguien juegue sucio y saque una carta escondida bajo una manga hasta hacer saltar la banca. Lo más probable, sin embargo, es que si Milei sufre una derrota clara en las legislativas parciales de este domingo el castillo de naipes que ha construido el presidente argentino en los dos últimos años, básicamente una mayor estabilidad macroeconómica, se venga abajo.
Entre otras razones, porque su último balón de oxígeno, los 20.000 millones de dólares que ha prometido su amigo Trump si gana las elecciones no llegarán. El matiz es importante: "si gana las elecciones". Tanto el presidente de EEUU como su secretario de Estado, Scott Bessent, han adelantado que sólo confían en Milei y en nadie más, por lo que no cabe esperar una ayuda directa de Washington, lo que dejaría al FMI, de nuevo, como el salvavidas de emergencia.
Experiencia no le falta. Argentina ha recibido más de 20 paquetes de ayuda económica del FMI desde la década de los años 50 del siglo pasado. De los aproximadamente 164.000 millones de dólares en ayudas pendientes de pago del Fondo Monetario a países de todo el mundo, Argentina representa alrededor del 35% de las deudas. Argentina, es más, ha incumplido sus obligaciones de deuda soberana tres veces desde el año 2000.
Esto significa, ni más ni menos, que los próximos dos años podrían ser un infierno para Milei si no es capaz de alcanzar una mayoría suficiente en la Cámara de Diputados, donde el próximo domingo se renueva la mitad de los 257 congresistas, mientras que el Senado cambia a la tercera parte de sus miembros.
Argentina ha incumplido sus obligaciones de deuda soberana tres veces desde el año 2000
El antecedente electoral más cercano —en septiembre de este mismo año— no pudo ser más decepcionante para Milei, que perdió por 13 puntos frente a Fuerza Patria, que representa el viejo peronismo de toda la vida con algunos retoques impulsados por el economista Axel Kicillof.
Las incertidumbres sobre el futuro político de Milei son, precisamente, las que alientan la dolarización de la economía. Justamente lo que el presidente argentino quiere evitar a toda costa en unos momentos en los que medidas como los despidos en el sector público, la reducción de los subsidios al consumo de energía y, en general, el tajo a los programas sociales han convertido a Milei en impopular entre muchos argentinos, incluidos los que le votaron hace dos años.
El ancla del sistema
A raíz de esa derrota, la tensión volvió a los mercados y el valor del peso, que es el ancla del sistema porque es el instrumento que permite controlar la inflación, además del ajuste fiscal, se hundió. Sólo el aviso de una intervención decidida por parte de EEUU lo ha mantenido dentro de los márgenes del sistema de flotación cambiaria, pero a pocos días de las elecciones de este domingo su cotización depende de la victoria de Milei y, por ende, de las ayudas de EEUU, que sólo con esbozar la ayuda tras las últimas elecciones en la provincia de Buenos Aires (casi la mitad del país) consiguió frenar la depreciación del peso.
El swap de divisas de 20.000 millones de dólares (ampliable) ya se ha formalizado, pero su implementación está sujeta al resultado electoral, y de ahí que todo esté sujeto con alfileres en un país que cuenta con 41.710 millones de dólares como reserva de divisas, aunque si se descuentan los pasivos la cifra podría bajar hasta los 5.000 millones, según la consultora argentina Romano Group.
Como solución de emergencia, el Tesoro de EEUU está comprando pesos e, incluso, ha sugerido que la ayuda financiera podría llegar a los 40.000 millones de dólares. Pero por ahora, hay que decir, los resultados son algo más que modestos. Básicamente, porque el mercado ya descuenta que el sistema de bandas está acabado debido a que la oferta de dólares no compensa la demanda.
Es verdad que el ministro Caputo sostiene que después de las elecciones de este domingo no se van a cambiar los objetivos de política monetaria, pero la desconfianza es creciente. Incluso la gran banca estadounidense, según The Wall Street Journal, estaría poniendo pegas para participar en el rescate de Milei si así lo pide Trump. Wall Street reclama, en concreto, garantías que hoy por hoy no puede ofrecer Argentina, que ha visto como el peso, respecto del dólar, vale hoy la cuarta parte que hace dos años.
