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La industria de Barcelona ya no quiere ser Mánchester: mejor Alemania o la Florencia renacentista
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TODAVÍA VIVA, PERO CAMBIANDO

La industria de Barcelona ya no quiere ser Mánchester: mejor Alemania o la Florencia renacentista

El pasado industrial de Barcelona, que influyó en el diseño de la ciudad y fue el motor económico durante décadas, ya no es el mismo. Está en un proceso de transformación. ¿Hacia dónde?

Foto: Les Tres Xemeneies de Sant Adrià de Besòs. (Europa Press/Kike Rincón)
Les Tres Xemeneies de Sant Adrià de Besòs. (Europa Press/Kike Rincón)
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Más de 3.300 personas se reunieron el viernes 27 de junio a las 20.45 hs en el Les Tres Xemeneies de Sant Adrià de Besòs, uno de los recintos industriales más icónicos de Barcelona. Pero no están allí porque se haya reactivado la central térmica, sino porque durante este verano será la sede del ciclo de cine al aire libre que tradicionalmente se realiza en Montjuic. La imagen es todo un símbolo.

El pasado industrial de Barcelona, que influyó en el diseño de la ciudad y fue el motor económico durante décadas, ya no es el mismo. Está en un proceso de transformación. Todavía sigue vigente a través del aprovechamiento de la antigua infraestructura y con la contribución al 6% del PBI de la ciudad y al 18% de Catalunya en 2024, según un reciente informe de la Oficina de Datos del Ayuntamiento de Barcelona.

La historia industrial de la ciudad condal data de 1833 cuando los hermanos Bonaplata inauguraron la primera fábrica de toda España a fuerza de vapor. No pudieron aprovecharla durante mucho tiempo porque luego fue asaltada e incendiada. Hoy no queda nada de aquello y es una esquina como cualquier otra de El Raval.

Pero no hace falta ir muy lejos en el tiempo para ver la transformación de este barrio. Hasta 1981 había 50 conjuntos fabriles y ahora quedan menos de la mitad, según un estudio de la académica Mercedes Tatjer, de la Universidad de Barcelona. Lo mismo ha sucedido en el resto de la ciudad, especialmente en Poblenou y Eixample, cuando las remodelaciones urbanas de los Juegos Olímpicos acompañaron el proceso de desindustrialización.

"Barcelona está cerca de ciudades medianas como Zúrich, Ginebra o Viena"

Una de las que resistió es la fábrica de Estrella Damm. En 1992 interrumpió la producción en su planta sobre la calle Rosselló, que funcionaba desde 1876, y se trasladó a El Prat de Llobregat. Sin embargo, la construcción se mantuvo intacta y en 2010 la inauguraron como espacio de eventos que hoy “se ha convertido en un punto de interés para los visitantes tanto nacionales como extranjeros”, afirma Fede Segarra, director de comunicación y relaciones externas de Damm.

“En el último año se han celebrado 241 eventos vinculados a cultura, gastronomía, deporte e innovación que han atraído a cerca de 100.000 asistentes”, añade. El festival Barcelona Acció Musical, la Gala de las Estrelles del Futbol Català, el Time Out Fest y la rueda de prensa del Mobile World Congress han sido algunos de estos.

La otra gran cervecera, Moritz, también conserva su fábrica y se puede visitar como restaurante. En una economía donde el 90% del PBI depende de los servicios, los antiguos espacios industriales se han reconvertido. La mayoría ya no son de los antiguos dueños y tienen fines públicos: la fábrica textil Can Batlló en Sants ahora es un espacio vecinal; Can Ricart en Poblenou, un campus universitario; su vecina Can Framis es una sede de arte contemporáneo de la Fundació Vila Casas; y otros tantos como La Sedeta en Gracia funcionan de centros cívicos, por citar algunos ejemplos.

No somos Austria ni Suiza

En 2022, el geógrafo urbano y fotógrafo Brian Rosa documentó 67 chimeneas, la mayoría en Poblenou, a las que denomina obeliscos industriales. Su proyecto promueve la conservación como parte del patrimonio histórico, pero lo cierto es que la industria como actividad económica cambió sus métodos y se trasladó, en numerosos casos, hacia el área metropolitana. “No tienen valor por sí mismos, pero existe el potencial de utilizarlos como espacios y símbolos del pasado obrero de la ciudad y de las luchas sociales en torno a la ciudad industrial y los barrios populares”, explicó a El Confidencial. De la antigua comparación con Manchester, ahora se busca un nuevo modelo.

“Barcelona tiene un tejido empresarial semejante, pero no está a la altura, que podría ser el de una economía centroeuropea como Austria o Suiza. Tiene que reflejarse en ciudades más medianas, pero con un gran potencial técnico, científico y tecnológico como Zúrich, Ginebra, Viena y el sur de Alemania”, explica Joan-Ramon Rovira Homs, director del gabinete de Estudios Económicos y de Infraestructuras de la Cámara de Comercio.

"La automatización aumenta la productividad y reduce la mano de obra"

Desde su punto de vista, la industria de Barcelona se reconvierte con zonas del área metropolitana como el Baix Llobregat, el Besòs y el Vallés y cinco sectores clave: el químico, el farmacéutico y el alimentario, seguidos un escalón por debajo por el metalúrgico y la automoción.

