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Los temores se cumplen: las empresas se están replegando por la guerra comercial
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Los temores se cumplen: las empresas se están replegando por la guerra comercial

Un informe de Grant Thornton constata que las empresas están centrándose en su mercado doméstico. Las españolas han dejado de mirar a EEUU y Alemania y buscan crecer hacia dentro

Foto: Imagen de una bandera de España en Huelva. (Reuters/Jon Nazca)
Imagen de una bandera de España en Huelva. (Reuters/Jon Nazca)
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La guerra comercial iniciada por Donald Trump ha cambiado las reglas del juego en la economía internacional. A medida que una empresa crecía y se consolidaba en el mercado nacional, tenía que buscar un salto exterior para avanzar en su progresión. Ahora, por el contrario, el crecimiento exterior se ha convertido en un foco de problemas.

El estudio International Business Report de Grant Thornton confirma los temores: la guerra comercial está provocando un repliegue de las empresas hacia el mercado doméstico y está paralizando inversiones internacionales. Las empresas españolas, que en los últimos años tenían Alemania y Estados Unidos como sus mercados de referencia para crecer, ahora están apostando por España.

No es una situación excepcional, hay varios países en los que el mercado doméstico se ha convertido en el favorito. Es la forma de escapar de las tensiones comerciales internacionales. Crecer dentro puede ser más complicado, sobre todo en economías maduras, pero es la forma de evitar cambios regulatorios que afecten a las previsiones de negocio.

"Desde que ha estallado la guerra comercial, los empresarios españoles han rebajado sus expectativas en el exterior y han redoblado su apuesta por el mercado doméstico", explica Grant Thornton en el estudio al que ha tenido acceso El Confidencial. En los últimos años, los mercados favoritos para crecer eran el de Estados Unidos y el de Alemania, pero ahora el preferido es el nacional. La amenaza de aranceles por parte de la Administración Trump y la decadencia de la economía alemana provocan que estos dos mercados sean ahora un lastre para las empresas nacionales.

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La consultora advierte de que "se están suspendiendo importantes planes de expansión y ahora hay un claro enfoque interno". Hay otros países que viven la misma situación. Por ejemplo, las empresas encuestadas de Alemania, Francia o Suecia tienen a su mercado doméstico como el prioritario para crecer. Se trata, además, de economías que están en una fase complicada. Alemania tiene un gran problema de crecimiento y Francia, de déficit público. Aun así, las empresas creen que hay menos riesgo dentro que en el exterior.

En el caso español, las empresas no solo valoran la seguridad jurídica, también el crecimiento de la demanda interna. La creación de empleo sigue siendo sólida y los salarios están subiendo por encima de la inflación, lo que incrementará la renta disponible de las familias. Aunque las expectativas apuntan a una paulatina desaceleración de la economía española, el crecimiento del país todavía es más del triple que el europeo, lo que genera nuevas oportunidades de negocio.

Las preocupaciones

Cuando se les pregunta a las empresas del middle-market por sus principales preocupaciones, casi la mitad señala la incertidumbre económica, incluyendo aranceles, guerras o proteccionismo. En total, un 49 % de las empresas españolas señala este problema, lo que lo convierte en el más relevante para el tejido productivo.

A esto hay que sumar que un 40 % de los directivos está preocupado por el pobre desempeño de la demanda externa. La guerra comercial ha provocado una ralentización económica en la mayor parte del mundo que se percibe en las entradas de nuevos pedidos. El sector servicios todavía se está librando por el buen posicionamiento de las empresas nacionales, pero la industria ya lo está sintiendo. Según la encuesta PMI, el sector manufacturero español estuvo tres meses en contracción, desde febrero hasta abril, ambos incluidos.

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Menos de la mitad de las empresas españolas con presencia internacional pretende aumentar su facturación exterior y solo el 43 % está pensando en abrir nuevos mercados. La apuesta por la internacionalización tendrá que esperar a que lleguen tiempos mejores.

Pero hay otras cuestiones internas que son cruciales. El 46 % de los directivos encuestados está preocupado por el incremento de los costes laborales, seis puntos más que hace un año. Además de los salarios, el Gobierno está subiendo las cotizaciones sociales para financiar la revalorización de las pensiones, lo que encarece la producción.

Los costes energéticos siguen siendo un grave problema para las empresas, máxime después del apagón y las medidas adoptadas por Red Eléctrica para evitar que se repita. El 45 % de los directivos todavía señala el precio de la energía como un problema.

Para el Gobierno es imposible solucionar los problemas internacionales, pero no los domésticos. Los altos costes energéticos y laborales no caen del cielo, sino que vienen determinados por las políticas que se han adoptado. Resolverlos sería un estímulo a la confianza empresarial y, por tanto, a la inversión y el crecimiento. En esta época de inseguridad y crisis, ofrecer un marco favorable puede marcar la diferencia para el crecimiento presente y futuro de España. Es un momento clave.

La guerra comercial iniciada por Donald Trump ha cambiado las reglas del juego en la economía internacional. A medida que una empresa crecía y se consolidaba en el mercado nacional, tenía que buscar un salto exterior para avanzar en su progresión. Ahora, por el contrario, el crecimiento exterior se ha convertido en un foco de problemas.

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