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El imparable declive del dólar empieza a preocupar en los bancos centrales
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INFORME DEL BANCO DE PAGOS INTERNACIONALES

El imparable declive del dólar empieza a preocupar en los bancos centrales

El dólar cotiza frente al euro en los menores niveles en cuatro años. Más allá de los aranceles, hay problemas estructurales. Esto es lo que sugiere un documento publicado por el banco central de los bancos centrales

Foto: Una persona con un billete de 10 dólares. (EFE/José Jácome)
Una persona con un billete de 10 dólares. (EFE/José Jácome)
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Se trata de un proceso lento, pero sostenido en el tiempo. El dólar pierde brillo en las transacciones financieras internacionales. Aunque todavía su hegemonía es indiscutible, alrededor del 58% de las operaciones se hacen hoy en dólares frente al 80% a mediados de los años 70, todo indica que su declive como moneda internacional de pago tenderá a acelerarse en los próximos años.

El análisis lo ha publicado el BIS, el banco central de los bancos centrales, y su caída lo que refleja es la progresiva pérdida de influencia de EEUU en la economía del planeta. Una evolución, como pone de relieve el informe, que irá más allá con las políticas aislacionistas de Donald Trump. Entre otras razones, porque al imponer aranceles el comercio mundial tenderá a reducirse y eso afectará a la principal moneda con la que se pagan las transacciones.

"Los aranceles y las prohibiciones a las exportaciones", dice el documento, "reducirán el volumen de las importaciones y exportaciones estadounidenses, lo que disminuirá la integración de EEUU con la economía global y restringirá el papel internacional del dólar". Es más, añade, las medidas reactivas de los socios comerciales, ya sea como represalia o simplemente para protegerse de la volatilidad de la política estadounidense, producirá un desvío del comercio intensificando el declive del dólar.

Los persistentes déficits fiscales de EEUU, igualmente, están contribuyendo al deterioro de la hegemonía del dólar. La deuda federal estadounidense, en concreto, se sitúa actualmente en torno al 100% del PIB, y es probable que el endeudamiento se amplíe hasta el 125% del PIB en 2034. Incluso podría ser mayor si suben los tipos de interés o se prorrogan las disposiciones temporales de la ley.

Los persistentes déficits fiscales de EEUU están contribuyente al deterioro del dólar

Esta incontinencia fiscal, como lo califica el autor del artículo, Maurice Obstfeld, investigador principal del Instituto Peterson de Economía Internacional, en un contexto de tipos de interés reales permanentemente más altos "expone al Tesoro estadounidense a una crisis de financiación y a la Reserva Federal a una mayor presión para monetizar los déficits". Es decir, se vería obligada a emitir más dólares para financiar el agujero fiscal. En este contexto, dice el documento, "las crisis de financiación son más probables". Entre otras razones, por la menor participación extranjera en el mercado del Tesoro estadounidense. Se sitúa ahora en el 35%, tras haber alcanzado el 50% en 2009.

La prima de seguridad

O expresado de otra forma. Una razón para los bajos costes de endeudamiento en dólares es la 'prima de seguridad' que siempre han ofrecido los bonos del Tesoro estadounidense. Esta prima ha dependido, entre otras cosas, de las tendencias pasadas de apreciación del dólar y de la caída de los rendimientos de los bonos del Tesoro. Esta correlación, sostiene el BIS, puede cambiar de forma duradera si las políticas monetarias, fiscales y de otro tipo se descontrolan. Y hay que recordar que tras los anuncios arancelarios de abril, cuando Trump precisó los aranceles, el dólar cayó, los rendimientos de los bonos a largo plazo subieron en vertical y las acciones se desplomaron.

Existen más causas. Las líneas de swaps de dólares de los bancos centrales han sido un complemento crucial para la financiación en dólares de los bancos que carecen de acceso a la ventanilla de liquidez de la Reserva Federal. Su posible ausencia o condicionalidad ya ha obligado a los reguladores de la eurozona a impulsar a los bancos hacia una menor dependencia del dólar. De hecho, en términos generales, el temor a que EEUU utilice con mayor frecuencia su control sobre los pagos globales en dólares no ha hecho más que aumentar en los últimos seis meses, lo que ha impulsado aún más los intentos de desvincularse del dólar.

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El texto del artículo, leído ante los gobernadores de los bancos centrales en el marco del Memorial Andrew Crockett, un antiguo director general del BIS, va más allá y estima que una retirada de EEUU de su papel como promotor de la seguridad global —quizás hacia una esfera de influencia que deje el resto del mundo en manos de China y otras potencias— "inevitablemente reducirá el alcance del dólar, a la vez que promoverá la desglobalización".

