El ajuste silencioso de la prórroga presupuestaria: España ya tiene menos déficit que la UE
El gasto sobre PIB se ha reducido en los dos años de prórroga presupuestaria, mientras los ingresos siguen subiendo gracias a la progresividad en frío del IRPF. España ya tiene un déficit inferior a la Unión Europea
España es uno de los países que más ha ajustado sus cuentas públicas en los últimos años. A pesar del incremento del gasto exigido por las pensiones, el país ha realizado una política presupuestaria muy prudente que le ha llevado a tener menor déficit que el conjunto de la Unión Europea. Según los últimos datos publicados por Eurostat, en el segundo trimestre el déficit se redujo al 2,6% del PIB, frente al 2,9% de la UE y al 2,7% de la eurozona. Y el Ministerio de Hacienda pretende seguir por este camino y cerrar el año por debajo del 2,5%, según los últimos datos remitidos a la Comisión Europea.
España es el tercer país de la UE que más ha ajustado sus cuentas públicas desde el año 2019. En el segundo trimestre fue 0,6 puntos inferior al que había en los mismos meses antes de la pandemia. De hecho, España es una de las cuatro excepciones europeas, ya que el resto de países ha deteriorado su posición fiscal en estos años. Además de España, Portugal, Letonia e Irlanda han mejorado su saldo presupuestario.
El grueso de este ajuste se ha realizado en los dos últimos años y se debe, en gran medida, a la prórroga presupuestaria. La ausencia de unas nuevas cuentas públicas ha impedido al Gobierno gastar al mismo ritmo que crecía la recaudación, facilitando al Ministerio de Hacienda ejercer un férreo control sobre el resto de ministerios. El sueldo de los trabajadores públicos es el ejemplo que mejor ilustra esta situación. Las retribuciones están congeladas este año, una situación impensable si se hubiesen aprobado unos nuevos presupuestos, máxime si se tiene en cuenta la pérdida de poder adquisitivo que llevan acumulada los funcionarios en estos años de crisis inflacionista.
El Gobierno tampoco tiene mayorías en el Congreso para habilitar nuevos créditos presupuestarios a su voluntad. De esta forma, la prórroga está forzando una contención del gasto de todos los ministerios en un contexto de un rápido incremento de la recaudación.
El gasto del total de administraciones públicas en el segundo trimestre del año (corregido de estacionalidad y calendario) fue del 41,2% del PIB, casi un punto menos que en el mismo periodo del año 2023, el último año con unos presupuestos aprobados. Contrasta con el crecimiento de medio punto del gasto en el conjunto de países de la eurozona. Es importante tener en cuenta que estos ajustes no se hacen con recortes del gasto, basta con que éste crezca por debajo del PIB para que su participación en la economía se vaya erosionando.
Todo el ajuste realizado por España en estos dos años lo ha realizado la Administración Central. Es más, tanto las comunidades autónomas como la Seguridad Social han seguido elevando el gasto y ha sido el Gobierno central quien ha asumido el ajuste gracias a la congelación de los presupuestos. Según los datos de la IGAE, el gasto total de la Administración Central ha caído hasta el 23% del PIB en los últimos 12 meses descontando las transferencias a otras administraciones y los gastos extraordinarios de la dana.
De esta forma, el Gobierno ha realizado un ajuste equivalente a casi dos puntos del PIB en el gasto central. Una gran contención del gasto que ha pasado desapercibida gracias a la doble prórroga presupuestaria que vive España. De hecho, 2026 también va camino de una nueva prórroga.
La moderación del gasto contrasta con el boom recaudatorio. El Gobierno ha subido impuestos y cotizaciones sociales en los últimos años a pesar de la prórroga presupuestaria. Pero el principal foco de ingresos está siendo el IRPF con su progresividad en frío. La subida salarial está provocando una subida de los tipos efectivos del impuesto, generando así un incremento de impuestos encubierto.
Desde 2019 los ingresos públicos han aumentado en 3,8 puntos del PIB, hasta el 41% en el segundo trimestre de este año. Es el sexto país europeo en el que más ha aumentado la recaudación, por detrás de todos los países del Este que han incrementado sus ingresos para apuntalar su gasto en defensa ante la amenaza rusa.
Sin embargo, si se compara con los principales países de Europa, España ha aumentado mucho más sus ingresos. De hecho, en Francia o Italia, estos se han reducido en 0,6 y 0,1 puntos del PIB, y en Alemania apenas han subido en 0,2 puntos.
Más de la mitad del aumento de los ingresos públicos procede del IRPF, que ha generado nada menos que 2,5 puntos adicionales de recaudación. Contrasta con el aumento de apenas 0,4 puntos en el conjunto de la UE. El Gobierno ha decidido cargar sobre los salarios el aumento de la recaudación, lo que está provocando un deterioro de las rentas reales de las clases medias, que son quienes soportan tipos impositivos elevados y reciben el grueso de sus ingresos de las rentas del trabajo.
La suma de contención del gasto y rápido incremento de la recaudación ha permitido a España dejar de ser una preocupación fiscal para el resto de socios comunitarios. Francia es ahora el problema, mientras que España está consiguiendo mejorar su calificación crediticia de las grandes agencias de rating.
El Gobierno asegura que presentará "en los próximos días" el proyecto de presupuestos para el próximo año. Es posible que ese texto recoja las subidas de gasto paralizadas en los últimos años. Sin embargo, la tramitación en el Congreso de los PGE será muy complicada por la debilidad parlamentaria del Ejecutivo.
En estos dos años de prórrogas presupuestarias, la contención del déficit por la vía del gasto ha sido idéntica a la de la recaudación, de 0,8 puntos del PIB cada una. El Gobierno prevé que este ajuste profundice hasta el final del año. Según los datos notificados por el Ministerio de Hacienda a la Comisión Europea, calcula terminar el año 2025 con un déficit público un poco inferior al 2,5% del PIB. Esto es, una mejora del saldo presupuestario de 0,7 puntos del PIB con respecto al año anterior.
Una vez más, el grueso del ajuste recaerá sobre la Administración Central. De hecho, su saldo mejorará en 0,7 puntos del PIB, frente al ajuste de 0,1 puntos de las CCAA y la Seguridad Social y el deterioro del superávit de 0,2 puntos de los ayuntamientos.
La prórroga presupuestaria sigue ejecutando su ajuste silencioso. Es silencioso porque no pasa por el Congreso, pero la progresividad de los impuestos y la congelación del gasto están teniendo un impacto significativo. Eso sí, todo esto está siendo posible porque los fondos europeos todavía compensan la contención del gasto nacional. Pero estos fondos se agotan en 2026. Los presupuestos del 27 serán mucho más delicados.
España es uno de los países que más ha ajustado sus cuentas públicas en los últimos años. A pesar del incremento del gasto exigido por las pensiones, el país ha realizado una política presupuestaria muy prudente que le ha llevado a tener menor déficit que el conjunto de la Unión Europea. Según los últimos datos publicados por Eurostat, en el segundo trimestre el déficit se redujo al 2,6% del PIB, frente al 2,9% de la UE y al 2,7% de la eurozona. Y el Ministerio de Hacienda pretende seguir por este camino y cerrar el año por debajo del 2,5%, según los últimos datos remitidos a la Comisión Europea.