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¿Trabajadores vagos o enfermos? La guerra del absentismo laboral va a estallar
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LUCHA DE GIGANTES

¿Trabajadores vagos o enfermos? La guerra del absentismo laboral va a estallar

Un episodio que tuvo en lugar en Bilbao hace dos semanas resume las crecientes tensiones entre patronal y trabajadores a la hora de interpretar el misterio del absentismo español

Foto: Foto: Reuters/Asunshree Fadnavis.
Foto: Reuters/Asunshree Fadnavis.
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El pasado 7 de noviembre, Confebask, la patronal vasca, celebró en el hotel bilbaíno The Artist, a unos metros del Guggenheim, unas jornadas llamadas “Revisión y análisis del absentismo laboral en Euskadi”. A las puertas del hotel, decenas de personas protestaban por la celebración de dicho encuentro. “Lo que Confebask llama absentismo es atacar nuestros derechos”, era el lema de la pancarta con la que se manifestaron a las puertas del evento, convocados por una intersindical con LAB a la cabeza.

No es habitual que se convoque una manifestación contra la celebración de unas jornadas, pero este episodio resume bien la tensión creciente entre los intereses de patronal y trabajadores a la hora de abordar la problemática del absentismo laboral. Un problema más o menos reconocido por todas partes pero cuyas causas y soluciones son muy diferentes según a quién se pregunte.

Confebask presentaba un informe encargado a Orkestra, centro de investigación de la Universidad de Deusto, en el que mostraba que la comunidad autónoma vasca presenta los peores datos de absentismo laboral de toda España. Según su trabajo, un 5,8%, muy por encima de Madrid (3,2%) o Cataluña (3,9%). “No entendemos por qué esta comunidad arrastra estos datos, que son cada vez peores”, explica Virginia Múgica, directora del área jurídico-comercial. “Llevamos años siendo los campeones en absentismo”.

Según los datos de la Encuesta de Población Activa, el absentismo por incapacidad laboral en toda España ha aumentado de un 1,5% en 2014 a un 3,4% una década después. Lo que ya no está tan claro es a qué se debe. La dificultad para desentrañar de manera exacta las causas de esta situación ha dado pie al enfrentamiento entre unos y otros alrededor de un tema que aparece cada vez con más frecuencia en medios de comunicación, informes y congresos universitarios. Para empresas y patronal, se trata de un problema cada vez más acuciante y pronunciado que daña la competitividad y productividad de las compañías españolas.

Para sindicatos como LAB, se trata de una campaña para recortar los derechos de los trabajadores deslizando la idea de que el absentismo aumenta sin explicación. “Para nosotros son fake news”, responde Inko Iriarte, responsable de Salud Laboral del sindicato LAB y uno de los cabecillas de la manifestación. “La patronal se congratula de haber sido capaz de introducirlo en la agenda política después de mucho tiempo intentándolo”, explica. “El mensaje es claro: las y los trabajadores cogemos bajas porque somos unos vagos y vagas y nos aprovechamos de nuestros permisos porque no queremos trabajar”.

Desde Confebask, no entienden las protestas. “¿Por qué protestan? ¿Porque nos juntemos en un foro a hablar sobre la mejor manera de encontrar soluciones a este asunto? ¿Para hablar sobre un objetivo compartido que es la pronta recuperación de la salud de los trabajadores? ¿Cuál es el objetivo de la protesta?”, se pregunta Múgica. “Es surrealista”.

El informe presenta algunos datos de elaboración propia, como que el coste medio anual por persona trabajadora del absentismo es, en toda España, de 531 euros (688 en País Vasco) o que el impacto en el PIB es de un 0,76% (un 0,81%). Las mujeres sufren más a menudo incapacidad temporal que los hombres. Además, España figura como una de las regiones con más absentismo de la UE, aunque se trata de un dato controvertido, ya que los criterios difieren entre países.

De qué hablamos cuando hablamos de absentismo

El primer problema se encuentra en la dificultad de la propia definición de “absentismo”. La forma de cálculo habitual tiene en cuenta las horas no trabajadas por incapacidad temporal (IT), maternidad de adopción, permisos remunerados y horas no trabajadas por conflictividad laboral (huelgas). Por eso, como explica Iriarte, se trata de un concepto donde se incluye en el cómputo como “absentismo” algunos de los derechos adquiridos por los trabajadores.

