La UE se mantiene firme ante las amenazas de China y confirma los nuevos aranceles
Bruselas confirma la aplicación de los aranceles anunciados a los vehículos eléctricos chinos, a pesar de la división entre los Estados miembros. Pekín había intentado evitar su puesta en marcha
Un Huawei Luxeed en un concesionario de Pekín. (EFE/Wu Hao)
La Comisión Europea ha confirmado este martes la aplicación de aranceles a los vehículos eléctricos producidos en China, la conclusión de una larga investigación anti-subsidios anunciada el año pasado por su presidenta, Ursula von der Leyen. A pesar de que las autoridades chinas han amenazado a Bruselas con represalias, el Ejecutivo comunitario ha confirmado las nuevas tarifas, que han entrado en vigor la medianoche de este miércoles, tras la publicación de las medidas en el Diario Oficial de la Unión Europea. Estos nuevos aranceles, que van desde el 17% hasta el 35,3%, se suman al 10% ya existente.
El Gobierno chino ha pasado de las amenazas a la acción en las últimas semanas, anunciando aranceles contra el coñac europeo, una represalia especialmente dirigida contra Francia, así como contra los productos lácteos, sensibles para Irlanda. España está también entre los posibles objetivos de Pekín, que ya filtró investigaciones anti-subsidios a las importaciones de porcino europeo, que es mayoritariamente español, aunque por el momento el Gobierno chino no ha anunciado más medidas en este sentido. El objetivo es mostrar a la Unión Europea que China está dispuesta a ir a una guerra comercial, pero la Comisión Europea ha mantenido la hoja de ruta.
En todo caso, el departamento de Comercio, dirigido por el vicepresidente Valdis Dombrovskis, ha pasado las últimas semanas tratando de encontrar un terreno común con Pekín en esta cuestión. “Hemos llegado a la conclusión de que estamos de acuerdo en estar en desacuerdo”, ha explicado una fuente comunitaria, que ha señalado así que el diálogo con las autoridades chinas respecto a las conclusiones de la investigación no han llegado a buen puerto. “Hemos confirmado nuestras conclusiones preliminares (de la existencia de) una amplia gama de programas de subvenciones a escala nacional, provincial y local”, ha añadido la fuente.
La tesis del Ejecutivo comunitario es sencilla: estos programas de subvenciones permitían a las marcas importar vehículos eléctricos producidos en China a un precio muy bajo, lo que perjudica a los productores locales, que no cuentan con esos niveles de subsidios. En una llamada la semana pasada, Dombrovskis y su homólogo chino, Wang Wentao, ministro de Comercio, trataron de acercar posturas. Pero la Comisión Europea explicó que seguían existiendo “diferencias significativas” entre las posiciones de Bruselas y Pekín.
Se trata de un "compromiso de los productores exportadores de no vender por debajo de un precio determinado"
Las negociaciones entre los dos equipos se han centrado ya más en la parte de cómo resolver lo que la Unión Europea considera un desequilibrio que provoca un terreno de juego desigualado. Una posibilidad, como apuntan las fuentes desde hace semanas, es un compromiso de precios. Se trata de un “compromiso de los productores exportadores de no vender por debajo de un precio determinado, un precio que eliminaría totalmente la subvención perjudicial constatada para ese exportador concreto”, como señala una fuente. En otras palabras: que las compañías chinas se comprometan a vender sus vehículos eléctricos en el mercado europeo con un ‘precio suelo’ que impidiera una posible competencia desleal con los coches europeos.
“Un aspecto importante del compromiso es que (el precio) tendría que ser adecuado para eliminar la subvención de los seguros, por lo que el precio mínimo de los insumos tendría que fijarse en el nivel correcto”, ha señalado la fuente, confirmando así que el precio mínimo ofrecido por el lado chino no es lo suficientemente elevado a ojos de Bruselas, aunque desde agosto las ofertas se han movido en una mejor dirección, por lo que el Ejecutivo comunitario “sigue negociando”. “Nuestros magníficos expertos están preparados para viajar a Pekín en caso de que sea posible y necesario”, ha explicado la misma fuente, señalando que, sin embargo, todavía no se está en ese punto.
Críticas desde dentro
La Comisión Europea no ha tenido fácil sacar adelante estas medidas. Algunos Estados miembros han mostrado resistencia, especialmente Alemania, con una industria automovilística debilitada y muy interconectada con China. Otros países, como España, han cambiado de opinión a lo largo de la investigación, pasando de apoyar los aranceles a abstenerse sobre su aplicación. Bruselas tuvo que someter su decisión a la votación de los Veintisiete, que podían rechazar los aranceles si una inmensa mayoría de los países estaban en contra, aunque finalmente la Comisión obtuvo el visto bueno.
Las críticas no han llegado únicamente desde algunas capitales. La industria alemana ha sido muy dura con el Ejecutivo comunitario, criticando que la UE imponga aranceles también a vehículos producidos en China pero por empresas europeas. Las fuentes comunitarias explican que “no sería legal darles un trato especial” a estas compañías, aunque también les envía una advertencia: “Vemos claramente que hay un aumento mucho mayor en (la importación de vehículos de) las marcas chinas que cuando se trata de otras marcas, incluidas las de empresas conjuntas europeas. Así que no creemos que estemos causando daños colaterales”.
El avance de los vehículos eléctricos chinos en la UE parece hoy por hoy imparable. En 2020 estos coches solamente representaban el 1,9% de la cuota de mercado europeo, en 2022 habían aumentado hasta el 5,1% y a finales de 2023 hasta el 8,6%. En el segundo trimestre de 2024 ya habían alcanzado el 14,1%. Pekín defiende que esto se ha producido únicamente porque sus productos son mejores, pero la Comisión Europea se mantiene firme en la idea de que los vehículos eléctricos chinos están copando el mercado europeo gracias a unos precios artificialmente bajos, y que la situación podría empeorar pronto ya que cada vez más mercados alrededor del mundo se cierran por completo a los productos chinos y Pekín necesita encontrar dónde venderlos, potenciando todavía más esa espiral de bajada de precios en los mercados que todavía se mantienen abiertos.
La Comisión Europea ha confirmado este martes la aplicación de aranceles a los vehículos eléctricos producidos en China, la conclusión de una larga investigación anti-subsidios anunciada el año pasado por su presidenta, Ursula von der Leyen. A pesar de que las autoridades chinas han amenazado a Bruselas con represalias, el Ejecutivo comunitario ha confirmado las nuevas tarifas, que han entrado en vigor la medianoche de este miércoles, tras la publicación de las medidas en el Diario Oficial de la Unión Europea. Estos nuevos aranceles, que van desde el 17% hasta el 35,3%, se suman al 10% ya existente.