Cinco años de guerra entre CEOE y Cepyme: desde el SMI de 2020 hasta el apoyo de Ayuso
Cuerva se ha opuesto a todas las medidas del Gobierno de coalición por entender que perjudican a las pymes, mientras que Garamendi ha tenido una postura más pactista. En el fondo, las aspiraciones del actual presidente de Cepyme apuntan más alto
Se suele fijar el hito del manifiesto de la pyme de 2024 como punto de inflexión en la relación entre el presidente de CEOE, Antonio Garamendi, y el presidente de Cepyme, Gerardo Cuerva, pero las discrepancias vienen de mucho antes. El primer gran choque se produjo en 2020 por la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) a 950 euros, el único aumento al que las patronales han dado el visto bueno desde que Pedro Sánchez está en el Ejecutivo.
Fuentes empresariales recuerdan la decidida oposición de Cuerva, pero la Junta Directiva de CEOE dio el visto bueno al incremento del 5,5 %. El debate se arrastró hasta minutos antes del acto público con el recién formado Gobierno de coalición, ya que Garamendi intentó, in extremis y a puerta cerrada con Cuerva, evitar que este realizara una intervención dura. Tras la firma, ambos presidentes hicieron declaraciones a los medios y Cuerva criticó la subida ante el asombro de Garamendi.
“Quiero reiterar que no es bueno para la pyme subir a 950; es menos malo que 1.000”, señaló Cuerva. El presidente de CEOE se encargó de suavizar el tono aludiendo a que con el aumento se ahondaba en la “paz social” (“la mejor infraestructura del país”) y se trabajaba “con sentido de Estado” y “lealtad institucional”. El argumento de fondo de Cepyme es que a las empresas que representa CEOE, las grandes, el SMI y otras medidas laborales apenas les afectan, lo que les permite tener mayor sintonía con el Ejecutivo.
Un año después de la primera discrepancia interna fuerte, en presencia de la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y de los líderes sindicales de UGT y CCOO, Cuerva fue reelegido presidente y las diferencias volvieron a aflorar a cuenta de la reforma de las pensiones y la laboral. Cepyme era reacia a firmar ambas, aunque la oposición era mayor a la reforma de las pensiones de Escrivá, que ha supuesto indexarlas al IPC y, en contrapartida, subir las cotizaciones sociales a las empresas.
Es cierto que CEOE y Cepyme solo dieron el visto bueno a la primera parte de la reforma, la de 2021, que revalorizaba las pensiones con la inflación, pero fuentes empresariales señalan que Cuerva rechazaba también firmar ese primer paquete porque implicaba subir las cotizaciones en el segundo. La prioridad del Gobierno por sumar a la patronal, al menos, a una parte de la reforma habría incentivado a partirla en dos.
Tras esos hitos, apenas se han logrado más acuerdos tripartitos. Desde hace tiempo resulta prácticamente imposible que el Ejecutivo vuelva a firmar ninguna medida con CEOE-Cepyme. Fuentes del entorno del Ministerio de Trabajo sugieren que el alejamiento de las patronales, en comparación con la primera etapa de la coalición, se debe a la postura de Cuerva. “Vais a entender por qué no llegamos a acuerdos”, ha señalado ese entorno en varias ocasiones previas a que estallara públicamente la guerra por el liderazgo de Cepyme.
El simbolismo de Ayuso
Esta posición más dura e ideológica del equipo de Cuerva, 'muy liberal', según definen, ha potenciado sus lazos con Isabel Díaz Ayuso desde hace años, hasta el punto de existir incluso una relación personal. De ahí surge que la presidenta de la Comunidad de Madrid asista al acto del manifiesto de la pyme y que presente a Cuerva en el desayuno del próximo 5 de mayo.
Este movimiento generó incomodidad en CEOE, lo que llevó a la candidatura de Ángela de Miguel a asegurarse la asistencia de la líder del PP madrileño a su desayuno informativo de este miércoles. Ambos bandos han entrado así en una suerte de competición por el favor de Ayuso, algo que De Miguel dejó patente durante el evento. “Muchas gracias por acompañarme aquí y por esa política económica que está permitiendo que la empresa en Madrid crezca. Es un modelo a nivel internacional”, señaló la candidata a presidir Cepyme en una defensa de Ayuso que terminó en un aplauso multitudinario en la sala.
Posteriormente, preguntada por si su candidatura refuerza el liderazgo empresarial femenino, añadió que “Ayuso lo hace francamente bien, no porque sea mujer, sino porque es fantástica, estupenda, y ya nos gustarían las mismas políticas en toda España”. Fuentes que apoyan a la candidatura de Ángela de Miguel trasladan que Ayuso “ha salido encantada” del evento.
Perfil propio y aspiraciones
La patronal de las pymes se ha transformado en los últimos años con el objetivo de ser más independiente en sus planteamientos ideológicos y de elevar su importancia en los ámbitos públicos. Actualmente, cuenta con un servicio de estudios propio en el que basa sus posturas y marca perfil en las mesas de negociación con el Gobierno, aunque sin romper la unidad de acción con CEOE.
En el fondo, parte de la organización incide en la anomalía de que la patronal de las grandes empresas y la de las pequeñas y medianas siempre hayan mantenido una postura homogénea, pese a las contradicciones existentes en la defensa de sus intereses en lo relativo a las medidas laborales y a la morosidad. De hecho, CEOE y Cepyme están separadas en su representación a nivel europeo: la primera está incluida en BusinessEurope y la segunda en SMEunited.
La batalla interna ha sido soterrada hasta hace unos meses y el choque total llegó cuando ni Cuerva aceptó retirarse ni Garamendi accedió a su propuesta de no presentar una candidatura alternativa con la condición de permanecer solo dos años en la presidencia de Cepyme y ceder después el testigo a un vicepresidente. Las aspiraciones de Cuerva van más allá de seguir liderando Cepyme, ya que fuentes empresariales no descartan que le dispute a Garamendi la presidencia de CEOE en las elecciones de 2026. Por el momento, el primer paso es revalidar la presidencia de Cepyme, algo complicado si se tienen en cuenta las condiciones del voto delegado y los antecedentes históricos.
Cuerva ha contratado para su campaña a Joaquín Rubio (vicepresidente de la Confederación Granadina de Empresarios), al consultor Pablo Fernández y a Gonzalo Garnica, un histórico de Cepyme que llevó a Jesús Terciado a arrebatar la presidencia de Cepyme a Jesús Bárcenas en 2010. Ahora lo tiene más complicado, pues el respaldo de la estructura organizativa de la patronal lo ostenta De Miguel.
Se suele fijar el hito del manifiesto de la pyme de 2024 como punto de inflexión en la relación entre el presidente de CEOE, Antonio Garamendi, y el presidente de Cepyme, Gerardo Cuerva, pero las discrepancias vienen de mucho antes. El primer gran choque se produjo en 2020 por la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) a 950 euros, el único aumento al que las patronales han dado el visto bueno desde que Pedro Sánchez está en el Ejecutivo.