La moneda argentina ha regresado a niveles anteriores a la intervención de EEUU y se sitúa (1.490,93 pesos por dólar) prácticamente igual que el techo de intervención cambiaria (1.491,07 pesos) adoptado en abril. Si se traspasa esa línea, el banco central está obligado a intervenir vendiendo sus propias divisas. Una depreciación adicional pondría en jaque la lucha contra la inflación, uno de los éxitos de la política económica de Milei, que ha logrado rebajar desde el 211% que estaba cuando llegó al poder al 31,8% anual.
Canje de divisas
Un swap en divisas es un canje de monedas entre dos países que, en el caso de Argentina y EEUU, supone intercambiar pesos por dólares a devolver en un plazo determinado. Si por las razones que fueran la operación se desactiva, el país afectado paga a la contraparte un tipo de interés. Si los 20.000 millones de dólares se materializan, el banco central de Argentina podrá intervenir para estabilizar el peso en momentos de tensión sin tirar de las reservas nacionales, pero también puede suceder lo contrario. Es decir, un escenario en el que la política monetaria salte por los aires por falta de liquidez. Nadie lo descarta, y la mejor prueba es que la prima de riesgo de Argentina se mantiene por encima de los 1.000 puntos, sólo por detrás de Venezuela y Bolivia en Latinoamérica.
No es de extrañar, por eso, que Milei se haya acercado a Trump, que lo considera un aliado sistémico en la región, como ningún presidente argentino lo ha hecho en las últimas décadas, lo que, paradójicamente, es el principal argumento de Fuerza Patria, la coalición de los peronistas, para acusar a La Libertad Avanza, el partido de Milei, de vender los intereses de Argentina a EEUU. Hay que decir, sin embargo, en honor a la verdad que también la Argentina de Cristina Kirchner firmó un swap de divisas con China en 2009 por valor de 18.000 millones de dólares de los que unos 5.000 millones están en activo.
En definitiva, un debate sobre la soberanía de Argentina como país, y cuyos efectos pueden ser demoledores para el inquilino de la Casa Rosada. "No queremos otro estado fallido en América Latina, y una Argentina fuerte y estable como buen vecino es explícitamente de interés estratégico para EEUU", ha llegado a decir Bessent, el secretario del Tesoro.
"No queremos otro estado fallido en América Latina, y una Argentina fuerte y estable como buen vecino es de interés estratégico para EEUU"
Tanto respaldo a Milei por parte de Washington, incluso, ha escamado a algunos aliados de Trump en EEUU, que no entienden la operación, ya que conlleva un elevado riesgo de impago. Un antiguo funcionario del Tesoro dijo a Financial Times: "No necesariamente están haciendo una evaluación objetiva de los intereses de EEUU. Están demasiado interesados en brindar apoyo a Milei sin insistir en los cambios políticos significativos que normalmente acompañan a ese apoyo". Se acusa a Trump, incluso, de injerencia en los asuntos internos de un país extranjero, ya que la ayuda financiera se condiciona al resultado electoral.
Trump también se ha comprometido a aumentar las importaciones de carne argentina para ayudar a Milei, pero problemas fitosanitarios complican la operación. También ha planteado comprar grandes cantidades de soja, pero eso le enfrenta a sus propios votantes del medio rural de EEUU.
El respaldo, en todo caso, es interesado. A Trump, que opera en realidad como si se tratara de un hombre de negocios más que un presidente con capacidad de liderazgo en la región, le interesan, y mucho, las materias primas argentinas, como el litio, el petróleo de esquisto bituminoso y también el cobre. Por decirlo de alguna manera, Milei y Trump, por distintas razones, se necesitan. Pero es Milei quien necesita un chaleco salvavidas para rescatar de la quema su "libertad, carajo".
Un jugador de póker diría: "Todo o nada". Pero en Argentina, donde todo es posible, nunca hay que descartar una tercera vía. Incluso, que alguien juegue sucio y saque una carta escondida bajo una manga hasta hacer saltar la banca. Lo más probable, sin embargo, es que si Milei sufre una derrota clara en las legislativas parciales de este domingo el castillo de naipes que ha construido el presidente argentino en los dos últimos años, básicamente una mayor estabilidad macroeconómica, se venga abajo.