Enfado, realismo y supuesta estabilidad: las claves del acuerdo entre la UE y EEUU
La UE y EEUU han cerrado un acuerdo comercial que establece un ‘techo’ del 15% para los aranceles, aunque hay algunos detalles que todavía están pendientes
La Unión Europea y Estados Unidos han cerrado un acuerdo este pasado domingo para evitar la imposición de un arancel universal del 30% con el que había amenazado el presidente Donald Trump. Con el nuevo pacto, que establece un “techo” del 15%, según fuentes comunitarias, Bruselas ha buscado dar algo de predictibilidad a los exportadores e inversores europeos. El acuerdo ha sido duramente criticado por algunos y recibido con poco entusiasmo pero con realismo por parte de los Gobiernos nacionales. Sin embargo, muchos detalles siguen en el aire o requieren de un mayor desarrollo. Estas son algunas de las claves.
Trabajo pendiente
Lo que hay ahora mismo sobre la mesa es un acuerdo político, mientras los técnicos siguen afinando los elementos finales del pacto. El acuerdo cerrado el domingo en Escocia durante la reunión entre Von der Leyen y Trump es una “declaración conjunta relativamente ligera que tiene algunos compromisos muy precisos y otros que deberán especificarse de diferentes maneras”. Por ejemplo, el 15% universal no es universal, porque no cubre el acero y el aluminio, contra los que EEUU ha aplicado aranceles del 50%. La UE ha defendido que se está trabajando en un sistema de cuotas, aunque fuentes comunitarias admiten que esta cuestión “tomará tiempo” y se seguirá negociando.
Entre el enfado y la resignación
Los Estados miembros conocen el acuerdo desde hace días. El miércoles pasado la Comisión Europea presentó el marco general del pacto. Ninguna capital ha recibido el acuerdo con entusiasmo. Bart de Wever, primer ministro de Bélgica, ha explicado que lo que se siente es “alivio”, pero que no hay “celebración”. Un tono similar al escogido, por ejemplo, por Pedro Sánchez, presidente del Gobierno español: “Valoro el esfuerzo que ha hecho la Comisión y respaldo el acuerdo comercial, pero sin ningún entusiasmo".
El francés ha sido el Gobierno que claramente ha cargado contra la Comisión Europea, siendo también el Ejecutivo nacional que más había pedido una estrategia de negociación más basada en la confrontación y menos flexible. "Es un día oscuro cuando una alianza de pueblos libres, reunidos para afirmar sus valores y defender sus intereses, decide someterse", ha explicado François Bayrou, primer ministro francés. Emmanuel Macron, presidente de la república, también se ha mostrado crítico con la estrategia negociadora de Bruselas.
Ellos siempre lo supieron
Pero las capitales siempre estuvieron al tanto. No solamente eso. Cuando la Comisión Europea preparó una primera tanda de represalias contra EEUU por los aranceles originales al acero y el aluminio, por valor de 26.000 millones, muchos Estados miembros, entre ellos Francia, presionaron para reducir esa lista hasta los 21.000 millones, y la habrían reducido todavía más de no haberlos frenado Bruselas. Lo mismo ocurrió con una segunda lista de represalias, de 100.000 millones, que acabó quedándose en 72.000 millones. Ningún país quería asumir el coste de una escalada comercial con EEUU. Cuando se trata de analizar la debilidad negociadora de la Comisión Europea, hay que partir de ahí.
La cifra clave: 15%
Esa es la cifra mágica. La Unión Europea admite que se impongan aranceles del 15% al 70% de los productos que exporta a Estados Unidos, pero no responde con ese mismo nivel de gravámenes comerciales a los productos americanos que lleguen al mercado europeo. El compromiso americano (porque en este momento eso es lo que hay, compromisos) es que esa cifra será un techo. Por ejemplo, los vehículos europeos, que ahora afrontaban más de un 27% de aranceles, pasarán a afrontar un 15%.
Un elemento fundamental, y del que advierten fuentes que han seguido de cerca la negociación, es que el nivel acordado está aquí para quedarse. La experiencia con la administración demócrata de Joe Biden muestra que, una vez establecidos, estos gravámenes comerciales suelen acabar quedándose.
Excepciones europeas
Los semiconductores y los productos farmacéuticos europeos no afrontan en estos momentos aranceles. El compromiso americano es que si finalmente se establecen gravámenes comerciales, como parece que ocurrirá, estos no serán superiores al 15% del techo acordado. El lado americano sí ha aceptado exenciones en algunos productos como el sector aeroespacial, fundamental para muchos países y que representa unos 72.000 millones de euros de comercio al año. Hay algunas otras exenciones muy específicas, como materias primas no disponibles en EEUU, como el corcho, o determinados dispositivos médicos de los que el lado americano admite que no puede prescindir.
Exenciones para EEUU
El lado europeo ha hecho concesiones en “productos agrícolas no sensibles”, como los frutos secos como nueces o cacahuetes, langostas, algunos pescados procesados y crudos, algunos quesos y productos lácteos, y productos para mascotas. Además, el lado europeo se compromete a eliminar los aranceles sobre ciertos productos relacionados con fertilizantes, algunos productos químicos y la reducción de los gravámenes comerciales a los vehículos americanos.
750.000 y 600.000 millones
Esa es la cifra de energía que se ha comprometido a comprar la UE a EEUU. Pero la realidad es que la Comisión Europea no tiene ninguna manera de garantizar la compra de productos energéticos por ese valor. La adquisición de gas natural licuado (GNL) ha sido siempre una de las principales ofertas europeas a Estados Unidos, desde tiempos ya de la primera presidencia de Trump. Ahora el Ejecutivo comunitario lo vincula con su plan para eliminar la dependencia de la energía rusa en los próximos años.
Los 600.000 millones comprometidos en inversiones en EEUU, pero, de nuevo, aquí la Unión Europea como tal no tiene competencias: depende de la decisión de las compañías europeas. La Comisión ha hecho el cálculo a raíz de inversiones que están ya en marcha o que se están anunciando en sectores como, por ejemplo, el farmacéutico.
La Unión Europea y Estados Unidos han cerrado un acuerdo este pasado domingo para evitar la imposición de un arancel universal del 30% con el que había amenazado el presidente Donald Trump. Con el nuevo pacto, que establece un “techo” del 15%, según fuentes comunitarias, Bruselas ha buscado dar algo de predictibilidad a los exportadores e inversores europeos. El acuerdo ha sido duramente criticado por algunos y recibido con poco entusiasmo pero con realismo por parte de los Gobiernos nacionales. Sin embargo, muchos detalles siguen en el aire o requieren de un mayor desarrollo. Estas son algunas de las claves.