Bruselas da credibilidad a la senda fiscal de una España sin presupuesto para 2025
La Comisión Europea da el visto bueno al plan fiscal a medio plazo remitido por el Gobierno, aunque el Ejecutivo español no ha enviado su borrador de presupuestos para el año que viene
El jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez. (EFE/Mariscal)
Bruselas ha emitido este martes su análisis sobre los planes fiscales de 21 Estados miembros de la Unión Europea, entre ellos España. Salvo el de Países Bajos, el resto han recibido el visto bueno de la Comisión Europea, incluido el enviado por el Gobierno de Pedro Sánchez, que envió su plan fiscal a medio plazo, pero que todavía no ha remitido a la capital comunitaria su plan presupuestario para 2025, que ha encallado en los distintos intentos del Ejecutivo español. Los técnicos comunitarios dan el visto bueno a un plan español que recoge un aumento del gasto neto primario dos décimas superior de media que el escenario base que contemplaban en Bruselas.
Como parte de los compromisos del Gobierno con la Comisión para ampliar de cuatro a siete años el periodo de ajuste, para lo que hay que poner sobre la mesa propuestas de reformas, el ministerio dirigido por Carlos Cuerpo, titular de Economía, ha hecho promesas en el frente fiscal. El Gobierno se ha comprometido a un aumento de los ingresos del 0,5% del PIB en el marco de estas negociaciones. Tres décimas están relacionadas con medidas del paquete fiscal aprobado recientemente por el Gobierno y que está conectado con la reforma fiscal prometida en el Plan de Recuperación. Las dos décimas pendientes tienen que ver con la no deflactación del IRPF y con una actualización de un compromiso de eliminación de beneficios fiscales que el Gobierno hizo en el marco del Plan de Recuperación. Sobre este último punto, la Comisión Europea espera que el Ejecutivo español logre “un incremento permanente de los ingresos” del 0,1% del PIB.
La Comisión Europea, en sus negociaciones con el Gobierno, puso sobre la mesa una senda técnica, es decir, lo que el Ejecutivo comunitario consideraba necesario para cumplir con el objetivo de las nuevas reglas fiscales, que al final del periodo del plan, que es de cuatro años extensible a siete si el país se compromete a hacer reformas, la deuda esté en una pendiente decreciente creíble y que el déficit se sitúe por debajo del 3%. La senda propuesta por Bruselas establecía una limitación del gasto neto primario del 3,2% en 2025, 2,8% en 2026, 2,7% en 2027, 2,7% en 2028, 2,7% en 2029, 2,6% en 2030 y 2,5% en 2031.
Todo se mide con una sola métrica, que es el porcentaje de aumento del gasto neto primario. Es una especie de "traducción" de todas las métricas anteriores que se usaban en las viejas reglas fiscales para cumplir con el objetivo del 3% del déficit y acercarse hacia una deuda del 60% del PIB, usando una única cifra: si se reduce el gasto neto primero a un ritmo que sea compatible con la senda técnica propuesta por la Comisión Europea el déficit y la deuda deben reducirse a los niveles deseados. Esa es la teoría, la que se ha usado para el diseño de las nuevas reglas fiscales. Ahora toca aplicarlas.
Paolo Gentiloni, comisario de Economía, junto a Valdis Dombrovskis, vicepresidente ejecutivo de la Comisión. (EFE)
En su plan remitido a Bruselas, el Gobierno apostaba por una senda de gasto neto primario superior en los primeros años, con un incremento del 3,7% en el primer año, del 3,5% en 2026, del 3,2% en 2027 y del 3% en 2028. Para el 2029 se compromete a un incremento del 3%, y ya en 2030 y 2031 se compromete a una reducción del 2,5% y del 2,4%. Hasta estos últimos dos años el plan español es mucho más generoso con el gasto que lo que habría sido siguiendo la senda técnica marcada por la Comisión Europea. De media la Comisión apostaba por un aumento del gasto neto primario del 2,8% anual, mientras que el plan de España apuesta por un gasto del 3% anual de media.
La Comisión Europea recuerda que “el crecimiento medio del gasto neto indicado en el plan durante el periodo de ajuste (2025-2031) es superior a la trayectoria de referencia transmitida por la Comisión el 21 de junio de 2024”. En el documento los técnicos comunitarios explican que el plan español “se basa en un conjunto de hipótesis que difiere de las de la Comisión. (...) En particular, el plan utiliza diferentes hipótesis para seis variables”, como la posición fiscal inicial de 2024, pasando por el crecimiento potencial de los próximos años, el tipo de interés nominal y los ingresos esperados. En el documento remitido a Bruselas el Gobierno ya señalaba que "el diferencial en el crecimiento promedio del gasto neto (0,2 puntos) se explica por la incorporación al análisis de sostenibilidad de la deuda del impacto de la reforma de las pensiones y de los últimos datos de población disponibles".