En 2024, el PBI en precios constantes de Barcelona creció un 4,3% y en Catalunya, un 4%, principalmente por los servicios. La industria también creció en ambas jurisdicciones (2,9% y 3,9%), pero su peso en la contribución al crecimiento anual es minoritario: 4,65% en la capital y 17,5% en toda la comunidad autónoma.

En el último reporte trimestral de cifras del mercado de trabajo y el tejido productivo, la Cámara de Comercio ha informado sobre una caída anual en empleo de industria en la mayoría de las comarcas.

placeholder La linea de montaje del Cupra Raval de la fabrica Seat, en Martorell. (EFE/Quique García)
La linea de montaje del Cupra Raval de la fabrica Seat, en Martorell. (EFE/Quique García)

“La automatización, la mecanización y los procesos aumentan mucho la productividad y reducen la mano de obra”, analiza Rovira Homs sobre el fenómeno global y puntualiza sobre el caso Barcelona al analizar las estadísticas:

“La distinción de lo que es industria y servicios se difumina mucho. El 50% de lo farmacéutico en España se produce en Cataluña. Por ejemplo, hay toda una constelación de industrias, servicios, logística, transporte, laboratorios, infraestructuras, hospitales alrededor del concepto de la salud. Igual, por ejemplo, el campo de la movilidad, que no es solamente una empresa como Seat. Es todo lo que arrastra”.

Pero los nuevos proyectos no se limitan a Barcelona, sino que se extienden a su área de influencia. Como explica el director del Consorcio del Besós, Ferran Falcó “en el sector Besós tenemos las Tres Xemeneies, antigua térmica de Endesa que está inoperativa desde 2003 y que ha sido reformulado por una nuevo plan director urbanístico para llevar a cabo actividades económicas, en residencial y en zona verde".

De los 100.000 m2 de terciario previstos en las Tres Xemeneies unos 70.000 m2 del terciario previsto para la industria audiovisual en el marco del Catalunya Media City. “Es un proyecto a diez años vista en el que ahora se está trabajando en reparcelación, que es 75% de Metrovacesa y Endesa que tienen una sociedad conjunta y un 25% del Área Metropolitana de Barcelona. Y se está negociando comprar más terreno para llegar a las 30 hectáreas. Para la segunda mitad del 2027 se iniciarán los trabajos y el levantamiento de edificios está previsto entre el 2030 y el 2036”, señala Falcó. Como todos los grandes proyectos de transformación urbanística el del Besós también es a largo plazo.

Industria y logística

A principios de 2025, el cierre de las plantas de dos empresas, RDM y Eurohueco en el polígono de Castellbisbal tomó por sorpresa a la Unión Sindical Obrera de Catalunya. Desde entonces en el año han participado en más de 20 mesas de negociación por despidos -Freixenet, Fragola y Danone, entre otros- y temen que les afecte un nuevo ERE de Nissan del que ya se rumorea en todo Europa.

"Comparado con hace 40 años, la situación es bastante caótica"

Para Antonia Rivero, secretaria general de la USO Catalunya, la nueva Barcelona industrial no es una buena noticia: “Están desapareciendo muchísimas empresas. Comparando hace 40 años, la situación es bastante caótica. Los polígonos están desérticos, parecería que no hay mucha producción y acaban siendo centros logísticos, donde antes había empresas”.

Esto último, para Pere Navarro, delegado especial del Estado en el Consorci de la Zona Franca de Barcelona, eso no tiene por qué ser un problema: “Hay una cosa que es evidente, y es que la logística está íntimamente ligada a la industria, y la industria está íntimamente ligada con la logística, por tanto, una cosa no puede existir sin la otra”.

En julio de 2025, la Diputació de Barcelona aprobó un proyecto para destinar 30 millones de euros en 40 proyectos para financiar remodelaciones en algunos de los 817 polígonos industriales de la provincia de Barcelona. Al momento de anunciarlo, el 40% estaba sin actividad y la mitad fueron construidos antes de 1978.

La Zona Franca es uno de los polígonos más influyentes en la economía de Barcelona y símbolo de la transformación. En 2021 han inaugurado el DFactory, una moderna “fábrica” que poco tiene en común con los antiguos espacios de obeliscos industriales. Allí se alojan empresas de impresión 3D, robótica, inteligencia artificial y otras tecnologías de diferentes países.

Navarro cree que el concepto de industria continúa vivo, pero que ha cambiado y no se siente cómodo comparándolo con otros proyectos industriales:

“El modelo que seguimos es el de Barcelona. Hay especificidades muy concretas que no están en Alemania, no se dan en Mánchester y que tampoco encontramos en otros lugares industriales, y por tanto, yo creo que tenemos que explorar esto. Barcelona puede convertirse un poco en la Florencia de otro Renacimiento, de hecho, ya lo es un poco. No está especializada en nada en concreto, sino que en Barcelona pasan muchas cosas, en el ámbito social, industrial, de servicios, cultural… y esta es la gran riqueza”, dice.

Mientras los recintos de antiguas chimeneas son salas de cin o sede de eventos, la actividad industrial, con sus variantes, no cesa. Y en ese proceso de transformación se encuentra Barcelona.

Más de 3.300 personas se reunieron el viernes 27 de junio a las 20.45 hs en el Les Tres Xemeneies de Sant Adrià de Besòs, uno de los recintos industriales más icónicos de Barcelona. Pero no están allí porque se haya reactivado la central térmica, sino porque durante este verano será la sede del ciclo de cine al aire libre que tradicionalmente se realiza en Montjuic. La imagen es todo un símbolo.

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