Se recuerda, en este sentido, que el paraguas de seguridad estadounidense fomentó no solo el uso del dólar, sino también la apertura económica mundial. La fugaz sensación de seguridad que siguió a la caída de la Unión Soviética permitió a los gobiernos sentirse más seguros al sacrificar la cohesión social nacional en favor de la eficiencia económica a través de la globalización. Ese equilibrio, sin embargo, está cambiando y una probable consecuencia será un papel menos universal del dólar.

La premonición de Harry Dexter White

No es un asunto cualquiera. La arquitectura financiera internacional surgida de Bretton Woods, en 1944, se articuló en torno al dólar, y como recuerda el documento del BIS, fue Harry Dexter White, el principal negociador de EEUU en aquella Conferencia, con la oposición de Keynes, quién dijo que "el dólar es la única gran moneda en cuya fortaleza existe una confianza universal. Probablemente se convertirá en la piedra angular de la estructura de posguerra de monedas estables".

Acertó. El acuerdo de Bretton Woods permitió a los países expresar las paridades de sus monedas en dólares estadounidenses y Washington se encargaría de asegurar la liquidez internacional en los sistemas de pago. El dólar, es más, formaría parte de la seguridad global que asumió EEUU tras la II Guerra Mundial en plena Guerra Fría.

placeholder Billetes de dólar. (EFE)
Billetes de dólar. (EFE)

El dólar, de esta manera, se convirtió de facto en un elemento central del sistema financiero internacional y consolidó la hegemonía de EEUU en el planeta. A esto ayudó que Washington fue pionero en la desregulación de los flujos de capital y las finanzas internacionales, albergó mercados de capital profundos y líquidos, siguió un modelo económico de mercado y ofreció sólidas protecciones legales a los acreedores bajo un sólido Estado de derecho.

Los gobiernos de Carter y Reagan, de hecho, profundizaron la desregulación financiera y consolidaron la posición preeminente de EEUU en las finanzas globales. El resultado fue una explosión de transacciones financieras internacionales impulsada por el fin de la Guerra Fría y el espectacular crecimiento del comercio mundial en la era de la hiperglobalización. Las finanzas y el comercio se complementaron entre sí para respaldar el papel internacional del dólar, como han acreditado diversos trabajos académicos.

Ahora, sin embargo, las cosas empiezan a cambiar. Si en los años 50 [ver gráfico] EEUU representaba cerca del 28% del PIB mundial en paridad de poder de compra, lo que permite hacer comparaciones homogéneas, en 2022, según el FMI, estaría ya muy cerca del 15%.

Es cierto, admite el estudio, que hoy por hoy ninguna otra moneda está actualmente en condiciones de suplantar al dólar, pero el sistema podría desestabilizarse por la estrategia aislacionistas de la Administración Trump, lo que podría "dar paso a un sistema más fragmentado y multipolar". Esto es así porque la Casa Blanca ha adoptado una postura coercitiva que amenaza con bloquear el acceso a los mercados, a la vez que reduce su apoyo a bienes públicos globales clave.

Ignorar los hechos

Lo que argumenta la Casa Blanca es que este giro en su política comercial tiene que ver con que EEUU ha proporcionado bienes públicos globales principales sin suficiente compensación ni reciprocidad por parte del resto del mundo. Alega, igualmente, que la apertura de los mercados estadounidenses a la importación de bienes ha provocado déficits comerciales que privan a su país de empleos y riqueza en el sector manufacturero.

Estas críticas, sin embargo, sostiene el informe publicado por el BIS, "ignoran algunos hechos obvios", como que el persistente déficit federal, equivalente al 6,4% del PIB en 2024, desempeña un papel importante en el aumento del déficit comercial. La posición global del dólar puede fortalecerlo, pero también permite a las entidades estadounidenses, incluyendo al Gobierno federal, "obtener préstamos del extranjero a tipos de interés más bajos".

En un mundo mucho más peligroso, frágil e interconectado, si EEUU no cambia de rumbo, inevitablemente provocará respuestas internacionales y podría tener consecuencias aún más graves que hace un siglo, finaliza el documento. El dólar cotizó ayer frente al euro en 1,18 unidades, lo que supone el menor nivel desde hace cuatro años.

Se trata de un proceso lento, pero sostenido en el tiempo. El dólar pierde brillo en las transacciones financieras internacionales. Aunque todavía su hegemonía es indiscutible, alrededor del 58% de las operaciones se hacen hoy en dólares frente al 80% a mediados de los años 70, todo indica que su declive como moneda internacional de pago tenderá a acelerarse en los próximos años.

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