Sin presupuestos en 2025
La verdad es que el hecho de que el Gobierno todavía no haya remitido el borrador de presupuestos para 2025 no es un problema menor, porque el análisis se hace sin un anclaje claro y con la incertidumbre de que un hipotético presupuesto final para 2025 no cumpla con el gasto neto primario comprometido con Bruselas. Hasta el último momento ha estado en el aire si la Comisión emitía o no un análisis respecto al plan español, y es algo que se decidió este mismo lunes. La ausencia de un DBP español hace que el análisis que la Comisión del plan a medio plazo esté cogido por pinzas y dependiente de si finalmente España tiene o no cuentas para el próximo curso y cuál es el precio a pagar con los socios parlamentarios del Gobierno, es decir, cuándo debe aumentar el gasto neto primario para convencer a algunos de los socios de que respalden las cuentas sin salirse de lo prometido a Bruselas.
"Se presentaron 17 proyectos de presupuesto de los 20 Estados miembros de la zona euro. Sólo Austria, Bélgica y España no presentaron proyecto de plan presupuestario", ha recordado Paolo Gentiloni, comisario de Economía, en la que ha sido su última rueda de prensa antes de dejar el puesto, que ocupará el actual vicepresidente ejecutivo Valdis Dombrovskis. "Sobre el proyecto de plan presupuestario - de España - esperamos recibir(lo) en un futuro no muy lejano", ha explicado una fuente comunitaria.
"Se presentaron 17 proyectos de presupuesto de los 20 Estados miembros. Sólo Austria, Bélgica y España no presentaron proyecto"
El Gobierno había argumentado que la Comisión Europea había dado más margen para entregar más tarde los borradores de presupuestos para el año que viene, subrayando que lo central eran los planes a medio plazo. Pero Gentiloni también señaló que "la Comisión Europea siempre ha sido flexible con los plazos, pero hay un límite para la flexibilidad", y que las normas seguían siendo las mismas: a priori el Ejecutivo nacional debía haber enviado su borrador de presupuestos el día 15 de octubre, aunque hubiera cierta flexibilidad.
"No podemos perder la conexión entre los planes presupuestarios y los planes fiscales. Las dos cosas deben estar conectadas, y eso significa que el nivel de flexibilidad en las fechas existe, pero es limitado", añadió Gentiloni durante una rueda de prensa en Luxemburgo en octubre. España es, junto a Bélgica y Austria, dos países sin Gobierno después de las elecciones federales belgas y austriacas, son los tres únicos Estados miembros que todavía no han enviado un plan presupuestario para 2025.
Además, el Ejecutivo comunitario ha “revisado la situación presupuestaria de aquellos Estados miembros” que, a priori, deberían de haberse visto afectados por un procedimiento de déficit presupuestario pero que acabaron librándose, que fueron España, Estonia, Eslovenia y Chequia. “La Comisión ha concluido que el análisis de primavera sigue siendo válido”. En el caso de España el Gobierno tenía previsto cerrar el 2023 con un déficit del 3,6%, seis décimas por encima del 3% que es el objetivo de las reglas fiscales, pero el hecho de que los datos apuntaran a que en 2024 España fuera a cerrar el curso con un déficit del 3% empujó al Ejecutivo comunitario a tener mancha ancha con Madrid. Los últimos datos que han mostrado que el 2023 se registró un déficit inferior, del 3,5%, ha terminado de apuntalar el análisis de la Comisión.
Bruselas ha emitido este martes su análisis sobre los planes fiscales de 21 Estados miembros de la Unión Europea, entre ellos España. Salvo el de Países Bajos, el resto han recibido el visto bueno de la Comisión Europea, incluido el enviado por el Gobierno de Pedro Sánchez, que envió su plan fiscal a medio plazo, pero que todavía no ha remitido a la capital comunitaria su plan presupuestario para 2025, que ha encallado en los distintos intentos del Ejecutivo español. Los técnicos comunitarios dan el visto bueno a un plan español que recoge un aumento del gasto neto primario dos décimas superior de media que el escenario base que contemplaban en Bruselas.