“Salen muchos informes de asociaciones empresariales y empresas de recursos humanos relacionados con el absentismo, pero en realidad abordan el presentismo: todo aquello que no es estar presente el puesto de trabajo como el uso de días propios relacionados con descansos, ausencias médicas, asistencia al médico con tu hijo, etc.”, añade Mariano Sanz Lubeiro, secretario confederal de Salud Laboral y Sostenibilidad Medioambiental de CCOO.

Todos coinciden en que el fraude no es masivo: "Como mucho, puede suponer un 4%"

“Es un runrún que sale todos los años porque lo que subyace cuando haces una lectura global es que los trabajadores son vagos y no van a trabajar, pero no es verdad”, explica. Además, la mayoría de datos en los que se basan estos informes son proporcionados por las empresas y las mutuas, y no son accesibles de forma pública. “En CCOO podemos hacer aproximaciones, pero los que tienen los datos son ellos: hemos solicitado en la mesa que se ha constituido a consecuencia de la baja flexible disponer de los datos con variables de edad u ocupación para poder realizar una valoración precisa”.

Tampoco hay datos oficiales a tal respecto, pero el fraude es reducido en los casos de incapacidad temporal. Iriarte señala que el fraude puede componer, como mucho, un 4% de los casos. Múgica está de acuerdo en que en la patronal vasca tampoco creen que “el grueso de esas cifras tenga que ver con el fraude”. Aunque admite que puede haber casos, “esos números no tienen que ver con un fraude masivo”.

Donde tanto patronal como sindicatos coinciden en que el verdadero problema es la incapacidad temporal por contingencias comunes. Es decir, aquellas situaciones en las que un trabajador no puede desempeñar su trabajo por un accidente o una enfermedad no laboral. Por eso, explica Múgica, ellos se centran únicamente en este aspecto: “De todas las ausencias que pueden producirse, el 80% es por incapacidad temporal: aunque tengas una causa justificada, eso tiene un impacto laboral y determinados costes económicos”.

La gran pregunta, por lo tanto, es qué ocurre con la incapacidad temporal para que sea una de las más elevadas en Europa y, además, aumente sin parar, especialmente después de la pandemia. Aquí es donde cada cual saca su arsenal de posibles explicaciones, que en algunos casos ponen de acuerdo a patronal y sindicatos, y otros son terreno de pugna. ¿Son los trabajadores españoles más vagos o simplemente se ponen enfermos durante más tiempo y tardan más en curarse?

Los tiempos de espera y curación cada vez son más largos: “Lo que tenemos estudiado es que los niveles de respuesta desde el ámbito sanitario son flojos y las bajas se están alargando cada vez más”, explica Sanz. “El nivel de respuesta desde las instituciones médicas se demora: la primera consulta, los tratamientos, las consultas de especialización, por no decir las listas de espera relacionadas con intervenciones quirúrgicas”. Los tres tipos de enfermedades que según sus datos se alargan más son las relacionadas con problemas oncológicos, las relacionadas con los problemas óseo-musculares y las relacionadas con la salud mental.

La edad media de los trabajadores está aumentando, y eso repercute de manera clara en la salud”, prosigue. “Los trabajadores del baby boom somos ya un porcentaje importante de la población activa”. Y con ello, la presencia de más enfermedades crónicas o a largo plazo que impactan en el dato de incapacidad temporal en los trabajadores mayores: a mayor edad, mayor posibilidad de absentismo. Entre los jóvenes, aumentan los problemas de salud mental: “Están teniendo una incidencia elevada entre un porcentaje de trabajadores de 25 y 45 años, y que además impactan cada vez más en los datos de siniestralidad”.

El absentismo varía mucho por sector. Es una de las explicaciones por las que tal vez en País Vasco, donde la industria tiene más peso, los datos de absentismo son los más elevados del país (el sector primario y el trabajo en el hogar no se reflejan en los datos en los datos). El sector con más absentismo a nivel nacional es el de la administración pública, educación o sanidad, seguido por industrias extractivas, química y farmacia, y la industria de la alimentación, textil, madera y comercio y hostelería.

