La UE comienza a comprar fuera las armas que no produce la industria comunitaria
Las importaciones de armamento a países extracomunitarios se disparan un 77% en los primeros siete meses del año para cumplir con la OTAN. España tiene un papel discreto, pero también participa
Actos por el día de las fuerzas armadas. (Europa Press)
La preocupación de la Unión Europea por su seguridad y defensa se ha disparado en 2025 con las amenazas de Trump sobre una hipotética salida de EEUU de la OTAN y con la presión de la organización para que cada miembro gaste un 5% de su PIB en defensa. La Comisión Europea entendió la urgencia poniendo en marcha algunas medidas para elevar las inversiones en el corto plazo y retenerlas dentro de la UE, pero la falta de capacidad europea en la industria de la defensa no se solventa en un par de meses.
Aunque el 5% sea una meta lejana y poco esperable de varios países, todos han tenido la urgencia de elevar su gasto rápido durante este año para llegar al menos al 2% comprometido en 2014. La OTAN publicó en agosto las previsiones del gasto en defensa de cada país para 2025 con los datos aportados por los ministerios nacionales y resultó que hasta el socio menos aventajado, España, alcanzaría ya el 2% este año frente al 1,4% de 2024.
Más allá de si estos datos son más reales o intencionales, lo cierto es que los países de la UE han empezado a acelerar los gastos y esto ha llevado en parte a la vía rápida de la que alertaban los expertos: comprar fuera lo que no se produce dentro, según confirman los datos de aduanas. En los siete primeros meses de 2025, los países de la UE han aumentado sus compras de armas a territorios no comunitarios en un 77% en valor y en un 49% en volumen en comparación con el mismo periodo del año anterior.
En concreto, las importaciones registradas por los países de la UE en el código aduanero 93 (armas, municiones y accesorios) han alcanzado los 3.150 millones de euros entre enero y julio de 2025 y las 59.827 toneladas, cifras notablemente por encima de las de los últimos años. En paralelo, se ha producido un ligero descenso de las exportaciones de armas a países fuera de la unión de un 0,5%.
Además, entre enero y junio (no hay datos de julio en este caso), las compras entre países de la UE han crecido un 17,9%, menos que a los países externos (un 73,1% hasta junio), hecho que apuntala la hipótesis de que para cumplir con la OTAN este año ha habido que comprar armas en otros mercados de manera acelerada. Por el momento, el gasto en compras a países extracomunitarios sigue siendo inferior al que se realizadentro de las fronteras de la UE.
El problema es que, como describió el informe Draghi, la industria comunitaria parte de un escenario de fragmentación por países que genera ineficiencias y duplicidades y de una reducida inversión en innovación y tecnología; factores que llevan a depender de los materiales que venden otras potencias. El mecanismo SAFE, un instrumento de préstamos dotado con 150.000 millones de euros, trató de reducir estas debilidades condicionando el 65% del fondo a adquisiciones conjuntas de material de defensa producido en los países de la UE, del AELC, del EEE y Ucrania, pero no ha sido tan ágil como se esperaba.
La Comisión Europea asignó los préstamos solicitados este mes de septiembre y el dinero no estará disponible hasta 2026, previa presentación y aprobación de los planes de inversión detallados. Por lo tanto, este año los países se han enfrentado con urgencia a las exigencias de gasto de la OTAN comprando al exterior por su cuenta, algo para lo que ha dado margen la Comisión descontando de las reglas fiscalesel aumento del gasto en defensa.
El riesgo de que el esfuerzo fiscal de los países de la UE para aumentar el gasto en defensa termine siendo en buena parte un ingreso para otras potencias redunda en un menor impacto expansivo en la UE y en un deterioro de la balanza comercial, además del mensaje geopolítico de evidenciar la dependencia externa de la defensa de la unión.
El incremento de las importaciones de armas de la UE a países externos se concentra en unos pocos estados, aunque la estadística tiene limitaciones informativas por motivos de seguridad. El 55,4% del aumento se debe al repunte de compras a Corea del Sur; el 13,4% a Turquía; el 12% a EEUU y el 9,7% a “países y territorios extracomunitarios no especificados por razones comerciales o militares”.
Del otro lado, los países europeos que explican casi por completo el repunte en las importaciones son cuatro: Polonia (el Estado miembro que más gasta en defensa, un 4,5% de su PIB), República Checa, Estonia y Eslovaquia. Todos ellos han incrementado sus importaciones por encima del 100% en comparación anual, mientras que España ha tenido un papel más discreto, con un aumento de las compras de armas al exterior del 22,8% en valor (19,4 millones de euros más en siete meses) y del 5,3% en volumen.
España empieza a gastar más en armamento
Las compras de armamento y equipos son solo una parte del gasto en defensa y en España habían tenido habitualmente poco protagonismo. En la última década, el pago de salarios al personal militar y de defensa se había comido en torno al 50% del presupuesto en este ámbito, pero los datos de avance de la OTAN (elaborados a partir de la información de los gobiernos) reflejan que hay un cambio, dando ya más importancia al armamento.
Según las cifras publicadas por la Alianza Atlántica, el gasto en personal de defensa en España habría pasado de suponer un 49,3% del presupuesto de esta área en 2023 a un 27,8% en 2025. Este hueco lo estaría ocupando mayoritariamente el gasto en equipamiento, que incluye la compra de armas, de grandes equipos como tanques, y su mantenimiento, que habría pasado en el mismo periodo de un 27,4% a un 32,3%.
A falta de que los datos se consoliden y de completar el año 2025, hay suficientes indicios de un rearme tanto en la UE como en España y de que gran parte del mismo está pasando, de momento, por comprar material a países no comunitarios.
La preocupación de la Unión Europea por su seguridad y defensa se ha disparado en 2025 con las amenazas de Trump sobre una hipotética salida de EEUU de la OTAN y con la presión de la organización para que cada miembro gaste un 5% de su PIB en defensa. La Comisión Europea entendió la urgencia poniendo en marcha algunas medidas para elevar las inversiones en el corto plazo y retenerlas dentro de la UE, pero la falta de capacidad europea en la industria de la defensa no se solventa en un par de meses.