Los loteros venden la ilusión, pero no la tienen: "Somos autónomos entre comillas"
Alejados del mito de trabajadores públicos, algunos loteros quieren tener más poder de determinación en sus negocios
Quienes regentan los puntos de venta de la Lotería de Navidad no deciden el precio de los décimos, cuándo salen de vacaciones, o cómo lucen y funcionan sus negocios. La entidad que determina todo eso es la Sociedad de Loterías y Apuestas del Estado (SELAE). Sin embargo, los administradores de los puestos de lotería operan bajo el régimen de trabajadores autónomos, y por estas fechas redoblan esfuerzos para que los números cuadren.
La SELAE aporta el 0,66% del PIB español y es una de las empresas públicas más lucrativas. En 2023 facturó 9.955,8 millones de euros, pero los loteros solo percibieron 758,9 millones en comisiones (ganancias). Ahí radica el otro gran problema de este gremio. De los 20 euros que paga un cliente por un décimo de Lotería de Navidad, por ejemplo, el lotero solo percibe el 4,5%, 0,9 euros.
Mercedes Muñiz, administradora de un puesto de lotería en el barrio madrileño de Carabanchel, describe la situación: “Mucha gente piensa que somos funcionarios públicos, pero en realidad hemos sido autónomos toda la vida. Lo que ocurre es que lo somos de cara a pagar impuestos, pero a la hora de la verdad dependemos de lo que diga la SELAE. No podemos comercializar absolutamente nada que no sea un producto de la SELAE. Para coger vacaciones les tengo que pedir permiso y notificarles qué días quiero cerrar exactamente. Tengo que saber en febrero si me voy de vacaciones la primera semana de agosto. Si me lo aprueban, solo puedo cerrar 15 días al año en verano. Es decir, aunque supuestamente es mi negocio, no puedo manejarlo a mi antojo, porque dependemos de ellos para todo”.
"Somos autónomos, pero tenemos un jefe que nos controla desde la SELAE"
“Aquí se es autónomo depende de para qué”, coincide Tomás H., administrador de un puesto de loterías en Almonte, Huelva. “Al final trabajamos para el Estado. Somos autónomos, pero tenemos un jefe que nos controla desde la SELAE. Además de la complicación para las vacaciones, si tienes un problema imprevisto y debes cerrar, ellos tienen que estar enterados. Para estar así mejor que me paguen un salario. Yo no me siento dueño de mi negocio porque cualquier paso que vaya a dar tengo que hablarlo antes con una delegación de la SELAE”.
Cuando un lotero cierra su puesto por vacaciones, la SELAE le exige entregar a otra administración cercana sus números exclusivos de lotería. “Eso es un trastorno y deberían gestionarlo de otra forma, porque los clientes que compran regularmente esos números quizás no quieren ir a otro puesto. Es algo totalmente ilógico”, señala Muñiz.
Al estar vinculados a una empresa pública, declarar a estos trabajadores como falsos autónomos “es un poco complicado, pero no porque no estén las condiciones para hacerlo”, explica a este diario Lola Justo, abogada laboral de Legálitas. “Al salir de vacaciones, por ejemplo, ningún autónomo debería entregar su mercancía a otro. Si se tratara de una empresa privada, les diría que pusieran una denuncia ante la Inspección de Trabajo, porque se aprecian rasgos de laboralidad. Si alguien ganara un proceso de ese tipo todo se complicaría, porque la SELAE tendría que contratarlos a todos y desaparecerían las licencias con las que operan”.
Un falso autónomo depende de una empresa
Justo detalla una serie de elementos fundamentales a la hora de evaluar si un trabajador es un falso autónomo: “Tiene que haber una dependencia hacia cierta entidad o empresa. Los trabajadores deben estar bajo el poder de dirección y disciplinario de una empresa. Los loteros tienen determinadas directrices e instrucciones establecidas por la SELAE, uno de los rasgos principales. Luego también está la ajenidad, que es cuando los trabajadores no corren riesgos. Al trabajar por cuenta ajena, da igual si a la empresa le va bien o mal, el riesgo lo corre el empresario. Si no se venden determinados números de lotería, por ejemplo, quien pierde es el Estado”.
El horario de trabajo es otro elemento importante que expone la escasa autodeterminación de los loteros. Pueden decidir cuándo abren o cierran sus negocios, pero tienen que cumplir con un mínimo de horas que les exige la SELAE. Si tienen un día muy bueno, por ejemplo, y venden en tres horas lo que usualmente tardan cuatro días, igualmente no pueden cerrar. “No puedes trabajar cinco horas al día por más que vendas”, lamenta Muñiz.
Esta mujer de 55 años no puede permitirse contratar a nadie para su negocio. Nos cuenta su historia en el horario de almuerzo, mientras sale disparada hacia el banco para hacer gestiones "impostergables". Espera que algún día pueda cambiar su situación: “Con las condiciones que tenemos casi sería más rentable tener un contrato. Somos autónomos entre comillas. La SELAE te dice cómo debe ser tu negocio, pero no paga las reformas del local. Te dan a escoger entre dos o tres empresas que colaboran con ellos para que hagan todo como exigen. No puedo comprarme la caja fuerte donde me dé la gana, o decirle a cualquiera que me ponga un rótulo de tal forma. Hay que trabajar con quien me diga la SELAE. Eso es otra prueba más de que no soy la propietaria en toda regla de mi negocio”.