En el sector público siempre hay un mayor nivel de absentismo, lo que sirve a Iriarte para deslizar la última explicación: que estas cifras sean elevadas no tiene por qué tratarse de algo negativo (por ejemplo, porque los trabajadores enferman más), sino el síntoma de que se está mejorando en derechos laborales. “Quizá se trate de un mayor empoderamiento de la clase trabajadora: quizá en Euskal Herria se hace valer más sus derechos y por eso hay más incapacidades temporales”, valora.

El melón de las mutuas

En la letra pequeña de todo este debate se encuentran las mutuas, que ha causado otra escisión más: dentro de los propios sindicatos. A finales de agosto, la patronal pactó con el gobierno, CCOO y UGT la gestión de las bajas comunes de origen traumático a través de las mutuas. Para el sindicato mayoritario, las mutuas pueden gestionar de manera eficiente esta clase de enfermedades y ayudar a aligerar las listas de la Seguridad Social. Para otros como LAB, se trata de un paso más en la creciente privatización de los servicios de salud.

"Quieren quitar la capacidad de dar altas y bajas a los médicos de cabecera"

“Se está quitando la capacidad de dar altas y bajas a los médicos de cabecera para dársela a las mutuas, que son asociaciones empresariales que gestionan dinero público”, explica Iriarte. Desde Confebask responden recordando que las mutuas son “sector público estatal, entidades colaboradoras de la Seguridad Social, autorizadas y controladas por el Ministerio y que lo que hacen es gestionar en colaboración con la Seguridad Social la incapacidad temporal”.

Qué rol tienen que jugar las mutuas es el gran punto de desacuerdo a la hora de combatir el absentismo. Durante las jornadas organizadas por la patronal vasca, a las que acudió el vicelehendakari de Economía, Trabajo y Empleo, Mikel Torres, se expuso el caso de Andalucía, donde se ha propuesto que sean las mutuas las que tramiten las altas y bajas por enfermedad común.

Una cuestión que para los sindicatos es una línea infranqueable. “Las organizaciones de empresarios pretenden que sean las mutuas las que den altas y bajas por contingencias comunes, aludiendo al real decreto 625/2014, que ampliaba la revisión de las altas médicas emitidas por las mutuas en los procesos de incapacidad temporal derivados por contingencias profesionales durante los 365 primeros días”, recuerda Sanz. “No estamos de acuerdo: tiene que estar gestionado por el Sistema Nacional de Salud”.

Una de las respuestas frente al problema del absentismo es poner el acento en otras cuestiones relacionadas, como el presentismo o la siniestralidad. Es decir, el alto porcentaje de trabajadores que acuden a su puesto de trabajo enfermas (según Eurofound, el 41% de los varones y el 45% de las mujeres españolas lo han hecho durante los últimos doce meses) y el aumento de los accidentes relacionados con el trabajo. La semana pasada, el Ministerio de Trabajo y Economía Social publicó los datos provisionales que señalaban que este año han fallecido 573 trabajadores en su puesto, 49 más que el año pasado.

En lo que patronal y sindicatos se ponen de acuerdo es que el absentismo va a aumentar por pura lógica. Porque la población va a envejecer, porque los problemas de salud mental se están acentuando, porque el sistema sanitario tarda más en dar respuesta a los problemas de los trabajadores y porque a medida que estos adquieren derechos tienen más motivos justificados para no presentarse en el trabajo. El diagnóstico está más o menos claro. Es en las causas y en la solución donde el enfrentamiento va a ser cada vez más cruento. La guerra de datos ya está aquí.

El pasado 7 de noviembre, Confebask, la patronal vasca, celebró en el hotel bilbaíno The Artist, a unos metros del Guggenheim, unas jornadas llamadas “Revisión y análisis del absentismo laboral en Euskadi”. A las puertas del hotel, decenas de personas protestaban por la celebración de dicho encuentro. “Lo que Confebask llama absentismo es atacar nuestros derechos”, era el lema de la pancarta con la que se manifestaron a las puertas del evento, convocados por una intersindical con LAB a la cabeza.

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