"Inspección de Trabajo por lo general entra a un sector a raíz de una denuncia. Habría que ver si a los loteros les interesa o no denunciar"
Justo insiste en que es muy difícil cambiar esta situación, más teniendo en cuenta que se trata de una empresa pública. “Con los repartidores de Glovo, por ejemplo, como es una empresa privada, el Gobierno sacó la Ley Rider para protegerlos”, explica la letrada. “Inspección de Trabajo por lo general entra a un sector a raíz de una denuncia. Habría que ver si a los loteros les interesa o no denunciar. Imagínate que a un lotero le quitan la licencia. En ese caso, yo sí reclamaría por despido en la jurisdicción de lo social para que se le reconozca como trabajadores en régimen general”.
Los loteros tienen la posibilidad de ceder sus licencias. Tomás H. la recibió de su padre. Otros piden dinero a cambio de esas cesiones y venden sus negocios, siempre y cuando la SELAE lo apruebe. Existe una empresa que se ha especializado en asesorar esas compraventas a través del equipo que lidera Soledad Parra, una abogada que lleva muchos años trabajando con loteros. Ella considera que sí son autónomos.
“Es algo muy parecido a una franquicia”, matiza Parra. “Son empresarios que explotan un negocio y tienen que estar de alta en el régimen de autónomos. Como cualquier franquicia, sobre el producto o la publicidad no pueden tomar ninguna decisión. Ellos pueden decidir cuándo se van de vacaciones, lo que no pueden decidir es cuándo cerrar el negocio, por eso tienen que pedir permiso a la SELAE. En mi opinión sí son autónomos. Tienen la ventaja de que no invierten en el producto que venden, porque lo obtienen hecho”.
Un texto publicado por Parra cita una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que valora lo siguiente sobre la relación entre la SELAE y los loteros: “Debemos declarar que el administrador de lotería no desempeña un puesto de trabajo en el sector público, aunque la SELAE sea una empresa pública”.
Parra reconoce que la red comercial de la SELAE no cumple con todos los requisitos para poder catalogarse como una franquicia. Además, coincide en que se necesitan cambios: “Hay temas que se han quedado un poco obsoletos, como lo de tener que pedir permiso para cerrar el negocio. Quizás tenga que haber una figura intermedia entre el empresario autónomo y la SELAE, pero no existe”.
Las comisiones, el eterno asunto pendiente
Tomás H. asegura que los ingresos que le da su administración en Almonte son muy bajos. Cree que la gente asocia a los loteros con un gran poder económico por la imagen que desprenden las administraciones más concurridas, generalmente ubicadas en las zonas más densamente pobladas. La raíz de esta situación es lo poco que recibe por cada juego que vende.
“Sube de precio el pan, la gasolina, la luz, el agua, las alarmas o el internet, pero las comisiones llevaban congeladas casi 20 años”, lamenta. “Con el aumento que hicieron la verdad es que seguimos ahogados, porque el nivel de vida y todos los gastos han subido. Por lo poco que ganamos, para nosotros esto es como tener un salario normal. Ese aumento que hicieron fue para callarnos la boca. Conozco compañeros que han tenido que vender el negocio porque no les merecía la pena seguir ganando tan poco. Son de un pueblo de aquí cerca”.
La mencionada subida de comisiones se materializó en abril de 2022. El cambio representaría un aumento medio del 6% en las comisiones anuales de los puntos de venta, pero Tomás H. y Muñiz alegan que para ellos se trata de 100 euros más al año.
“Hicieron una negociación maravillosa”, comenta Muñiz con ironía. “Después de casi 20 años sin subirnos las comisiones pretendieron callarnos la boca con eso. Fue una subida irrisoria. 100 euros al año no son nada. Ganamos entre un 4 y un 6% de comisión en cada boleto que vendemos, pero el de Navidad, el más vendido y costoso, es por el que menos porcentaje de comisión ganamos. La subida fue de 4 a 4,5% de comisión por cada décimo de Navidad. Solo con igualar la Lotería Nacional de los sábados (6% de comisiones) con la de Navidad, ya sería una subida considerable. Si eso sucediera podría permitirme contratar a alguien”.
"Lo que habría que hacer es subir el precio de los productos, eso lleva estancado muchos años"
La Agrupación Nacional de Asociaciones Provinciales de Administradores de Lotería (ANAPAL), fue una de las organizaciones gremiales que negoció con la SELAE la subida de 2022. Borja Muñiz, el presidente de esa organización, plantea otras soluciones para el sector: “La gente exige subir las comisiones según el IPC, pero eso es inviable. Quizás lo que sí habría que hacer es subir el precio de los productos. Antes tenía un toque de cierto lujo el precio de 20 euros de un décimo de Navidad, por ejemplo. Ahora, por la inflación, gastar 20 euros es un acto mucho más habitual”.
“Es necesario que la normativa digital sea favorable para vender nuestro producto, que los precios se actualicen y que las comisiones mejoren un poquito”, concluye. “La venta digital es algo relativamente nuevo, entonces es un proceso que se está regularizando, como el acceso de los menores, por ejemplo”.
Desde la SELAE nunca contestaron la solicitud de entrevista formulada por este diario. Tampoco lo hicieron desde el Ministerio de Trabajo y Economía Social.
Quienes regentan los puntos de venta de la Lotería de Navidad no deciden el precio de los décimos, cuándo salen de vacaciones, o cómo lucen y funcionan sus negocios. La entidad que determina todo eso es la Sociedad de Loterías y Apuestas del Estado (SELAE). Sin embargo, los administradores de los puestos de lotería operan bajo el régimen de trabajadores autónomos, y por estas fechas redoblan esfuerzos para que los números cuadren.